Obesidad y sexo: La grasa seductora

Obesidad y sexo: La grasa seductora

 

La seducción es la acción de atraer a alguien para que haga algo, o para que participe en un comportamiento o relación. Esto es lo que pasa con la seducción de la grasa, utilizando a su cómplice, el paladar. Todo empieza con el placer, la satisfacción al quitar el hambre, si todo termina con quitar el hambre, no hay problema, el problema se inicia con la seducción, cuando el remanente calórico empieza a quedarse en el cuerpo.

Es como el embarazo, en las primeras semanas no se nota, poco a poco, el cúmulo de grasa empieza a forrar los músculos y las vísceras. Conforme pasa el tiempo, pueden ser meses o incluso años, la grasa se fija con tal devoción, que a veces resulta prácticamente imposible desterrarla, es cuando aparece la fantasía de deshacerse de ella con la cirugía bariátrica.

Hay dos pensamientos que nublan la idea de operarse en la persona con obesidad mórbida: las complicaciones y el dinero. Mientras la decisión se toma, parece que ya no hay más remedio, la misma fantasía estimula al paladar con el consuelo de que “a lo mejor me opero”.

La seducción de la grasa con la complicidad del paladar, continúan aferradas a seguir aportando su cuota de grasa corporal. Mientras tanto, la edad sigue su curso, y las enfermedades empiezan a aparecer, las famosas comorbilidades, esto complica el panorama y el pronóstico, y es cuando aparece un aliado importante en la toma de decisiones: el miedo a la muerte.

Es el miedo lo que fortalece la voluntad del obeso. Empieza por enésima vez con un régimen alimentario en serio, se suman al esfuerzo los medicamentos para controlar la presión arterial, el colesterol, los triglicéridos, el azúcar en sangre, y todas las variables descompensadas, cuando se siente controlado, acude nuevamente al especialista para tomar una decisión: o se apega de manera rigurosa al régimen dietético, o toma la decisión de la cirugía si es que cuenta con dinero y el miedo ha disminuido.

Cualquiera que sea la decisión, el obeso necesita constancia y compromiso, es cuando aparece la figura de la salud mental a través de la psicología, siempre hay temas a trabajar cuando se habla de excesos en la persona, es decir, tanto en la obesidad como en la anorexia, en los trastornos alimentarios.

La obesidad es una cosa y el obeso otra. Esto es importante, una cosa es la enfermedad y otra cosa el enfermo, tratar la enfermedad es relativamente fácil, son protocolos internacionales, pero tratar al enfermo es diferente, cada persona es distinta, cada quien piensa a su manera, cada quien arrastra algo que los demás no entienden o no conocen.

La grasa seductora siempre tiene un origen, el consentimiento de la persona y la complicidad del paladar, estas son las justificaciones que terminan en enfermedad. Cuidado con la grasa seductora y la fragilidad del paladar.

Artículo publicado el 23 de febrero de 2025 en la edición 85 del suplemento Gula.

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