Se incubó en “El Nido”, el hogar de Ramona Sández y Felipe Hernández
El propósito original fue “levantar el nivel cultural del puerto”, aunque en el nombre Latina, Revista Ilustrada se escondía el afán, logrado, de ser leída en y tener colaboradores de diversas partes del país (del Club de Escritoras Veracruzanas, un grupo selecto de escritoras y poetisas), de América (Argentina, República Dominicana, Perú y Uruguay), de España y Portugal.
En sus páginas encontramos trabajos de escritores, periodistas, poetas, pintores como el Lic. Leonardo M. Álvarez, Porfirio Avena, Ing. Manuel Bonilla, Gonzalo Cabello, Armando Canastas, Dolores Cavanillas, Ramón Cevallos, José A. Chávez, Pedro Gallo, Concepción V. de Gastélum, Enrique López, Alejandro McDougall, Carlos McGregor Giacinti, Enrique Mendoza, Miguel Ángel Millán Peraza, Francisco Muro, Enriqueta de Paredi, Pedro Peláez, Alfonso Ramírez Barragán, Lic. Octavio Rivera Soto, Germán Tirado, José Trespalacios, Juan Valle, Solón Zabre y Luis Zúñiga, entre muchos, y muchas más.
La sociedad culta de Mazatlán por lo general ignora su existencia, acaso porque era elaborada por un grupo de personas pertenecientes a las clases alta y media alta del puerto, que además de su apego por la cultura, realizaban una importante labor de asistencia social y humana.
Era líder indiscutible del grupo Ramona Monini Sández y su esposo Felipe de Jesús Hernández. Ramona Monina Hernández Velarde, nieta de la pareja, nos facilitó los primeros 12 ejemplares, impresos de noviembre-diciembre de 1962 a diciembre de 1965, pero se tiene la certeza de que la revista circuló hasta poco después de 1970.
Se editaba de manera integral en los talleres de El Correo de la Tarde, dirigido entonces, desde 1942, por Eutimio F. Sánchez Mi Noño, auxiliado por su hija Elena, administradora; el jefe de redacción y linotipista, Eutimio Venancio y por su hija Alma, cronista social.

El nido Hernández Sández. La revista nació como fruto de una serie de actividades, verdaderas tertulias culturales que se realizaban en el hogar de Monini y su esposo Felipe.
En un escrito publicado en el número 7 de la revista, titulado Sueños y realidades, el escritor y poeta mazatleco Miguel Ángel Millán Peraza, describe a este nido, a partir de un dibujo de Pedro Gallo:
“El hogar de los esposos Hernández desde hace más de tres décadas, ha sido acogedor nido de mujeres y para hombres que sueñan, que sienten, que piensan. La cultura ha sido y es la máxima aspiración de quienes dan calor a ese nido… Ahí, en casa de “Ramoncita”, han nacido muchos sueños que, andando el tiempo, han cuajado en bellas realidades… Nadie que alguna vez haya estado en ese santuario de amistad, de la cultura y del arte, puede pasar por Mazatlán sin echar una ojeada a ese hogar de los limpios sueños, y a estrechar la mano siempre amiga de las dos almas que lo señorean…”.
Ramona Sández, el corazón de la revista. Ella redactaba el editorial, una extensa e infaltable columna de sociales y reseñas culturales. Monini nació el 29 de julio de 1892, en la Sección de Santa Rosa, Baja California Sur. Contrajo matrimonio con Felipe R. Hernández, originario de San Sebastián, Jalisco, el 2 de agosto de 1914 en San José del Cabo.
El matrimonio llegó a Mazatlán en 1928. El poeta rosarense Enrique Pérez Arce, entonces director de El Correo de la Tarde y Enrique López, director de El Demócrata Sinaloense, le abrieron a Monini las puertas del periodismo en Mazatlán, el que ya había ejercido en sudcalifornia. Fue colaboradora asidua de Cronos (1927-30), El Tiempo (1942-46), La Voz del Pueblo y otros.
En 1944, José C. Valadés fundó El Correo de Occidente, del cual doña Ramona fue una de sus primeras colaboradoras, al igual que de la revista ¡Ya! También fue una de las primeras periodistas de El Sol del Pacífico en 1949, cuando lo dirigió Daniel Cadena Z.
En este contexto, en este nido, el huevecillo de la revista eclosionó de manera natural.
Ramona y Felipe fincaron residencia en la calle Reforma, actualmente Romanita de la Peña de Careaga. Procrearon cuatro hijos: Felipe, Soledad, Guadalupe, Carlos Manuel y Hugo David.
Falleció en 1983. ¡Nunca olvidó sus raíces sudbajacalifornianas, pero murió siendo mazatleca!
Artículo publicado el 12 de enero de 2025 en la edición 1146 del semanario Ríodoce.






