El nacimiento prematuro es una de las principales causas de complicaciones neonatales en el mundo y representa un desafío significativo para los sistemas de salud, incluidos los de México.
Un bebé prematuro es aquel que nace antes de completar las 37 semanas de gestación, y este tipo de nacimiento puede traer distintas complicaciones, que van desde problemas respiratorios hasta dificultades en el desarrollo físico y cognitivo a largo plazo.
En México, aproximadamente el 8-10 por ciento de los nacimientos son prematuros, lo que equivale a entre 150 y 190 mil bebés prematuros cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Secretaría de Salud. Estas cifras colocan al país a la par del promedio mundial, donde la incidencia global de nacimientos prematuros ronda el 10 por ciento.
¿Qué causa la aceleración del parto?
Las causas principales de este fenómeno incluyen infecciones maternas, embarazos múltiples, enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes gestacional, así como factores sociales y económicos como el acceso limitado a servicios de salud prenatal.
El impacto del nacimiento prematuro en México es amplio. En términos de mortalidad, los bebés prematuros representan el 35 por ciento de las muertes neonatales en el país, y muchos de los que sobreviven enfrentan riesgos a largo plazo, como parálisis cerebral, retraso en el desarrollo neurológico y problemas de visión o audición. Estos resultados reflejan la necesidad de mejorar los servicios de atención neonatal y la prevención del parto prematuro.
Servicios de Salud, limitados
Es evidente que la población de comunidades rurales y bajos ingresos carece más frecuentemente de los servicios de salud necesarios. En ese contexto de los servicios de salud, México enfrenta importantes desafíos.
Mientras que algunos hospitales de alta especialidad cuentan con unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) bien equipadas, en zonas rurales o comunidades marginadas, el acceso a estos servicios es limitado.
La prevención y el manejo de los nacimientos prematuros en México requiere programas de atención prenatal más efectivos, educación para las mujeres embarazadas sobre factores de riesgo y acceso a intervenciones médicas y acceso a medicamentos en los recién nacidos.
¿Hay una vida normal después de la prematuridad?
Muchos bebés prematuros pueden llevar una vida normal y saludable una vez que crecen, pero esto depende de varios factores, como el grado de prematuridad, el peso al nacer, la atención médica recibida durante sus primeros meses de vida y la presencia de complicaciones asociadas.
Los bebés nacidos entre las semanas 34 y 36 (prematuros tardíos) suelen tener menos complicaciones y más probabilidades de llevar una vida normal. Los nacidos antes de las 28 semanas (prematuros extremos) enfrentan mayores riesgos de complicaciones a corto y largo plazo.
A medida que crecen, muchos bebés prematuros llevan una vida saludable y normal, desarrollándose física, cognitiva y educativamente, en especial si reciben seguimiento médico regular para detectar y tratar posibles problemas.
Artículo publicado el 24 de noviembre de 2024 en la edición 82 del suplemento Gula.






