Las 80 obras que realizó el artista con raíces mazatlecas fueron reducidas a cenizas durante el incendio en el Museo de Arte de Mazatlán
Cuando hace dos años, el pintor Eduardo Sarabia supo que Mazatlán sería el escenario perfecto para observar el eclipse, empezó a desarrollar una trilogía de exposiciones al respecto.
Viaje hacia el eclipse, fue la última de ellas, esa misma que ocupó las galerías Roberto Pérez Rubio y Antonio López Sáenz, en el Museo de Arte del puerto, integrada por alrededor de 80 obras, que terminaron en cenizas debido a un incendio.
Se trataba de óleos, acrílicos, cerámica, mural en las que él mismo explicó que buscaba hablar de todo lo que se movía a través de este fenómeno cósmico.
El artista nacido en Los Ángeles, pero con raíces familiares en Mazatlán, explicó que el recorrido de esta propuesta inició el año pasado en Londres, después en Ciudad de México, para cerrar en la que considera también su tierra.
“Desde hace dos años que me enteré de este fenómeno, me emocioné muchísimo y me empezaron a volar ideas en mi cabeza, porque muchísimo de mi obra trata de ese camino, de la frontera, de esta parte de nuestro país y de esas imágenes que tengo desde chico”, detalló en abril.
“Me han interesado las historias del mar, leyendas, todo esto alrededor del evento cósmico, que abrió mucho mi imaginación”.
Esta muestra contó que estaba dividida en dos partes; la relacionada con el eclipse y otra aparte, con lo que ha hecho en los últimos 15 años de trayectoria.
“En mi obra hay mucha referencia a la frontera, de niño me tocó vivir de manera constante en ambos lados”.

La obra de Eduardo Sarabia
El artista representado por la Galería OMR y que en conjunto con Venados de Mazatlán y el ISIC, organizaron la exposición, condensó ahí una muestra contemporánea, en la que destaca el misticismo y el espacio.
No le son temas ajenos. En su trayectoria ha trabajado temáticas relacionadas con frontera, sus raíces familiares y las intersecciones culturales, que surgen de contextos sociales, políticos, geográficos e históricos.
Su obra, cuenta con referencias directas a Sinaloa; en algunas de sus cerámicas alude al chamoy de Navolato, al chilorio de Mocorito, a los frijoles puercos, a los suaves hechos de coco, a los mangos, como elementos identitarios.
Además, en estas piezas, que parecen ser jarrones de talavera azul con blanco, se encuentran detallados motivos florales y geométricos referentes a la cultura de las drogas en el país.
Hay en ellas pistolas, calaveras, mariguana, cigarros, además de animales que simbolizan drogas, como el gallo, el loro y la cabra.
Orgullo mazatleco
Sarabia acostumbra trabajar con estos materiales utilizados por los artesanos, para hablar de la ‘exotización’ de la cultura mexicana.
También retoma elementos como el peso y la búsqueda de la paz, que coloca en instalaciones y pinturas.
La obra de Sarabia, que en los últimos años ha ganado terreno a nivel internacional, ha sido expuesta en Nueva York, Tokio, Denver, Los Ángeles, Ciudad de México. Recientemente, recibió el Premio Orgullo Mazatlán.
Artículo publicado el 08 de diciembre de 2024 en la edición 1141 del semanario Ríodoce.







