“Es la hora que me debo de ir”, expresó Martha Arredondo Sandoval, al tomar la decisión de retirarse, a punto de cumplir 78 años, 62 de los cuales los ha dedicado a laborar en el Congreso del Estado de Sinaloa.
La actual jefa del Departamento de Proceso Legislativo llegó a trabajar como mecanógrafa el 28 de agosto de 1962, sin saber ni siquiera qué era el Congreso del Estado.
Recuerda que cuando la contrataron, Alfonso Fernando Cañedo Avilés le ofreció enseñarle todo lo que debía aprender.
Con una memoria privilegiada, recuerda con facilidad todos los nombres de los diputados que han pasado por las curules del Poder Legislativo de Sinaloa. Por ejemplo, tiene en la mente a la primera diputada local, Alejandra Retamosa Reynaga, quien llegó en representación de Cosalá; y a la primera diputada de oposición, Mercedes Murillo Monge que tuvo como suplente a María Teresa Guerra Ochoa, quien ahora es la presidenta de la Junta de Coordinación Política.
Cuenta que a lo largo de su desempeño laboral se perdió muchos momentos familiares importantes porque se la vivía en el Congreso.
Marthita, como con afecto la llaman sus compañeros y amigos, ha sido una pieza importante en el trabajo legislativo, especialmente cuando se organizan y celebran sesiones, para tener a la mano toda la documentación que se requiere organizar.
Con motivo de su jubilación, Martha Arredondo Sandoval, fue homenajeada durante la sesión del Pleno del Congreso del Estado en su última sesión ordinaria, en la que estará presente. Inicialmente estaba programa la asistencia del gobernador Rubén Rocha Moya, pero de último momento se canceló su presencia por motivos de agenda.
A su retiro, este día el Congreso del Estado le brindó un reconocimiento, incentivo y medalla por los años de servicios prestados al Estado.
Previo al homenaje, el Pleno del Congreso aprobó por unanimidad modificar el decretó de jubilación que en octubre de 1998 se le había otorgado con una pensión de 9 mil 528 pesos, pero ya que ha trabajado de manera interrumpida, alrededor de 26 años más como servicios extraordinarios, se le hizo un ajuste para llegar a 55 mil pesos mensuales.
Su familia, amigos, expresidentes municipales, exdiputados y exsecretarios generales del Congreso del Estado, fueron testigos del homenaje que inició con un prolongado aplauso de pie, al que se unieron los integrantes de la actual Legislatura.
En tribuna los diputados de todas las fuerzas políticas elogiaron el trabajo de Marthita quien se ha caracterizado por el servicio y el profesionalismo demostrado a lo largo de más de seis décadas, durante el cual se ha ganado el reconocimiento de quienes la han conocido en el Poder Legislativo.
Mencionaron que precisamente por su trabajo a lo largo de 62 años se ha ganado el apodo de “la diputada 41” por su profesionalismo y espíritu humano que siempre ha atendido a todos los diputados y personal parlamentario.
Como un “archivo viviente” la calificó María Teresa Guerra Ochoa, la presidenta de la JUCOPO, a Martha Arredondo con quien puede recuperarse muchos de los episodios de la historia del Poder Legislativo de Sinaloa.



