Veinte años después de la exhibición de la obra, en el Museo Mural Diego Rivera, la artista sinaloense trabaja en su actualización
En 2004, María Romero planteó Primero sueño, una obra mural de 60 metros realizada con dibujo, acuarela, acrílico y collage. Ahí plasmó una serie de mosaicos de papel. Una alegoría viva de personajes e historias familiares e imaginarias.
Esto sucedió en el Museo Mural Diego Rivera, ubicado en la Alameda Central de Ciudad de México, donde se exhibe: Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, en el que el propio muralista inmortalizó a la catrina, de José Guadalupe Posadas.
Rivera para ella siempre ha sido una figura importante por su narrativa, la saturación de personajes ilustrados, mismos que están realizados de manera oficiosa.
“Entablar este diálogo estético fue sencillo porque imaginé la obra que haría. Conceptualizarla también sucedió de manera natural, no así la ejecución, porque trabajarlo se presentó laborioso, arduo, placentero y lleno de emociones”, recordó Romero.
“Recibí esta invitación para hacer el mural y lo hice más con el ánimo de plantarme de frente al mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, porque de esta fantástica composición emanan personajes icónicos de la cultura en México”.
La pieza de Rivera mencionó que muestra su imaginario latente. Eso la remitió a convocar en su propuesta visual a personajes como Lupita, La Novia de Culiacán y Jesús Malverde. A ellos los ubica en el mismo sitio años, muchos años después.

Incluyó además imágenes del álbum familiar que imprimió y recortó para hacer collages, que en combinación con los dibujos conformaron una bitácora de viaje. Es una fotografía visual de sus ‘querencias’.
Veinte años después
Actualmente la artista sinaloense trabaja en la actualización visual y resignificación de la pieza, que estima concluirá a finales de año, para su posible retorno al Museo Mural Diego Rivera con motivo de su 20 aniversario o presentarlo en Culiacán.
Esta idea contó que surgió durante la pandemia, momento en el que hizo nuevas lecturas, indagó y reflexionó en su propia obra.
“Motivada por el reencuentro con mis colores y pinceles, trasladé el mural a mi estudio,después de dos décadas de resguardo. “Desde hace unos meses empecé a entablar un diálogo estético con la pieza”, explicó.
“Sentí que había llegado el momento de agregarle el ingrediente histórico que esperaba: plasmar tres momentos trascendentales, dotándolo de nuevos elementos simbólicos abastecidos por el contexto actual de la lucha feminista, incluir sus matices, desde lo explosivo a la protesta pacífica, consignas que han quedado representadas en la arquitectura”.
Otro elemento que pensó en añadirle fueron algunas narrativas sucedidas en la pandemia del Covid-19, además de plasmar objetos, vestimentas o accesorios lúdicos representados por guiños que representan el momento político de transformación que se vive en México.
La manda anual
Este 22 de diciembre María Romero cumplirá su manda anual. Realizará el mismo recorrido que Lupita, La Novia de Culiacán realizó por las calles de Culiacán.
Desde 1996 la artista se viste del personaje, se acompaña de música de banda y reparte recuerdos por el Mercado Garmendia, Catedral, Edificio Central y calles aledañas.
“En lo particular han sido dos personajes que me han sido útiles en mi trabajo; Jesús Malverde, lo trabajé durante 30 años, pero le di las gracias y cerré con él porque se ha vuelto una figura estigmatizada con la narcocultura y no lo comparto y mientras que a Lupita ha sido estigmatizada como esa mujer sola, abandonada, no lo soporto por eso quiero decir quién fue en realidad”, apuntó.
“Me siento afortunada porque siento que el personaje me estaba esperando para que yo lo tomara y posicionar una tradición en Sinaloa. A la gente le gusta mucho, a ambos los incluyo en el mural Primero sueño”.
Artículo publicado el 17 de noviembre de 2024 en la edición 1138 del semanario Ríodoce.






