“Somos hijos del 68”: Saúl Kaminer

“Somos hijos del 68”: Saúl Kaminer

El artista plástico y arquitecto considera que después del movimiento estudiantil, se pudo crear con más libertad y empoderamiento

Saúl Kaminer es artista plástico y arquitecto, pero también dice ser ‘hijo’ del Movimiento Estudiantil de 1968. Es parte de toda una generación que planteó una propuesta distinta, con más libertad e información.

Se trató de una ruptura. Un gran paso hacia la modernidad, que abrió camino al desarrollo de instalaciones, performances, otras formas que fueron más allá de un cuadro estático.

La escena del arte cambió drásticamente. Los creadores sentían que podían transformar el mundo, se empoderaron y abrieron la brecha para lograr más espacios de exhibición.

“Cuando sucedió lo del 68, yo era estudiante de preparatoria y tenía 16 años, pero dejamos de ver las cosas igual que antes, al entrar a la Facultad de Arquitectura vivimos un cambio total, una ruptura”, explicó.

“Estábamos viendo el camino a una modernidad diferente a la que nos había planteado el muralismo, se sentaron las bases para tener otra visión del arte. Por consecuencia, toda mi generación propuso cosas distintas, teníamos más información, libertad”.

Una de las preguntas importantes en esos años, indicó que fue afirmar una identidad no solo mexicana, sino latinoamericana.

“Nos conectamos con nuestra historia prehispánica, para mí fue importante descubrir todo el mundo de la artesanía mexicana; el papel picado, las piezas de barro, el tejido, hizo que mi mirada se abriera a lo mexicano, al arte colonial”.

“Con el 68 nos volvimos personas que teníamos apenas 20 años, que adquirieron de lleno 3 mil años de historia”.

Del autoritarismo a la libertad

Hasta antes del 68, explicó que existía un autoritarismo profundo en México, que incluso atañía a los artistas y era complejo aún sobrepasar el afianzamiento muralista.

“El 68 fue un movimiento que permitió empezar a cambiar el panorama político, social, económico. Antes nadie podía decir nada contra la autoridad, eran tiempos de represión”, detalló el artista.

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL. Fue una revolución en la escena creativa.

“Justo después, los artistas empezaron a hacer videos, instalaciones, performance, una gran apertura que alcanzó al resto de las artes. Fue una revolución en la escena creativa”.

A finales de los 70 y principios de los 80, su generación integrada por artistas como Gunther Gerzso, Vicente Rojo, Francisco Castro Leñero y Gabriel Macotela, propusieron piezas ligadas ya con lo que sucedía en el mundo.

Ellos sentaron las bases para que artistas posteriores experimentaran con temáticas ligadas a la globalización y el internet.

“Realmente somos hijos del 68, digamos que sentamos las bases para que se pudiera hacer un arte distinto”.

Los efectos en la arquitectura

Saúl Kaminer, explicó que, en el campo de la arquitectura, el 68 también tuvo un gran impacto. No se buscó solo hacer casas bonitas, sino preocuparse por la manera de vivir de la gente.

“Antes no se tocaban salas, el punto de reunión era el comedor, pero empezamos a hacer las cosas distintas, aunque la pobreza en México aún era muy fuerte. Empezó a migrar mucha gente del campo a la ciudad, además surgió en los 70 el Infonavit”, apuntó.

La sociedad entonces requirió nuevas vías comunicación, como el periférico, la ampliación del viaducto. La arquitectura con todo esto tuvo que dar un viraje. Hubo que cambiar los espacios, hacer otro tipo de departamentos.

“Se empezaron a crear nuevos empleos y por lo tanto se requirieron muchas más viviendas, que ya debían ser construidas con materiales duraderos; al gobierno le tocó hacer carreteras, luz, agua”.

Artículo publicado el 20 de octubre en la edición 05 del suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.

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