Ocupación hotelera: a punto del naufragio

Ocupación hotelera: a punto del naufragio

Baja la afluencia de huéspedes y deben ajustar personal; “la cosa está muy fea”, dicen

La violencia e inseguridad han impactado de manera negativa la ocupación hotelera y afectado los puestos de trabajo de este sector en Culiacán.

José Manuel de las Rivas Flores, presidente de la Asociación de Propietarios de Hoteles y Moteles de Culiacán, sostiene que la situación actual es peor que la que se vivió en 2020 con la pandemia del Covid-19.

La confrontación que sostienen los dos grupos antagónicos de la delincuencia organizada desde el 9 de septiembre, tiene al borde del cierre temporal a por lo menos 10 hoteles de la capital de Sinaloa.

Pero los empleados son los que enfrentan la peor parte de esta crisis de inseguridad y violencia, al perder su fuente de trabajo o laborar sin el pago de sus días de descanso, llamados “días solidarios”.

Una crisis “fea”

De las Rivas Flores expone que la situación por la que está atravesando la hotelería es “muy fea” por los hechos delictivos que han afectado a esta actividad.

“La realidad (de los hoteles) es muy fea… Gente a la calle y otros en descanso solidario o sin goce de sueldo”, dice.

Si estos hechos continúan, advierte, el panorama hotelero empeorará.

“(Los) cierres parciales se ven cerca… Por lo menos 10… y el cierre de vuelos… Está peor que 2020 con el Covid”, agrega.

El dirigente hotelero no da información exacta de cuántos hoteles se encuentran en la antesala del cierre y cuántos trabajadores han sido rescindidos de su relación laboral por esta crisis de inseguridad.

“No tengo cifras reales… La gente no muestra sus debilidades…” comenta.

El silencio

Aunque los directivos de los hoteles en Culiacán buscan ocultar con el silencio la crisis por la que atraviesa el sector a raíz de las confrontaciones internas del Cártel de Sinaloa, y que hasta el viernes sumaban 47 días, la situación es evidente. Poca ocupación hotelera, estacionamientos vacíos y despido o suspensión de trabajadores, así como la cancelación de eventos.

“Al menos nosotros tenemos poca gente, pero hay hoteles que no tienen nada”, dice un empleado de un hotel del Centro de Culiacán.

Pero tiene su costo, comenta, pues los trabajadores están sujetos al “día solidario” con su centro laboral.

“El día solidario es cuando uno descansa o trabaja sin recibir el pago, como una manera de solidarizarse con la empresa”, agrega.

Otra persona que labora en otro hotel del mismo sector comenta que muchos empleados han sido despedidos o suspendidos, con la promesa de una recontratación cuando se restablezca la seguridad.

“Pero no es cierto. Ya no los vuelven a llamar… llaman a otros”, asegura.

En un hotel localizado en la salida norte de Culiacán, da a conocer que ha salido personal ante la baja ocupación hotelera que se registra.

“Varios trabajadores han salido por eso, porque ya no viene tanta gente… Dicen que cuando se componga esto los van a volver a llamar…” confía.

A una empleada de un hotel del Desarrollo Urbano Tres Ríos, lejos de perjudicarle la inseguridad y violencia que se vive en Culiacán, la benefició.

“Yo no quedé… no me dieron trabajo. Pero después me llamaron porque no había gente”, dice.

En otro hotel cuyo estacionamiento siempre albergaba un buen número de vehículos que denotaba una buena ocupación, luce semivacío.

A esta baja ocupación hotelera, se le agrega la suspensión de eventos programados en estos lugares por la misma razón: la inseguridad.

Por ejemplo, la conferencia Fomento a la Cultura Empresarial, organizada por la Canaco, programada para el sábado 19 de octubre, en el hotel San Marcos, fue suspendida. También se han cancelado diversos conciertos, como el de Luis Miguel.

Siguen los cierres

Los cierres de restaurantes continúan en Culiacán ante el ambiente de inseguridad y de violencia que aleja a los comensales, y ahora le tocó al restaurante El Farallón.

“Por causas de todos conocidas, hemos decidido cerrar temporalmente nuestro restaurante… Quedamos en espera de que la situación vuelva a la normalidad, y entonces con todo entusiasmo habremos de volver a vernos para ofrecer nuestros servicios”, comunica a clientes y amigos de Culiacán.

Laura Guzmán Torróntegui, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), dice que ante la inseguridad resulta complicado mantener abiertos los restaurantes por el alto costo que significa.

“Muchos negocios toman la decisión desde la perspectiva financiera, de bajar la cortina y esperarse a que se pueda ir recuperando (la seguridad), sobre todo en la noche… Esas decisiones, financieramente tienen un costo muy elevado”, expresa.

En Culiacán, desde el inicio de la pugna, prácticamente desapareció la vida nocturna, afectando al sector restaurantero, bares y centros nocturnos.

En busca de estrategias

Ante este panorama, agrega, la Canirac busca replicar estrategias implementadas por restaurantes de otros estados, incluso de otros países, en los que se vive la misma inseguridad y violencia.

“Hemos estado pidiendo información de restaurantes de países que, incluso, están en guerra, como Ucrania, en donde la gente que vive (en esos) lugares, que están bastante complicados, buscan las horas más prudentes… (Estamos) buscando preguntar qué hicieron para mantener su actividad comercial”, explica.

Artículo publicado el 27 de octubre de 2024 en la edición 1135 del semanario Ríodoce.

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