El dinero que Jésica (Sofía Morandi) gana como empleada de un restaurante de comida rápida no le alcanza para salirse de su casa, donde no tiene espacio y recibe poca atención de su familia, por eso cuando se entera de que murió su padre, con el que nunca vivió, acude inmediatamente a ver si le dejó algo de dinero, para independizarse.
Lo mismo hace Ángela (Leticia Siciliani), otra de las hijas desatendidas, profesora de preescolar, quien en un inicio no se interesa por la herencia, pero cuando recuerda lo harta que está de su trabajo y de sus problemas de pareja, quiere saber si es incluida en el testamento y con cuánto.
El inconveniente al que se enfrentan las chicas, que recién se enteran que son hermanas, es que no son las únicas interesadas en saber la última voluntad del papá.
Para una tarde de fin de semana en la que se elige quedarse en casa y ver algo que no requiera de esfuerzo para entenderse, Las hermanas fantásticas (Argentina/2024), dirigida por Fabiana Tiscornia, es la adecuada: una cinta muy luminosa, que desarrolla buena parte de su trama con una espectacular vista de Buenos Aires desde un lujoso e inteligente departamento en Puerto Madero, pero carente de originalidad en los aspectos narrativos de su historia y técnicos de su producción.
Si algo rescata a la cinta escrita por Mariano Vera son las actuaciones de Morandi y Siciliani, quienes logran que sus personajes luzcan, a pesar de todas las deficiencias del guion. Las dos son capaces de mostrar su frustración, hartazgo e insatisfacción por cómo les va en la vida, a lo cual le dan la vuelta creíblemente una vez que descubren el valiosísimo escondite que su padre tenía en su departamento.
Igualmente, las hermanas en cuestión son convincentes en ese otro asunto que también se resuelve a partir de encontrar el grandioso secreto guardado ingeniosamente por el progenitor: la competencia que inician desde un primer momento para demostrar quién era la preferida del padre, a la que más quiso y con la que sí convivió —pleitos, ataques, alegatos y celos que pudieran ser lo único (poco) divertido de la película, por cierto.
Todo lo anterior no es suficiente para que el filme disponible en Netflix valga la pena, realmente. Su estructura narrativa es muy básica, aun con que se trate de un largo flashback; la historia es demasiado predecible y desde los primeros minutos se puede vaticinar con seguridad cómo acabará, así se saquen de la manga o se usen conscientemente como distractores ciertas situaciones y personajes: los amigos del padre que persiguen a las hermanas para arreglar un pendiente; el entrometido vecino que tiene la duda de si hay alguna información para él de parte del muerto; y el paso de una de las jóvenes por el aeropuerto y la comisaría.
Es evidente que Las hermanas fantásticas sólo tiene la intención de hacer pasar un rato agradable y divertido; servir como una válvula de escape a los más significativos problemas de la realidad, pero nada más.
La primera película en solitario de Fabiana Tiscornia, sólo es una más de entre tantas que a los pocos minutos del final se van de la memoria. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.



