100 pasos para la transformación: deuda con el sector productivo nacional

100 pasos para la transformación: deuda con el sector productivo nacional

Diversos analistas han analizado los 100 pasos para la transformación de la Dra. Claudia Sheinbaum. Como economista, no puedo evitar leerlos y entender el siguiente mensaje: “La transformación no tiene autocrítica y descansa en una economía con más déficit, más deuda, más Estado, atracción de inversión extranjera y sin fortalecimiento del aparato productivo nacional”.

Falta de autocrítica

Durante el sexenio del expresidente López Obrador se repitió hasta el cansancio que todo cuanto se gastó durante su gobierno se hizo con ahorros y no con deuda pública, pero los datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público confirman que esto no es verdad. Aún así, en la redacción de los 100 pasos no se reconoce que la deuda pública se incrementó en más de 6 billones de pesos y que el déficit fiscal heredado es de un poco más de 1 billón.

Digo que falta autocrítica porque más de una vez critica las estrategias de gobierno de hace dos o tres sexenios, pero nunca las de Andrés Manuel. Hablar de disciplina financiera igual que el pasado sexenio que dejó un boquete del tamaño de 6 puntos porcentuales del PIB (1 billón de pesos) es contradictorio y es aberrante el no reconocerlo. Así como es increíble seguir asegurando que hubo más homicidios con Calderón, 121 mil, contra casi 196 mil de López.

Más déficit y deuda

Se agregan diversos programas sociales con transferencias para mujeres, becas para estudiantes desde preescolar hasta la educación universitaria, así como el fortalecimiento al sistema de salud y educación. También se promete mayor inversión de infraestructura. Lo que no será posible de hacer (sin endeudarse), al tiempo que se tiene un déficit fiscal que se prometió se reduciría a la mitad.
En palabras simples, se prometió reducir el gasto y ampliarlo al mismo tiempo.

Más estado en la economía

Se propone incrementar la participación del gobierno a través de la SEDENA en actividades que nada tienen que ver con la defensa, como la administración de aeropuertos, Mexicana, la construcción de parques industriales y la administración del Tren Maya. También se compromete al fortalecimiento a PEMEX y CFE. Lo que se traduce en un estado más participativo en la economía. El Infonavit regresará a construir casas, organismo actualmente autosostenible (cuando lo hacía no lo era).

Atracción de inversión extranjera, sin fortalecer el aparato productivo nacional.

Se compromete a seguir apoyando a los pequeños productores agrícolas, que es vital en las zonas rurales, pero es necesario subrayar que producir más alimentos requiere más agua; que ya se produce más de lo que se consume, con excepción de algunos granos; y ya somos autosuficientes en maíz blanco.

No se habla del fortalecimiento de la industria doméstica, vinculada a las regiones y centros de investigación, que son la clave para generar efectos multiplicadores locales y lograr liderazgo en Ciencia y Tecnología, que sí se promete. Tampoco se habla del sector turístico y demás actividades económicas; entonces para quienes producen no habrá transformación.

Seguir impulsando a la inversión extranjera es bueno, pero, ¿cuándo habrá un auto de tecnología mexicana o una marca de ordenadores? Ningún país con alto crecimiento descansa solo en inversión extranjera sin impulso de la industria nacional.

Artículo publicado el 13 de octubre de 2024 en la edición 1133 del semanario Ríodoce.

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