La violencia en Culiacán ha generado la paralización de la actividad económica por cuarto día en la ciudad y, en menor medida, en otras partes de la entidad. Aunque muchos comercios han querido reabrir, la situación continúa impidiendo el desenvolvimiento normal de la vida económica al día de hoy, jueves 12 de septiembre, que escribo este análisis.
Las afectaciones son cuantiosas por la pérdida de vidas humanas, los robos de autos, la quema de vehículos, los miles de personas que no han podido trabajar, y la zozobra que generará en los días posteriores.
Y es que, sin Estado, no hay mercado, y los culiacanenses podemos constatarlo. La falta de seguridad en las calles limita la actividad económica, pero también la existencia de la delincuencia y el dinero que se amasa hace que también nuestra economía se vea afectada. Estimar los efectos económicos que tiene la violencia y la ausencia del Estado de derecho en Sinaloa es complejo, pero aquí presento algunos datos.
Primero, muchas empresas tienen pérdidas por pasar varios días sin abrir sus puertas. Además, el comercio tendrá pérdidas por la inversión que hicieron en las compras para las fiestas patrias que terminaron por cancelarse. Concretamente, considerando el valor del PIB de Sinaloa con datos de INEGI, un día de actividad en 2022 equivalía a 1 mil 800 millones de pesos. Mientras que en el primer trimestre de 2024 había 1 millón 450 mil personas ocupadas, contando formales e informales, según los datos de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo). Considerando que la mitad de ello se concentra en Culiacán, el freno de actividades representaría pérdidas diarias en al menos 900 millones de pesos y que más de 700 mil personas no trabajen normalmente. También, dado que la mitad de los trabajadores laboran en la informalidad, muchos de ellos si no trabajan no ganan; así, habría más de 350 mil trabajadores que tienen ya cuatro días sin poder obtener sus ingresos normales. Entonces, grosso modo, las pérdidas después de cuatro días de violencia podrían rebasar los 3 mil millones de pesos, y seguirán sumándose, por todas las actividades canceladas y el miedo que frenará el consumo.
Por otro lado, Sinaloa en el largo plazo tiene afectaciones importantes por la extendida presencia del narco y los ingresos de éste. La actividad económica está plagada de lavado de dinero en todo tipo de actividades y aunque genera empleos, hace que la economía sea cara, aunque Sinaloa tiene los salarios más bajos del país registrados ante el IMSS, según datos de Julio 2024, con 458 pesos.
Muchos han sido los esfuerzos para atraer inversión, especialmente para el desarrollo industrial, pero los resultados son limitados, incluso los ingresos por remesas son mayores que la Inversión Extranjera Directa. Y la violencia es en definitiva una variable en contra.
En suma, Sinaloa padece consecuencias graves por su histórica tradición de presencia de cárteles de la droga. Sus actividades primarias están en crisis y ahora la guerra de los cárteles podría frenar el flujo de la actividad y el empleo, mientras que la violencia desincentiva la llegada de inversiones y turistas, agravando la ya difícil situación de la economía que está en el último lugar de crecimiento nacional, con un -4.6 por ciento al último trimestre del 2023, según datos del ITAEE (Indicador Trimestral de Actividad Económica Estatal).
Artículo publicado el 15 de septiembre de 2024 en la edición 1129 del semanario Ríodoce.






