El reto de ordenar a los ‘charteros’ sin afectar al turismo en el puerto. Los vacacionistas afirman que con la regulación es más caro el destino
En un intento por poner orden entre los autobuses charteros, Mazatlán se coloca como el único destino de playa que restringe el libre tránsito de estos vehículos por la ciudad.
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En medio de un crecimiento económico exponencial, dada su vocación turística, las autoridades de Mazatlán tomaron la decisión, en pleno periodo vacacional de verano, de restringir la circulación de los autobuses provenientes de distintos estados del país.
El 12 de julio, el alcalde Édgar González Zataráin encabezó una reunión con transportistas, hoteleros, la Delegación de Vialidad y Transportes, la Secretaría de Seguridad Pública, Tránsito Municipal y Protección Civil “para ordenar la circulación en la ciudad del transporte turístico, especialmente de los camiones charteros”.
La reunión exprés fue motivada porque un día antes a los operadores se les prohibió el ingreso a la zona turística para el ascenso y descenso de los turistas, asimismo prestarles el servicio de traslado a distintos puntos del puerto.
En la reunión se acordó tomar acciones para evitar el caos vial que provoca el que estas unidades realicen carga y descarga de turistas en la vía pública o que circulen como transporte público de alquiler, realizando maniobras que detienen el tráfico y generan congestionamiento.
Édgar González dijo que el primer paso sería generar un censo por parte de las asociaciones de hoteles para saber qué centros de hospedaje cuentan con área de ascenso y descenso de pasaje dentro de su establecimiento y que los vehículos que prestan ese servicio cuenten con una identificación para circular sin problema.
El Ayuntamiento ofreció, además del estacionamiento frente al antiguo Acuario, el CUM y de ser necesario gestionaría un terreno por la avenida Atlántico, en todos los espacios se dijo que podrían tener vigilancia.
¡Ah, Chihuahua! El desacuerdo
A casi una semana de haber tomado la medida de restringir el ingreso de los autobuses charteros a la zona turística, los visitantes que se encontraron con esta novedad manifestaron su inconformidad.
Claudia Carrillo, proveniente de Cuauhtémoc, Chihuahua, fue tajante al expresar su desacuerdo.

“No estoy de acuerdo porque se gasta mucho, vienen estudiantes, apenas con lo necesario como para todavía estar gastando en camiones o en taxis, y no, no está padre”, señaló.
“Gastamos más, tenemos que juntarnos de muchos para poder que nos salga barato, pero sí sale caro, y no está padre eso pues, uno prefiere irse a una playa donde no estén pasando ese tipo de cosas. De perdida que el camión te lo dejara en el hotel, nomás con eso”.
Acompañada por un grupo de 45 personas distribuidas en diferentes camiones, ya planean irse a otro destino turístico con playa que no tenga estas restricciones, y evitará que gasten en servicio de autotransporte.
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“(ir a) ¿Otra playa? Claro que sí porque pues aquí nos están limitando mucho, de perdida que nos dejen en el hotel y nos recojan en el hotel nomás…”.
“Seguimos órdenes”, dicen los operadores
Estacionados a un costado del viejo Acuario, bajo el rayo del sol, sin aire acondicionado, y con el sofocante clima reflejado en el rostro, los operadores de los autobuses permanecen a bordo de los vehículos.
Dicen que recibieron un oficio de la empresa para que laboran y de la que prefieren guardar confidencialidad.
Proveniente de Piedras Negras, Coahuila, el conductor del autobús explicó que el escrito indica que hay nuevas disposiciones en Mazatlán, por lo que deben limitarse a su ruta.
“Se nos dio un oficio, allá en la empresa en el que nos dicen que las personas que vienen, el servicio que se les da es de destino al hotel y del hotel al destino, o sea, como antes que hacíamos los paseos, ya no se puede”, explicó.
Antes, agregó, el autobús iba al hotel por sus clientes y los llevaba a los paseos turísticos de la Isla de la Piedra, a comer, o a un balneario que está a la salida sur, pero ya no más.
El conductor con tres años al servicio de turistas informó que ha viajado a otros destinos turísticos de playa donde no existe esta disposición.
“En otros lados sí se puede hacer movimiento de gente, como en Vallarta, Acapulco, Ciudad de México, Ixtapa y Huatulco, imagínese una persona que traiga siete de familia que gasta 500 pesos para que los lleven a un restaurante, ya gastó 500 de ida nada más, si se van a mover a otra parte…o sea, van a gastar 4 o 5 mil pesos en pura renta de vehículos.
Originario de Monterrey, Nuevo León, con ocho años al servicio de la renta de autobuses, al señor Octavio Cázares es la primera vez que le toca vivir la prohibición de paseos por la ciudad.
Su empresa le envió una notificación por escrito en la que le indicaron que no tenía que hacer movimientos dentro de la ciudad “y punto, por órdenes de allá de Tránsito que están pesados ahorita. Y no se hacen movimientos”.
“Ya no están dejando, entonces nada más lo que hacemos es llegar aquí al estacionamiento del Acuario, y ya no se mueve la unidad para nada”, mencionó.
Artículo publicado el 21 de julio de 2024 en la edición 1121 del semanario Ríodoce.






