La narcopolítica la inventó el PRI

La narcopolítica la inventó el PRI

¿A dónde va el discurso del PRI y del PAN en esta coyuntura? ¿Está dirigido a los jóvenes que no conocen la historia de este país? ¿Buscan reconstruirse los Anaya y los Alito en medio de su debacle que inició desde que la llamada cuarta transformación llegó al poder? ¿Les alcanzará para recuperar espacios en las cámaras, estados perdidos, municipios? ¿Se creen de veras esos paladines de la rectitud que aparentan ser?

Veo a Ricardo Anaya en la tribuna y me pregunto qué hizo cuando Malova fue gobernador. Era diputado federal (2012-2015) y Mario López Valdez había sido expuesto (nosotros en Ríodoce lo hicimos semana tras semana) como un narcogobernador que se alió al Cártel de Sinaloa para que este enfrentara a los hermanos Beltrán Leyva, con los que luchaba encarnizadamente desde 2008. Malova puso al servicio del Cártel de Sinaloa a la policía estatal y a las policías locales sobre todo en la zona norte y en Mazatlán, donde Isidro Flores Meza tenía el control. ¿No se enteró Ricardo Anaya?

¿Y ahora Alito hablando de narcogobiernos? ¿Piensa que los mexicanos no tenemos memoria? En este país la narcopolítica la inventaron los priistas. Pudo tener expresiones en otras entidades, pero en Sinaloa podemos dar cátedras sobre esto. Aquí los gobiernos priistas, desde Leopoldo Sánchez Celis, hasta la fecha, tuvieron que ver mucho o poco, pero siempre, con el narco (véase nota aparte en esta edición).

Desde que Ríodoce nació en 2003, lo ha denunciado, expuesto, ventilado. Diputados locales y federales, alcaldes, funcionarios, policías han pasado por nuestras páginas con ese hedor. Y nunca, nadie, hizo, nada. Ni los gobiernos federales panistas ni el de Enrique Peña Nieto, porque se veía con aparente normalidad. Vicente Fox llegó al hipócrita extremo de acusar de narco al exgobernador Antonio Toledo Corro durante su campaña, y ya como presidente colgarle una medalla al mérito ganadero. Él y Felipe Calderón se hicieron patos frente a la narcopolítica. Fox nunca investigó a Juan Millán a pesar de que sus complicidades con el Cártel de Sinaloa quedaron expuestas con el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes (2004) y Calderón se volteó para no ver la comedida relación que Jesús Aguilar tuvo con el Mayo Zambada. Y después avaló —porque ni modo que no se enterara—el pacto que Malova hizo con el Cártel. Llegó Peña Nieto en 2012 y tampoco volteó a Sinaloa porque nunca le interesó el tema.

Cuando Sinaloa votó a Rubén Rocha para gobernador, Ríodoce fue el único medio que narró con detalles cómo un centenar de operadores del PRI fueron secuestrados en Culiacán por los Chapitos para favorecer a los candidatos de Morena. Mario Zamora, que fue el contendiente por el PRI, recogió estos testimonios y los llevó a denuncias nacionales, incluso ante la OEA. Pero fue convenientemente omiso al no incluir que otro grupo criminal, el del Chapo Isidro, hizo lo mismo en el norte para ayudar a los candidatos del PRI. Fue en Guasave, Ahome y Sinaloa municipio. Eso Zamora lo escondió en el cesto de la ropa sucia. Y también que días después fueron asesinados dos líderes morenistas que habían denunciado estos hechos en el municipio de Sinaloa, Román Rubio, un romántico y puro hombre de izquierda y Esteban López.

De lo que tampoco habla Mario Zamora es cómo, durante décadas, los personajes del PRI de todos los tamaños desfilaban frente a los ojos de Ismael Zambada y que algunos de ellos hasta le decían “Padrino”. Lo buscaban como aval, pero también para que financiara sus campañas. Tampoco dice que Faustino Hernández, candidato a la alcaldía de Culiacán y principal afectado por la operación de los Chapitos aquel domingo, presumía su compadrazgo con el Mayo, al que también fue a pedirle permiso para lanzarse ¿Esto no es narcopolítica?

Bola y cadena

LA VIDA POLÍTICA DE SINALOA, pero también la económica, cultural, está atravesada por el narcotráfico desde hace décadas. Pero he sostenido desde hace mucho tiempo que el narco no es una fatalidad y que hay que combatirlo en todos estos ámbitos, sobre todo en el gubernamental. Más ahora que los grupos del crimen ya no se conforman con controlar las policías; ahora quieren también las tesorerías, los contratos, la obra pública… y esto ha significado que capturaron los gobiernos al grado que mandan ellos, no los que los ciudadanos han elegido. Hemos llegado a un extremo en el que no hay manera de hacerse de la vista gorda y, quien lo haga teniendo la obligación de perseguir estas complicidades, estará en riesgo de pagar los costos.

Sentido contrario

SE DIJO QUE EL SENADOR INZUNZA estaba buscando cómo entregarse a los Estados Unidos; él lo desmintió, pero a estas alturas no dudo que lo esté haciendo. Lo que me dicen es que, el que sí tiene ya un cuerpo de abogados en el gabacho para entregarse, es el exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega, otro de los acusados. Tiene propiedades y cuentas allá y pretende asegurar lo más que pueda…. hablando, por supuesto.

Humo negro

AL CIERRE DE LA EDICIÓN OCURRIÓ el atentado contra una de las casas del gobernador Rubén Rocha Moya, un eslabón más en la cadena de hechos que presionan para que la decisión que está pensando tomar la presidencia de la república, ocurra sin más dilación. Claudia Sheinbaum no tiene muchas alternativas ni Rocha un futuro que lo salve. El hombre es un ser falible por equivocado, nos dijo Shakespeare con sus dramas. Y Rocha se equivocó.

Artículo publicado el 10 de mayo de 2026 en la edición 1215 del semanario Ríodoce.

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