Proceder penalmente en contra del Sindicato Nacional Azucarero, la sección 12 del mismo, los ex inversionistas Alejandro Elizondo Macias y Rodolfo de la Vega Valladolid y en tribuales internacionales en contra de la trasnacional ED&F Man, acordaron un grupo de ex obreros y un ex propietario, Luis Puente Pérez.
Puente propuso la acción penal por lavado de dinero en contra de los líderes del Sindicato Nacional Azucarero y los de la Sección 12, los empresarios que vendieron y los que compraron, así como los que se han acreditado como propietarios de los activos de la factoría. “No por ser de la delincuencia organizada, no he dicho tal cosa, sino por el origen del dinero ¿De dónde lo sacaron?”.
Sostuvo que también están otras acciones penales en puerta.
“Sí, en el aspecto penal, el golpe va hacia la persona, el representante sindical que hizo el cochupo fue quien cometió la administración fraudulenta o abuso de confianza, el mandadero hizo abuso de confianza, pero en Sinaloa el abuso de confianza son lazos. Fraude procesal también es posible para regresar los activos a la panza de la Compañía Azucarera y cubrir deudas con acreedores e impuestos”.
Puente asegura que también es factible procesar a la Junta de Conciliación y Arbitraje por vicios.
El mundo de los extrabajadores debió haber sido penal. Desde un principio, pero la asesoría legal que tuvieron en el momento los condujo hacia lo laboral. “Laboralmente no hay nada qué hacer, porque ya una Junta de Conciliación determinó juicios, laudos, resoluciones, y los trabajadores estuvieron de acuerdo porque firmaron, como lo hubieran hecho o sucedido, firmaron”.
Para Puente, los laudos dictaban en favor del trabajador, no de un sindicato. El sindicato no tenía representación de ninguna clase en el juicio y no debió decidir valores sobre las adjudicaciones, eso debió ser por los beneficiarios. Es ahí el cochupo, precisó.
Y dio su explicación del enjuague: los terrenos se escrituraron en 357 millones de pesos de un valor de 600 millones de pesos, pero el sindicato nacional azucarero lo vendió en 150 millones de pesos y no pagó las liquidaciones a los trabajadores, ¿En dónde quedó el diferencial? Resulta que pactó una división de porcentaje con la compañía de 60 y 40 por ciento.
“¡A cabrón!, una empresa que declaró quiebra ahora resulta que tiene utilidades”, expuso el que también fuera propietario de la Compañía Azucarera de Los Mochis y que mediante tramas notariales fue excluido de la sociedad por Alejandro Elizondo Macías y Rodolfo de le Vega Valladolid en complicidad con el gobernador de entonces, Mario López Valdez, quien utilizó el Estado para forzar una venta simulada y desterrarlo de Sinaloa.
El especialista en temas ficales y de inversión, también puso sobre la mesa demandas internacionales en contra de un cuarto socio del ingenio, ED&F Man, que simplemente desapareció sin cubrir sus obligaciones.
Este sería similar en contexto con el juicio internacional que sigue AMERRA en contra del Gobierno Mexicano por el caso de la Compañía Azucarera, en el que resultó que los empresarios no cumplieron con sus obligaciones ante un crédito de 500 millones de dólares y cuya garantía eran los terrenos.
Ante esa afirmación, Puente les aseguró que no verían un peso en el corto plazo, porque las ventas de los terrenos están fijas en el aire con alfileres, y quienes se ostentan como propietarios, en realidad no tienen poder para venderlos, y todo lo que hagan resultará ser una estafa, tanto del vendedor como del comprador.
Años después, aparecen como propietarios de los terrenos personas que “En realidad son prestanombres de los que tenía el ingenio”, aseguró.
Puente aclaró que no es un Mingo Vázquez ni Ana Ayala en busca de votos, tampoco es quien regala despensas, ni es un ferretero o boxeador que busca ser electo, sino un estafado más por los que se decían dueños del ingenio y que fue traicionado por los trabajadores de entonces porque ninguno lo apoyó cuando estalló el conflicto.
“Sin embargo, aquí estoy. Yo no fui el pillo, porque vengo de abajo, igual que ustedes, porque da mucho coraje ver que se lo chinguen, igual que a ustedes. El tiempo nos dijo quiénes eran los pillos: los que estaban en el gobierno y los empresarios”.
Ante el señalamiento, los ex obreros en voz de Ramiro Araujo y Víctor Castro se justificaron: “Fue la ignorancia”.
El acuerdo se logró tras un encuentro a cielo abierto en un parque pequeño edificado a la memoria del líder cetemista, Salvador Esquer Apodaca, ubicado en Ayuntamiento y Río Fuerte, en la colonia 12 de Octubre. El conclave fue complotado para abortarlo, pero los ex obreros se mantuvieron firmes en su postura de escuchar al ex inversionista, Puente Pérez, pues concluyeron que al igual que ellos, a él también le despojaron de sus garantías.
Puente había llegado a la zona puntual, mientras que los obreros se reunieron minutos antes.
Mientras el fiscalista centraba sus razonamientos con argumentos jurídicos, datos fríos, y figuras legales, los obreros lo hacían con remembranzas de lo que fue en sus inicios la factoría, las tretas y trácalas que los dirigentes sindicales hicieron para despojarles de su liquidación que, a 10 años de la quiebra, aún no reciben por completo.
“Tienen dos años diciéndolos que van a vender, dándonos largas, y no recibimos nada de lo que nos ofrecieron. Han muerto 200 de los extrabajadores esperando la liquidación”, expuso Araujo.
Artículo publicado el 05 de abril de 2026 en la edición 1210 del semanario Ríodoce.







