En Sinaloa el poder no tiene oposición

En Sinaloa el poder no tiene oposición

Un recuento elemental de los partidos políticos en Sinaloa, sus estructuras, sus líderes, sus personajes, sus bases de apoyo, sus números electorales, nos arrojaría de inmediato la conclusión de que el poder, aquí no tiene oposición. El tsunami que significaron AMLO y Morena en 2018 marcó el inicio de una nueva hegemonía —parecida en algunos aspectos a la que ejerció el PRI durante 70 años— que ha impactado desde el centro hacia las entidades. Tres años después de esa elección, que es histórica por muchas razones, Morena, aliado con el Partido Sinaloense, ganó la gubernatura de Sinaloa, por primera vez un partido de izquierda, sea lo que sea esa izquierda. Y también por esto esa elección es histórica.

Ya en 2021 tanto el PRI como el PAN empezaron a reflejar su desgaste en las urnas; aliados incluso con el PRD, solo lograron 358 mil votos para Mario Zamora, cuando solo el PRI obtuvo en 2018 poco más de 311 mil. El PAN totalmente descafeinado, navega por los 11 puntos porcentuales y no muestra más en las encuestas que se conocen.

Pero después de esa elección, ya empoderado Rubén Rocha, a estos dos partidos se les vendría el techo encima. Con un poder de cooptación que no le conocíamos, empezó a socavar los liderazgos de ambos, al grado de que muchos se fueron a Morena, sobre todo los del PRI. Dos casos para la vergüenza ajena: uno de ellos fue el de Jesús Valdés, pues había sido diputado, alcalde, aspirante a la gubernatura y dirigente estatal del PRI cuando grupos armados secuestraron a más de 90 operadores de su partido para inmovilizarlos el día de la jornada electoral y de esa manera favorecer a Morena. Y como con el síndrome de Estocolmo, el señor se enamoró de sus secuestradores y se fue con ellos. Por ahí apareció en un evento de apoyo a Claudia Sheinbaum cuando era precandidata. Lo mismo pasó con Faustino Hernández, el principal afectado por la operación de los Chapitos, quien luego andaba muy modosito con el gobernador y con Morena. Triste final el suyo, aunque por otras razones.

La desintegración del PRI a nivel nacional, con un dirigente tan desprestigiado como Alito Moreno, fue aprovechada por Rocha para desmantelar este partido en Sinaloa, al grado de que ahora es solo un cuero viejo y hueco, sin valor, sin esencia, sin discurso, sin personajes, sin nada. Tan es nada el PRI, que la escuálida oposición, que vertebra a tientas en Sinaloa, no mira hacia el PRI, y ni siquiera hacia el PAN, sino a “alguien” que pudiera encontrarse en la “ciudadanía”, un “personaje”, incluso un apellido…

Si en el pasado el PRI había presentado caras y tenía de dónde escoger un candidato, la mayoría con experiencia legislativa, administrativa, de Gobierno, al PAN se le complicaban los procesos internos porque no tenía una cartera de prospectos vendibles a un electorado cada vez más consciente del valor de su voto. El último que postuló con amplias posibilidades de ganar fue Heriberto Félix Guerra, que se quedó en la raya; después echó mano de un externo, Malova —que contribuyó al hundimiento del partido—, y en 2016 de un Martín Heredia sin carisma, que logró apenas el 17 por ciento de los votos. Fue una de las razones por las que en 2021 fueron aliados con el PRI, pero su candidato, Mario Zamora, nunca levantó.

Así que las cosas más importantes no van a ocurrir en el campo de la oposición, por lo menos no de la oposición institucional que ahora representan el PAN, el PRI, Movimiento Ciudadano, lo que queda del PAS…, sino en Morena y sus aliados, el PT y el Verde. De hecho, ya están ocurriendo. Soterrada a veces y de pronto abierta, pero al interior del partido gobernante se vive una lucha intensa por la candidatura, y a la que el gobernador Rocha no es ajeno. Tiene dos cartas, una mujer y un hombre, Teresa Guerra y Juan de Dios Gámez. Y los metió al taste para que los vieran caminar, como a los caballos.

Bola y cadena

“LA INMENSA MINORÍA” es una expresión acuñada por el poeta español Juan Ramón Jiménez para hablar de una obra pura, sin artificios, pero en México la expresión ha sido usada por Gabriel Zaid y Enrique Krauze para referirse a los ciudadanos que no están conformes con el gobierno y luchan por un cambio, dándoles un valor por encima de los partidos. Y esto aplica para los opositores a Morena en Sinaloa, son poquitos pero ruidosos. En algún momento la izquierda en México se apoyó en una inmensa minoría constituida por colonos y estudiantes pobres, campesinos, obreros… Y tardaron 50 años para llegar al poder. Que ahora la derecha no se desanime.

Sentido contrario

LA SEMANA PASADA EL MINISTRO Arístides Rodrigo Guerrero García elaboró un proyecto que propone reinstalar a Gerardo Vargas Landeros en la alcaldía de Ahome, informó Ríodoce “porque para la sesión de desafuero la mesa directiva del Congreso no convocó al Ayuntamiento como órgano colegiado”. Pero más tardó en llegar el proyecto a la lista de asuntos de la suprema corte, que en ser desechada su discusión hasta nuevo aviso, lo cual significa que los hilos del poder se movieron muy rápido.

Humo negro

POR LO PRONTO, EL PROYECTO del Ministro viene a meterle más ruido al proceso electoral que se avecina en Sinaloa porque, si los procesos legales a los cuales ha sido vinculado Vargas Landeros se prolongan, podría, incluso, ser candidato; sería muy difícil que por Morena, pero no se descarte por otro partido, incluso alguno de los dos aliados, el PT o el Verde. Y con eso de que ahora hay fricciones por el tema de la reforma electoral, más posibilidades tendría de llegar a un acuerdo. No hay que olvidar el perfil de Vargas, su carrera política llena de brincos de un partido a otro.

 Artículo publicado el 08 de marzo de 2026 en la edición 1206 del semanario Ríodoce.

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