Recoveco: donde la lectura resiste

Recoveco: donde la lectura resiste

En el CBTA 133, el Festival Cultural Gabriel García Márquez mantiene viva la semilla que sembró el maestro Cruz Hernández Fermín de hacer de los libros un refugio y una fiesta

 

 

Recoveco es un pequeño poblado agrícola donde los caminos de tierra aún se cruzan con los surcos del campo. Cada marzo ocurre algo distinto: las palabras toman el centro de la vida del pueblo. Por unos días se convierte en un Macondo sinaloense.

El escenario es el patio y las aulas del CBTA 133. Bajo el sol que cae fuerte sobre la comunidad, entre jóvenes con libros bajo el brazo, maestros, escritores y promotores culturales, se realiza el Festival Cultural Gabriel García Márquez.

Se trata de una fiesta de la lectura fundada hace más de dos décadas por el profesor Cruz Hernández Fermín, un maestro rural que decidió que la literatura también podía sembrarse como se siembra maíz.

Hoy el profesor ya no está. Falleció en 2023, pero su presencia sigue en cada actividad del festival, ahora coordinado por Guillermo Gallardo, quien junto a estudiantes y colaboradores mantiene vivo el proyecto que buscaba acercar los libros a los jóvenes de las comunidades rurales.

La historia comenzó en 2002, cuando Cruz Hernández Fermín creó en el CBTA el Club de Lectura La Hojarasca, inspirado en la obra de Gabriel García Márquez. Aquellas tertulias de estudiantes leyendo cuentos crecieron con los años hasta convertirse en un encuentro cultural que reúne talleres, presentaciones de libros, conferencias, música, teatro y exposiciones artísticas.

 

Recoveco, espacio para la lectura

Hay una anécdota que en Recoveco se cuenta casi como parte del realismo mágico. Dicen que el propio Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, llegó a enterarse del entusiasmo de aquel club de lectura perdido en la geografía sinaloense.

El escritor colombiano respondió enviando libros para enriquecer la biblioteca escolar, un gesto que fortaleció el vínculo simbólico entre Macondo y este pequeño rincón del municipio de Mocorito.

Desde entonces, cada año, cuando llega marzo —mes del nacimiento del escritor colombiano— el pueblo se llena de actividades dedicadas a la literatura.

En esta edición del festival se programaron más de 28 actividades literarias y artísticas, con la participación de escritores, talleristas, músicos y promotores culturales que viajan hasta este lugar para compartir lecturas y experiencias con los estudiantes.

El profesor Cruz solía decir que la lectura podía cambiar el destino de los jóvenes. Quienes lo conocieron cuentan que era capaz de detener a un estudiante en el pasillo solo para preguntarle qué estaba leyendo.

Con su inseparable ropa de mezclilla y su vieja camioneta, se volvió una figura muy reconocida dentro de la comunidad.

Quizá por eso muchos aseguran que Recoveco tiene algo de Macondo. Cada edición del festival es también una forma de recordar al profesor que lo imaginó.

Mientras los jóvenes leen, debaten o escriben, el patio del CBTA vuelve a llenarse de voces, libros abiertos y conversaciones que se alargan entre las aulas.

En Recoveco, por unos días, la literatura ocupa el lugar central del pueblo. La violencia quedó afuera.

Artículo publicado el 08 de marzo de 2026 en la edición 1206 del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.