Las llamadas de Susan Lorincz al 911 son constantes, y su queja, la misma: reportar que unos niños le faltan al respeto e invaden el área verde contigua a su casa (supuestamente, también, de su propiedad), para jugar fútbol, pasear al perro, andar en patines, socializar y divertirse.
Regularmente, el conflicto sube de tono y es común que las madres de los infantes intervengan para defenderlos. La policía atiende el llamado e intenta mediar objetivamente, pero hasta ahí.
No obstante, el 2 de junio de 2023, harta de la situación, Ajike Owens toca la puerta de Susan para reclamarle lo que hizo a sus hijos, pocas horas antes.
La respuesta de la vecina inconforme es dispararle con un arma, por sentirse amenazada. La consecuencia: lamentable.
En apariencia, La vecina perfecta (The Perfect Neighbor/EU/2025) trata acerca de los pleitos entre dos partes: la que demanda el derecho a la tranquilidad en el hogar; y la que exige beneficiarse de momentos recreativos y de sana convivencia, en las áreas verdes del vecindario.
Sin embargo, más allá de eso, la cinta hace énfasis en cómo un asunto “menor”, que pudo
haberse resuelto desde la primera queja, se deja escalar a un nivel trágico.
Indiscutiblemente, el documental dirigido por Geeta Gandbhir, no es de alegatas sin sentido.
El filme nominado al Oscar a mejor largometraje documental es un “foco rojo” para las autoridades encargadas de estos conflictos.
Si bien, la policía acudió en, al menos, siete ocasiones al llamado de Susan, su intervención fue “por encimita”: no vio ni atendió los aspectos psicológicos y raciales involucrados, cuando, se supone, los elementos de seguridad están capacitados para eso.
Es curioso y preocupante que no hayan intervenido más allá de regaños y llamadas de atención, justificando que es preferible que los infantes se dediquen a jugar y no a robar o drogarse.
La película disponible en Netflix expone a las leyes ambivalentes y débiles que, con el pretexto de “por seguridad”, permiten la posesión de armas en la población y otorgan a cualquiera la posibilidad de dispararle a otro, de quitarle la vida librando la cárcel, si se argumenta que la acción fue por el miedo a ser atacado o por sentirse amenazado.
Esta situación deja huecos muy anchos para que actos, realmente, premeditados salgan de la corte sin culpas, así las víctimas sufran un daño irreparable.
La cinta es por demás ilustrativa y oportuna de las expresiones de discriminación, específicamente de racismo, no sólo porque la mujer atacada es afroamericana, sino por las palabras y frases que Susan emplea para dirigirse a sus vecinos –actualmente, el “pan de todos los días” es la difusión de información acerca de la segregación en Estados Unidos, por los propios ciudadanos y por el gobierno, con sus acciones en contra de los inmigrantes, principalmente.
Con una narrativa fluida, atractiva y envolvente, apoyada en los videos reales de la policía, Susan y sus vecinos, La vecina perfecta es la muestra indiscutible de no comprender que los barrios con niños, niñas y adolescentes sanos, son “agradablemente” “ruidosos”; de las irremediables repercusiones de no poder/saber controlar las emociones; de no atender las enfermedades
mentales; y de no detenerse a escuchar, ceder y ser empático con los demás.
Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.







