El proyecto vasconcelista del fomento a la lectura, abrió bibliotecas en el norte de Sinaloa. En Topolobampo entre 1921-1923, su biblioteca tuvo 200 volúmenes. En junio de 1923, la Villa de Ahome tenía una biblioteca pública con 100 ejemplares. En 1930 funcionaban cinco bibliotecas en el municipio de Ahome, tres en Los Mochis; la biblioteca pública “Antonio Caso”, se fundó en 1929, bajo la dirección de Carlos Rivera Domínguez y tenía mil ejemplares.
También estaban la biblioteca del Sindicato de Campesinos y Obreros Progresistas y la biblioteca de la Logia “Ceres” número 8; y en La Florida, Ahome, la biblioteca de la Escuela Rural Federal. Estas bibliotecas funcionaban previa solicitud de libros para renovación o apertura, a la Dirección de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública. En 1926 en la Ciudad de México, se realizó el Primer Congreso Nacional de Bibliotecarios; María Guadalupe Meza, representó la biblioteca del Sindicato de Oficios Varios de Los Mochis.
El noroeste mexicano se favoreció con la presencia de la biblioteca ambulante “Julio V. Platas”. Topolobampo y Los Mochis fueron parte de esa ruta entre 1937-1939; el promedio diario de lectores registrados en los 30 días fue 42.75 usuarios. Además de fomentar la lectura, también se exhibían películas en carpas improvisadas. Este esquema era reproducido con las colecciones de libros de las bibliotecas públicas de sindicatos y escuelas, además recibían aparatos de exhibición de películas y se mostraban en las zonas aledañas.
En el bienio 1936-1937, el Departamento de Bibliotecas atendió seis solicitudes del municipio de Ahome de envío de libros, incluyó las colecciones Biblioteca del Obrero y Campesino y la Biblioteca del Estudiante. Para obreros y campesinos mandó obras de Marx, Plejanov y Kamenev; para los docentes el libro Documentos para la Historia de México, dispersando para la Unión de Obreros y Campesinos del Norte de Sinaloa, 16 ejemplares, Sindicato de la United Sugar Companies 28 ejemplares, Escuela Rural Federal, Ranchito, Ahome nueve ejemplares, Sindicato de Trabajadores de la Industria Azucarera y Similares de la República Mexicana seis ejemplares, Sindicato Mixto Revolucionario de Oficios Varios, ocho ejemplares, y para el Sindicato de Albañiles y Similares cinco ejemplares
El gobernador Rodolfo T. Loaiza comentó en 1942 que “se formaron bibliotecas municipales en Los Mochis, Mocorito y Cosalá y pronto quedarán instaladas en los otros municipios”. Durante una década se desconoce si los proyectos de bibliotecas obrero-campesinas sobrevivieron, si hubo una fusión de bibliotecas o si se perdió su trabajo, pero este informe habla de una biblioteca municipal. En 1951, el presidente municipal Samuel C. Castro, se pronunció sobre crear un patronato pro biblioteca municipal, “pero que no esté supeditado a la situación política, y que no vaya a sufrir este centro cultural”. La propuesta del primer edil tomó forma y el patronato se conformó por profesionistas como Roberto Negrete Pérez, Manuel Romero Camacho, Mario Ismael Avilés, Jesús Arzate y Eduardo Rousset.
En noviembre de 1955, Armando Guerrero Leyva presidente municipal de Ahome, firmó un convenio con María Luisa Ocampo Heredia, jefa del Departamento de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública. El cabildo ahomense proporcionaría un local acondicionado para biblioteca y la dependencia federal enviaría libros. La Plazuela 27 de Septiembre fue remozada, porque se manejó entre la sociedad mochitense, la apertura de un recinto cultural en este espacio público, el ayuntamiento asignó 30 mil pesos para dicho fin.
En diciembre de 1958, en efecto, el aludido recinto cultural sería la biblioteca Lic. Clemente Carrillo, se ubicaría en la Plazuela 27 de Septiembre y el encargado fue Manuel Betancourt Delgado. Además de los textos enviados, el ayuntamiento aportó libros. En 1960, esta biblioteca tenía 4 mil 500 libros y atendió un promedio de 480 usuarios al mes. Ese mismo año se constituyó el patronato Pro Biblioteca Municipal, integrado por Eliseo Lugo Valenzuela, Manuel Betancourt Delgado, Marcial Ordóñez, Alberto Ballesteros, Gilberto Beltrán Montiel y Francisco José López. Falta de espacio para la consulta y resguardo de los libros, motivó la reubicación de la biblioteca al boulevard Antonio Rosales y calle Álvaro Obregón.
Ignorando las circunstancias, el Club 20-30 de Los Mochis estuvo encargado de la biblioteca Clemente Carrillo, pero entregó la biblioteca en diciembre de 1965 al Ayuntamiento de Ahome, mediante un acto inaugural con la presencia del gobernador Leopoldo Sánchez Célis. Tras una inversión estatal de 325 mil pesos, inició actividades en julio de 1966.
Un año después, en 1967, el personal de la biblioteca contabilizó 8 mil 969 usuarios; de estos, el 88 por ciento eran personas de 6 a 20 años y el 12 por ciento eran personas adultas. En el contexto de la semana del libro, entre 1 y 9 de julio de 1967, el comité de colecturía de libros del Club 20-30, se puso en contacto con la Sección 12 del Ingenio Los Mochis, para solicitar donaciones de libros y ampliar el inventario de libros, incluso ofrecían recoger los libros a domicilio, o bien, se sugería llevarlos personalmente a la biblioteca.
En 1970, la prensa mencionó que la Biblioteca Lic. Clemente Carrillo, estaba “en completo abandono”, proponiendo al Club 20-30, H. Ayuntamiento de Ahome y personas interesadas, sumaran esfuerzos para rescatar “tan preciado patrimonio de los estudiantes ahomenses”.
Este medio siglo de historia de las bibliotecas ahomenses, da cuenta de esfuerzos de trabajadores, profesionistas, autoridades de los tres niveles de gobierno y asociaciones civiles principalmente, involucrados en el fomento a la lectura, durante un arco temporal de construcción de instituciones culturales, tanto con aciertos como también con limitaciones.
Artículo publicado el 18 de enero de 2026 en la edición número 20 del suplemento cultural Barco de Papel.




