En una antigua finca, ubicada al costado norte de la Parroquia de Santa Úrsula, en el denominado Parque Cañedo, que perteneció sucesivamente a las familias Zayas y Córdoba, Iriarte Echeverry, Padilla Tolosa y Aragón Padilla, se inauguró en 1980 el Museo de Minería e Historia de Cosalá.
El museo consta de cinco salas que albergan un acervo relacionado con la minería y los legendarios minerales de Sinaloa, así como restos paleontológicos, documentos, objetos y pinturas de artistas reconocidos.
Con el objetivo de difundir la minería y la historia, se destinó uno de sus espacios como sala de exhibición de la colección personal de un destacado personaje originario del Mineral de la Rastra, quien se desempeñó como minero, boxeador, cantante, cirquero y beisbolista.
Este personaje recorrió el territorio nacional y diversos escenarios internacionales, interpretando magistralmente el folclore, la música y el estilo que permanecen en el gusto y la memoria de Latinoamérica.
La familia Pérez Meza, representada por Julio César Pérez Bórquez, estableció contacto con el profesor Gregorio Corrales Herrera, a quien le planteó la intención de trasladar a Cosalá las pertenencias del célebre cantante. De manera inmediata, el presidente municipal Juan José Martínez Mendoza respondió favorablemente a la propuesta, solicitando el apoyo técnico del ISIC.
El 22 de mayo, precisamente en el cumpleaños del reconocido cantante, llegaron al museo las cajas procedentes de la Ciudad de México con la colección completa de los objetos personales de quien sigue siendo considerado una de las figuras más importantes de la canción ranchera.
Roberto José Balcázar, maestro de la museografía, junto con su equipo, trabajó a marchas forzadas y en tiempo récord. Se equipó el espacio designado con iluminación, sonido, refrigeración y stands de exhibición.
Se programó el relanzamiento del museo y la inauguración de la Sala Luis Pérez Meza para el día 20 de junio, en el marco de las fiestas de San Juan, una de las más arraigadas en Cosalá.
Llegó el día y el pueblo se engalanó con la presencia de la familia del artista: sus hijos María Isabel, Mercedes Isabel, José Luis y Elisa Pérez; así como Patricia Montalvo, nietos y sobrinos. También acudieron José Ángel Espinoza “Ferrusquilla”, Rolando Arjona Amabilis, Ricardo Urquijo, Jaime Félix Pico, Faustino López Osuna y muchas personalidades más.
Dentro de los eventos artísticos realizados, sobresalieron los bailables ejecutados por jovencitos cosaltecos con las canciones “El Sauce y la Palma”, “Las Isabeles”, “El gavilán pollero”, “La India Bonita”, “La Calandria”, “El Capiro” y otras más, bajo la dirección de su maestra de educación artística, Laura García González.
El espectáculo artístico montado por el grupo de danza y el ballet del maestro Gregorio Corrales, en esa ocasión tan memorable, hizo surgir del representante de la ANDA la expresión: “Este espectáculo puede ser montado en cualquier escenario del mundo por su calidad y originalidad”.
El acervo
El espacio para montar vestuario, documentos, carteles, reconocimientos, discos y fotografías fue insuficiente, seleccionándose los trajes de sus actuaciones cinematográficas, los trofeos, discos y pergaminos recibidos en su trayectoria artística; una pelota de beisbol autografiada por Babe Ruth (el mejor beisbolista de todos los tiempos); fotografías con el mando militar en el Pacífico; presentaciones en el Million Dollar, en Madrid, y en Puerto Rico.
Miles de personas que asistieron al museo visitaron la sala y expresaron sentidas frases como las siguientes: “Mis abuelos y mis padres escuchaban y cantaban con mucha alegría las hermosas canciones del mejor cantante que ha tenido México”; “Las canciones de este gigante de la música nos aceleraban el corazón cuando las escuchábamos en República Dominicana”; “Mis recuerdos están llenos de las canciones de Luis Pérez Meza, que enseñaban amor, sentimientos…”
Preciso es destacar que las coreografías creadas por los maestros Laura García González y Gregorio Corrales Herrera relacionadas con la obra artística de Luis Pérez Meza, recibieron reconocimientos especiales dentro de muchos más los de la familia Pérez Bórquez, del embajador Alfonso de María y Campos, director nacional del INAH, del licenciado Mariano Azuela Güitrón, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de los periodistas especializados en turismo de cada uno de los estados de EU.
Luis Pérez Meza
Nació en La Rastra, Cosalá el 22 de mayo de 1917, a los 5 años se trasladó a Culiacán con su familia, viviendo en Los Arrayanes y luego por las calles Comercio y Guerrero. Estudió en la escuela Tipo, donde recibió sus primeras clases de música. A los 17 años formó con Francisco Anzures Parra, el dueto Chico y Nacho, que amenizó bailes y veladas en los minerales de Guadalupe de los Reyes, la Crozulia, El Tambor y la Villa de Cosalá. Deseoso de salir adelante se dirigió a la Ciudad de México y su capacidad de interpretación de rancheras, valses, baladas, boleros, tangos, etcétera, lo proyectó a la fama.
Fue el primero en cantar con banda y darla a conocer en el escenario nacional e internacional, llevándola a sus giras. En Madrid cautivó con su estilo, llamándosele “La Voz de Oro de América”. Participó en películas al lado de Pedro Armendáriz, Jorge Negrete, Miroslava y José Ángel Espinoza.
Grabó 113 discos con más de mil canciones con las bandas La Costeña, Los Sirolas, Los Guamuchileños, El Recodo, Los Tierra Blanca, Los Hnos. Quiñónez, La banda de Tepuxta.
Cosalá así rinde homenaje permanente a este cosalteco que inmortalizó la canción vernácula, la imagen de Sinaloa, la banda sinaloense y el espíritu campirano en el tiempo y en el panorama artístico mundial.
Artículo publicado el 18 de enero de 2026 en la edición número 20 del suplemento cultural Barco de Papel.



