La exhibición de la violencia en redes sociales

La exhibición de la violencia en redes sociales

A los 16 años Nicole Pardo se mandó hacer un corrido norteño con el grupo Arriesgado. Pagó 6 mil 500 dólares (unos 100 mil pesos). Nadie le dio el dinero como regalo, emprendió un negocio con un pequeño local con venta de gorras en una plaza, le dejaba lo suficiente para gastar y darse ese lujo.

Ella misma lo cuenta en uno de muchos videos que fue acumulando en sus redes sociales, donde responde preguntas directas de seguidores en una transmisión en vivo.

Nicole Pardo subía contenidos a redes sociales como La Nicholette, empezaba a ganarse notoriedad, pero La Muchacha del Salado, ese corrido norteño que se mandó hacer como un lujo, resultó que gustó mucho y le dio más reconocimiento y más seguidores en sus redes. Hoy día, cuatro años después, el corrido tiene más de 27 millones de vistas en una de sus versiones en la red YouTube.

El 20 de enero pasado, Nicole fue privada de su libertad en Culiacán. En la salida de un negocio de venta de gorras que tenía en una plaza de la Isla Musala. Hasta el cierre de esta edición se desconocía su paradero.

El momento en que dos jovencitos la interceptan quedó grabado. El automóvil Tesla Cybertruck, color lila, tenía un mecanismo de grabación y registró esos segundos en que se la llevan. Alguien filtró ese archivo y se repite en centenares de sitios de internet y redes. Medios formales y creadores de contenido repitieron la misma información de su desaparición.

No deja de resultar irónico que quedara esa grabación, porque ella subía a redes sociales su vida diaria, nada extraordinario ni montado: Se grababa en situaciones banales, como conducir por alguna calle de Culiacán o Quilá, o por la carretera rumbo a Phoenix; o referir que su coche caro también se ponchaba; o llegando a una fiesta, comiendo sushi, o meterse a una alberca. Naderías.

La chica del corrido La Muchacha del Salado, no nació en ese pueblo de Sinaloa. Nació en Phoenix, Arizona, tiene nacionalidad estadounidense. Allá vivió siempre, excepto en viajes periódicos que desde niña hizo a la comunidad de El Salado, de donde era su padre. Por eso seleccionó al Grupo Arriesgado para que le compusieran un corrido norteño, porque ellos conocen el lugar.

El corrido le llevó a tener que aclarar muchas veces (aclaraciones en sus mismas redes y ante preguntas de sus seguidores) que no tenía ningún parentesco con ningún Zambada, y ni conocía a el Mayo. “No vengo de una familia de mafiosos”, diría más de una vez. Mis padres son gente normal, agregaba.

 

Margen de error

(Nota) Hasta antes de la privación de su libertad Nicholette era casi una desconocida, excepto para quienes el algoritmo del TikTok o del Instagram los convertía en seguidores. Esos los contaba por miles. Así son las redes ahora, la fama se va desperdigando en nichos. Grupúsculos que le dan la categoría de influencer a unos púberes que empiezan a crear videos de su vida diaria, alcanzan una notoriedad y después circulación en sus redes sociales. Movimiento en redes es seguidores y likes, y todo eso es dinero.

Estos días, medios de México y de Estados Unidos (también de otros países), han retomado el video de su desaparición y unos cuantos datos sobre lo ocurrido en esos segundos donde llegan otros jovencitos como ella y se la llevan. Hoy Nicholette es nota en todos lados.

Su automóvil Tesla, color lila, que ella convirtió en un rasgo de identidad, es ahora considerado en las noticias que circulan como una extravagancia.

 

Primera cita

(Inconclusa) La historia de Nicole está inconclusa, pero ofrece un contexto más a esta guerra entre el Mayito y los Chapitos. Las cabezas que han ordenado miles de muertes y miles de desapariciones en Sinaloa.

Porque no es La Nicholette, como el personaje de las redes sociales, sino la replicación de las muchas Nicole que están subiendo su vida diaria en las redes. Junto a ella otros personajes que no surgen en estos 18 meses de la guerra, sino que vienen de mucho atrás, de sitios que no queríamos o no sabíamos ver. Llevan años en esa exhibición burda.

Esos jovencitos se encumbraron porque alcanzaban una relevancia, salían del anonimato. Hasta que hacerlo ya no resultó tan divertido, al contrario, quedaron en medio de las balas y del enfrentamiento que no era de ellos pero los obligaban a que también fuera de ellos.

Y ya no hubo marcha atrás, y ahora muchos de ellos se han convertido en parte de esta historia. Primero los señalaron y amenazaron, después cumplieron las amenzas.

 

Mirilla

(TikTok) Es en las redes sociales donde la violencia alcanza una crudeza superlativa. Una violencia como una exposición. Se trata de mostrarla aún más ruda, frontal. Una exhibición de la violencia sin filtros de ninguna clase.

Nicole no es más que un ejemplo de la guerra. Como si fuera solo un instrumento para las acusaciones mutuas, para mostrar las lealtades de los bandos. Esos jovencitos, casi niños, atrapados desde mucho antes en la guerra, porque no inició en septiembre del 2024, ya estaba entre nosotros (PUNTO).

Artículo publicado el 25 de enero de 2026 en la edición 1200 del semanario Ríodoce.

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