El control larvario son medidas implementadas para impedir que las larvas se conviertan en mosquitos y, en consecuencia, frenar la transmisión de enfermedades como el dengue.
Los datos oficiales de la Auditoría Superior del Estado de Sinaloa, ASE, nos indican que en 2023 la Secretaría de Salud aplicó el control larvario en 682 mil casas, pero en 2024 solo lo hizo en 254 mil.
Los enfermos de dengue aumentaron en 2024 respecto a 2023.
En 2023 hubo 240 pacientes con la enfermedad, en 2024, 4 mil 927.
Las muertes por dengue en el estado aumentaron en 2024 respecto a 2023.
En 2023 murieron tres personas, en 2024, 34.
Ese mortal año de 2024, el gobierno del estado tenía suficiente dinero para realizar las medidas que evitan que los sinaloenses se enfermen y mueran de dengue, contaba con un presupuesto de 12 millones 609 mil pesos pero, inopinadamente, decidió sólo usar 3 millones 343 mil.
El gobierno del estado no invirtió el presupuesto autorizado y disponible, aunque eso significara realizar menos acciones de control larvario y, con ello, aumentar el riesgo de que más sinaloenses enfermaran y murieran. Lo que, finalmente, sucedió.
En agosto pasado, la ASE nos informó que la Secretaría de Salud no ejerció el 74 por ciento del presupuesto del programa contra el dengue y, disminuyó en 62 por ciento el total de hogares que atendía con control larvario. Así mismo, que la cantidad de personas enfermas aumentó 1 mil 952 por ciento y el número de personas muertas creció 1 mil 033 por ciento.
Aunque no ejercer el presupuesto contraviene diversas leyes y que el incumplimiento del objetivo del programa contra el dengue quedó establecido con datos oficiales terribles para la salud y la vida de los sinaloenses, la Auditoría Superior del Estado, ASE, no inició ningún procedimiento que pudiera sancionar a los responsables.
Impunidad. La ineficacia no tiene consecuencias. No importa que aumenten los enfermos y muertos de enfermedades perfectamente evitables.
La ineficiencia del gobierno del estado para implementar el programa contra el dengue está demostrada en el informe de la ASE: La Secretaría de Salud no da evidencia suficiente de que realizaron las actividades de vigilancia epidemiológica, no sabe con precisión cuántas personas enfermas acuden a los centros de salud, no puede demostrar que lleva un seguimiento interno de objetivos y metas ni que las acciones de control larvario que sí hicieron las realizaron en la época del año que era necesario, entre otras muchas inconsistencias y procedimientos mal hechos que originaron 21 observaciones o recomendaciones del órgano auditor.
La tasa de enfermos por dengue al iniciar este gobierno estatal, 2021, fue de 52 por cada 100 mil habitantes, tres años de decisiones “humanistas” después la tasa fue, en 2024, de 162. Su política triplicó el problema.
“La salud de las familias es nuestra prioridad”, dice la campaña publicitaria del cuarto informe de gobierno.
Antes de iniciar la administración del Doctor Rubén Rocha, la tasa por cada 100 mil habitantes de mujeres que mueren por cáncer de mama en Sinaloa estaba en 1.8 puntos porcentuales por abajo de la tasa nacional. Cuatro años de gobierno morenista después, la tasa de mortalidad de Sinaloa está 3.1 puntos porcentuales por arriba de la nacional, según datos del propio informe oficial.
En el Plan Estatal de Desarrollo prometió certificar cuatro zonas más de moluscos bivalvos, esto es, que la autoridad federal dijera que es seguro comer ostión o almejas de esas regiones. Luego de cuatro años no han certificado ninguna más, no han cumplido nada.
Prometió bajar la proporción de mujeres que mueren en el parto a 16.7 por cada 100 mil nacimientos. En 2022, el indicador fue de 24.8, tres años después, en 2025, es de 22.6. Faltan dos años y está muy lejos de cumplir su promesa.
Prometió bajar la muerte de niños recién nacidos, la mortalidad neonatal, de 5.6 a 3.5 por cada mil nacidos vivos. Luego de cuatro años, el problema sigue igual. No ha avanzado nada para cumplir su promesa.
Prometió reducir la prevalencia del consumo de tabaco, alcohol, mariguana, cocaína y metanfetaminas. Luego de cuatro años, ni siquiera incluyen los datos en el informe. De tal magnitud serán sus resultados que prefieren ocultarlos.
Para eliminar del agua a organismos que ocasionan enfermedades, prometió aumentar la eficiencia de cloración estatal, de 93.89 a 95. Luego de cuatro años, no solo no ha avanzado sino ha retrocedido, está en 91.06.
En este punto, el cuarto informe de gobierno miente o, al menos, se contradice, pues en la página 108 dice textualmente: “…se realizaron 6162 evaluaciones bacteriológicas del agua suministrada a través de los sistemas municipales, con un resultado de eficiencia de cloración del 91.06%” pero en la página 118, en el cuadro de “Avance en indicadores del PED 2021-2027”, pone una cifra distinta: “95.8”. Si este último dato fuera el real, el indicador estaría junto a los que ya alcanzaron la meta óptima y no está ahí. Parece más un maquillaje para que no se advierta fácilmente su fracaso.
Prometió abasto del 100 por ciento de medicinas.
El gobernador presume, como su mayor logro, que se aplicaron más vacunas en Sinaloa que en cualquier otro estado en la campaña nacional de vacunación. Para apegarse a la verdad debiera agregar que esa fue una iniciativa creada y coordinada por el gobierno federal.
El gobernador no presenta entre sus logros importantes ningún triunfo sobre alguna enfermedad o condición de salud de los sinaloenses. No los tiene. Solo puede resaltar otros cuatro “logros” que son aspectos administrativos o inauguraciones.
Presume compras, trámites y construcciones, pues no tiene resultados concretos en la salud de la gente.
Es un gobierno incapaz de cumplir sus promesas y de asegurar el acceso a servicios de salud de calidad al pueblo de Sinaloa, que es su obligación legal.
Incapaz.
Artículo publicado el 7 de diciembre de 2025 en la edición 1193 del semanario Ríodoce.







