Wicked: Por siempre

Wicked: Por siempre

Hace un año llegó a las salas de cine Wicked (Wicked: Part One/EU/2024), la versión cinematográfica del musical Wicked: La historia jamás contada de las brujas de Oz, escrito por Winnie Holzman, con canciones de Stephen Schwartz, basados en la novela Wicked: Memorias de una bruja mala de Gregory Maguire y el clásico libro El maravilloso mago de Oz de L. Frank Baum, y encantó con una historia completamente distinta de la trama alrededor del universo de Oz.

Con Elphaba (Cynthia Erivo), la bruja mala del oeste, y Glinda (Ariana Grande), la bruja buena, a la cabeza del proyecto, la cinta dirigida por Jon M. Chu, impresionó con su intenso colorido y luminosidad; decorados, vestuario, peinados y maquillaje extraordinarios; canciones emotivas y coreografías precisas; actuaciones excelentes, no solamente de las protagonistas; y un guion que articuló un discurso de amor/odio entre una y otra hechicera; de amistad, hermandad, lealtad, empatía y aceptación de las diferencias; y de crítica al abuso del poder, maltrato animal, discriminación, y el uso de los medios y la propaganda para malinformar a la ciudadanía.

Este año, la segunda parte, Wicked: Por siempre (Wicked: For Good/EU/2025), también dirigida por Jon M. Chu, hace lo propio, pero divide opiniones entre quienes prefieren y defienden la de 2024 y los que aseguran que la reciente supera a su antecesora. En realidad, se trata de un producto filmado al mismo tiempo, dividido en dos partes para mostrar adecuadamente la historia completa: podría asumirse como una sola película, aunque sí hay diferencias significativas que llevan a asegurar, al menos, cuál capítulo se disfruta más.

Si Wicked narra, desde su nacimiento, la historia de Elphaba: su triunfal llegada a la universidad; su rivalidad, reconciliación y consolidación de amistad con Glinda; el encuentro y flechazo con el príncipe Fiyero (Jonathan Bailey); su ilusión de llegar a la tierra de Oz y decepción al conocer al Maravilloso Mago (Jeff Goldblum) y a su estricta ayudante Madame Morrible (Michelle Yeoh), Wicked: Por siempre, intenta demostrar quién es verdaderamente Elphaba, quien al no conseguirlo, se convierte en lo que los habitantes del pueblo han dicho de ella, siempre: la bruja mala del oeste.

En la generalidad, las dos cintas guardan similitud, principalmente en el diseño de producción, aunque la de 2025 pudiera percibirse superior, al permitir observar más detalladamente tanto la ciudad como los interiores. También, la reciente se distingue por las disfrutables canciones originales, acompañadas de atractivas coreografías, y en ser más oscura, tanto en planos que se alejan del exceso del color anterior, como por la profundidad de las temáticas, que emocionalmente son más intensas y significativas en lo personal de las dos brujas.

Con transiciones a tramas apresuradas, Wicked: Por siempre continúa la espectacularidad de la primera parte y, sobre todo, lo que sería su sello principal: la excelente química entre sus protagonistas (también fuera de la pantalla), quienes verosímilmente mantienen una relación de amistad con experiencias de todo tipo, que lejos de poner a prueba su vínculo, lo refuerzan cada vez más. Está de más decir que las actuaciones, especialmente de Erivo y Grande, no decepcionan a nadie en ninguna de las dos versiones. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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