Crisis del transporte urbano: menos unidades, más riesgo y baja rentabilidad

Crisis del transporte urbano: menos unidades, más riesgo y baja rentabilidad

La inseguridad ha llevado a recortar flotillas, horarios de servicio y aumentado los gastos operativos

 

 

Un traumatismo que ha dejado el ritmo de la violencia se deja entrever en muchas de sus formas: una vez que cae la noche, el vigor de las luminarias revela los pasos apresurados de quienes andan por el Centro Histórico de Culiacán. Corren, chiflan, empujan; desganados, pero con el apuro de llegar. La faena maratónica termina en la parada del camión.

Para las 7:00 de la noche —explica Flavio Rolando Ibarra, líder del Sindicato de Choferes del Transporte Público en Culiacán—, los choferes de las rutas echan las últimas vueltas, exceptuando algunas que deciden emprender su marcha hasta las 8:00 o 9:00 de la noche, pero estas son contadas. Con la crisis, los camioneros observaron que ya no era redituable mantenerse hasta altas horas de la noche. Muchos de los usuarios ya no trabajan como antes; negocios han cerrado y otros terminan sus servicios desde muy temprano.

Aunque las rutas continúan trabajando, lo que se redujo, además de los horarios, fue la cantidad de unidades. Si una ruta contaba con 30 unidades, ahora solamente andan 15 o 20. Debido a esta reducción, los permisionarios optaron por alargar los horarios para que la operación fuera redituable.

Después de la afluencia, el pasaje baja y se recupera en los horarios de salida. Sin embargo, el horario nocturno se redujo. La gente se resguarda más temprano y los estudiantes comienzan sus actividades desde más temprano para regresar a tiempo.

De acuerdo con Marco Antonio Osuna Moreno, director de Vialidad y Transportes, el sistema de transporte opera actualmente con 51 rutas y 590 camiones. Esto significa —explica Ibarra— que el mayor ritmo de trabajo se concentra entre las 6:00 y las 9:00 horas donde el camionero agarra “más o menos pasaje”.

Según información recogida por MAPASIN, en junio de 2023, la Dirección de Vialidad y Transportes de Sinaloa señaló que Culiacán disponía de mil 049 unidades; 616 estaban en funcionamiento, es decir, solamente el 59 por ciento del total. En noviembre de 2024, las operaciones funcionaban al 90 por ciento de su capacidad habitual debido a los problemas de inseguridad.

Por tal exposición, algunos decidieron cambiar de trabajo, ante el registro de camioneros que han quedado en medio del fuego cruzado y pasajeros que han perdido la vida, como es el caso de Mazatlán, donde un joven se unió al listado de víctimas colaterales y, recientemente, en un camión de la ruta Infonavit-Solidaridad, un hombre mayor y un menor de edad resultaron lesionados.

“Muchos choferes en tiempos de pandemia se fueron a trabajar a fábricas, se fueron a trabajar en otro tipo de trabajo. Ellos, la mayoría no tiene seguridad social en el camión, fueron a empresas, fueron a comercios y encontraron esa posibilidad de tener seguro social, tener sus prestaciones para cuando ellos estén a tiempo de pensionarse, jubilarse, pues ya llevan esa pensión digna”.

Los choferes ganan entre el 10 y 18 por ciento de la venta de boletos por un día completo, es decir, tomando dos turnos, significa aproximadamente una ganancia de mil a mil 200 pesos. Antes, los camiones vendían entre 600 y 700 boletos, y algunas rutas alcanzaban hasta mil boletos. Actualmente, la venta se ha reducido a 300 o 500 boletos, en promedio.

“Sí está muy difícil para nosotros, tanto choferes como dueños y, pues, sin el apoyo suficiente por parte del gobierno, pues no se va a poder, tiene que haber algo, un fideicomiso que haga el gobierno para que no se encharquen los patrones en comprar nuevos camiones. Que el gobierno los financie, el gobierno les pague, les pague el camión y ellos, a como puedan, irlos pagando, pero no con los altos intereses que cobran los bancos”.

 

Un problema sistemático

En la “Encuesta de Satisfacción del Transporte Público en Culiacán”, aplicada por MAPASIN a 530 participantes entre el 21 y 31 de marzo del 2025, mostró que el 20 por ciento de las personas opina que los camiones cumplen con los horarios y circulan con la frecuencia adecuada y un 49.4 por ciento indica que los horarios se cumplen solo en ocasiones, lo que evidencia la irregularidad del servicio.

Ibarra respondió que parte de estos problemas se solucionarían si el chofer contara con un sueldo base, eliminando la necesidad de “andar muy recio” y se establecieran puntos de parada.

Osuna Moreno indicó que el mantenimiento de las unidades es costoso para los permisionarios, y este gasto se considera uno de los principales desafíos operativos. Solamente el mantenimiento del aire acondicionado ronda los 150 mil pesos y un juego de llantas alcanza los 30 mil pesos, sin contar el gasto del diésel, el pago al chofer y la utilidad.

Retornando a las encuestas: 56 por ciento de los usuarios opina que el costo del servicio no corresponde con la calidad que se ofrece, mientras que únicamente el 28.9 por ciento considera que la tarifa es apropiada.

Osuna Moreno proyectó que este año se entregarán 150 mil tarjetas de descuento para que los estudiantes paguen solo 3.50 pesos por su traslado, pero dicho costo lo absorben los transportistas.

“Los diputados ‘presumen’ la iniciativa, pero no asignan presupuesto para compensar el descuento, lo que es una carga financiera directa para el transportista”, escribió el líder sindical.

El director de Vialidad respondió que el manejo de esta tarifa subsidiada es una cuestión que se resuelve entre el gobierno y los permisionarios. Las ganancias del chofer se calculan sobre la venta total de la ruta, la cual incluye tanto los boletos de 3.50 pesos como los de 12.50 pesos. Por ejemplo, si la venta total es de 5 mil pesos, el chofer gana su porcentaje, cerca del 18 por ciento, sobre esa cantidad total.

Artículo publicado el 23 de noviembre de 2025 en la edición 1191 del semanario Ríodoce.

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