El difícil 2026 y lo que le estamos dejando a los jóvenes para el futuro

El difícil 2026 y lo que le estamos dejando a los jóvenes para el futuro

El crecimiento este 2025 será cercano a cero, incluso negativo según todos los indicadores del INEGI, mientras que los pronósticos para el 2026 son reservados ya que las razones que han llevado al pobre desempeño de este año no tienen señas de mejora, entiéndase 1) el TMEC, 2) el crecimiento industrial, 3) el déficit fiscal, 4) la crisis del campo 5) menores ingresos por remesas.

Según el INEGI, el crecimiento económico al tercer trimestre de 2025 fue de -0.3 por ciento mensual y -0.2 por ciento anual. Este estancamiento deriva principalmente del crecimiento negativo del sector secundario, esto es, la minería tanto la petrolera como la de minerales metálicos, el sector de la construcción y la industria manufacturera, con especial énfasis en la industria automotriz.

El sector primario tuvo crecimiento positivo, aunque la pesca y las actividades forestales decrecieron. Los servicios mostraron un crecimiento moderado de 1 por ciento, aunque llama la atención la caída del 3.2 por ciento en servicios de restaurantes y alojamiento temporal.

Esta recesión tiene una fuente estructural y otras coyunturales, la primera se determina por el casi nulo crecimiento de la productividad promedio en los últimos años. Según el INEGI, entre 1991 y 2023 la productividad total de los factores productivos creció -0.51 por ciento, aunque creció positivamente en el sector primario. Las razones coyunturales, se mencionaron al inicio y se desglosan a continuación.

El T-MEC despertó la preocupación empresarial a partir de la segunda mitad del 2024, pero esta se convirtió en incertidumbre en este año debido a la guerra de Trump y su poco interés por cumplir acuerdos comerciales, y aunque México sigue teniendo la mejor relación con Estados Unidos en el mundo, el tratado y las condiciones para la industria son fundamentales para un mayor crecimiento.

El déficit fiscal, generado principalmente por el elevado nivel de gasto del 2024 y el elevado nivel de deuda pública contratada, más de 1.7 billones de pesos en un año, llevó a que este 2025 tuviera que ajustarse la inversión productiva del gobierno federal y su gasto en temas de impulso al crecimiento productivo.

Aunque el campo mostró crecimiento económico positivo, es claro que hay sectores severamente afectados por el desmantelamiento de los esquemas de comercialización, los pagos pendientes y la falta de crédito barato, que mantiene a los agricultores en todo el país en pie de lucha.

En el tema de remesas, este 2025 se redujeron al menos 5.5 por ciento. Esto es muy importante, ya que son el principal ingreso para muchas comunidades. En el 2024 ¡Tuvieron un tamaño similar a todo el valor generado por las actividades primarias! Su reducción representará menor gasto, y en algunas entidades como la Ciudad de México y Sinaloa, la caída es mayor al 20 por ciento.

¿Qué le dejamos a los jóvenes?

Los problemas de crecimiento en México no son nuevos, son estructurales y en este, ni el año que viene se perfilan a mejorar. Si bien, el salario subió y hay pensiones, becas y otras transferencias, eso no es suficiente para tener acceso a salud, vivienda, educación, infraestructura y seguridad, y endeudarnos no es la salida, porque los intereses salen muy caros, ¡Más de 3 mil 700 millones de pesos diarios! Dejamos un estado endeudado, y con nulo crecimiento. En suma, sus perspectivas económicas son limitadas, su carga fiscal crece y su salario no es suficiente para formar un hogar, mientras que el escape a los Yunites parece desvanecerse, ¡Plop!

Artículo publicado el 23 de noviembre de 2025 en la edición 1191 del semanario Ríodoce.

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