El cuento infantil escrito por Dulce Flores, se presentará el domingo 16, a las 10:30 horas, en la Feria del Libro de Culiacán
La bióloga Dulce Flores ha dedicado más de 15 años al estudio del suelo y de las relaciones simbióticas que lo sostienen. Desde ese conocimiento profundo de la vida subterránea surgió: El viaje de Mirra, la micorriza valiente.
En el que es su primer cuento infantil publicado por Editorial Amonite e ilustrado por Choper Nawers, representa su manera de acercar la ciencia al público infantil y demostrar que el conocimiento también puede transmitirse a través de la imaginación.
Para la investigadora, la escritura fue un proceso natural aunque distinto a su rutina profesional. Su vida académica se ha centrado en la observación, la investigación y la redacción de artículos científicos, pero nunca en la narrativa.
“No me resultó difícil imaginar la historia, lo más complicado fue traducir la ciencia sin perder su esencia”, comenta. La idea de crear un relato para niños surgió con el impulso de su hija de 10 años, quien se convirtió en su primera lectora y crítica, mencionó.
“Si me decía que una parte le aburría, sabía que debía cambiarla. Ella me ayudó a entender cómo comunicar mejor sin recurrir al lenguaje técnico”.
El punto de partida del cuento fue el mundo que Flores conoce mejor: el suelo. En su trayectoria científica ha estudiado las micorrizas, asociaciones entre hongos y plantas que facilitan el intercambio de nutrientes y representan una de las formas de cooperación más antiguas del planeta.
“Siempre me fascinó su funcionamiento, ver cómo el hongo amplía la capacidad de la planta para obtener agua y minerales, y cómo ambos se benefician, fue para mí una revelación. Es una relación indispensable para la naturaleza”, mencionó.
El viaje de Mirra
Desde esa base surgió el personaje principal, Mirra, cuyo nombre proviene de la palabra micorriza. Su carácter encarna la curiosidad y la valentía, rasgos que la autora considera esenciales para el aprendizaje.
“Quería que fuera un personaje femenino porque el término micorriza lo es, y también porque me parecía importante darle una voz femenina a la ciencia. Mirra simboliza el impulso de hacer preguntas y de atreverse a explorar”, mencionó.
En la historia, Mirra emprende un viaje para descubrir por qué los árboles del bosque están tristes. En su recorrido se encuentra con lombrices, bacterias, luciérnagas y hormigas que le enseñan el valor de la cooperación.

Guiada por la sabiduría de un viejo pino, descubre su capacidad para acceder al agua más profunda y compartirla con los árboles, devolviendo la vida al bosque. A través de este relato, busca explicar de manera sencilla los procesos del suelo y mostrar cómo los seres vivos dependen unos de otros.
Antes de comenzar a escribir, la autora pasó cerca de dos meses reflexionando sobre la estructura y los personajes. Quería que cada elemento tuviera un fundamento científico, pero también una carga emocional capaz de conectar con los lectores más jóvenes.
Construir la historia
“Necesitaba entender cómo contar los procesos del suelo paso a paso, sin tecnicismos, pero con rigor. El viaje de Mirra es también un intento de comprender ese mundo subterráneo desde la empatía y la observación”, comenta.
El proceso de escritura tomó alrededor de cuatro meses entre redacción, revisión y lectura en voz alta. Aunque su formación científica le exigía precisión, buscó un tono más cercano, apoyándose en la lectura de literatura infantil contemporánea. “Leí mucho para aprender cómo otros autores abordan la naturaleza sin simplificarla”.
Uno de los mayores aprendizajes del proyecto, dijo que fue entender que la divulgación no significa reducir el conocimiento, sino hacerlo accesible.
“No se trata de rebajar el contenido, sino de traducirlo a un lenguaje común. La ciencia también puede contarse con sensibilidad y con un sentido estético”, afirmó.
Además de su labor como investigadora, Flores ha participado en diversos proyectos de comunicación científica. Disfruta elaborar materiales visuales, impartir talleres y colaborar con iniciativas que buscan acercar el conocimiento al público.
“Lo que generamos como científicos no puede quedarse en los laboratorios ni en los artículos académicos. Debe llegar a la sociedad. La ciencia tiene un papel transformador, y comunicarla es una responsabilidad”.
“En otros países se entiende que invertir en ciencia es invertir en futuro. En el nuestro, todavía cuesta reconocer que la educación científica debe comenzar desde la infancia”, opinó.
Sembrar curiosidad en los niños, apuntó que es fundamental: un lector que hoy se interesa por la naturaleza, mañana puede tomar decisiones con conciencia ambiental y sensibilidad científica.
Con El viaje de Mirra, la micorriza valiente, la autora espera despertar esa curiosidad y promover el respeto por un ecosistema tan poco visible como esencial.
“Sabemos mucho del cielo y del mar, pero casi nada de lo que ocurre bajo nuestros pies. Caminamos sobre el suelo sin pensar que ahí abajo hay vida, movimiento, procesos vitales. Este libro busca recordarlo y mostrar cómo lo que sucede en lo invisible sostiene todo lo que somos”.
El libro se presentará el domingo 16, a las 10:30 horas, en la Feria del Libro de Culiacán.
Artículo publicado el 09 de noviembre de 2025 en la edición 1189 del semanario Ríodoce.







