Una lectura sobre los cambios de Rocha

Una lectura sobre los cambios de Rocha

No había manera de que el Pity Velarde terminara bien su encargo. Empresario de antros, siempre estuvo envuelto en ventiscas mediáticas ya sea por el relajo que había siempre en El Muchacho Alegre, violentando uno y otro ordenamiento urbano o por el tema de las desapariciones en otros de sus negocios; en el Cotorritos, cuando desaparecieron tres muchachos después de que uno de ellos tuvo una discusión con un mesero, o el caso de Carlos Emilio, el joven de Durango que, estando en el bar Terraza Valentino pasó a los baños y ya no regresó. Y hasta la fecha.

Velarde tomó el cargo en noviembre de 2024, justo cuando la economía se veía amenazada por la guerra que se desató entre mayos y chapos, y uno de los temas que estaba obligado a atender era justamente eso. Miles de empleos se empezaron a perder y no implementó programas para recuperar las plazas perdidas ni siquiera medidas importantes para relanzar la economía. Cientos de cortinas ya no se levantaron y las jornadas para alentar los negocios en Altata, Imala… tuvieron un impacto pasajero y menor. Encontró una economía desplomada y la dejó peor.

Por eso es incomprensible que el gobernador Rubén Rocha Moya haya sustituido al antroempresario con un político como Feliciano Castro, que sabe más de Neruda (o cree saber) que de Economía. Feliciano es especialista en pleitos perdidos (Jesús Estrada, la UAS, el Químico Benítez y ahora Gerardo Vargas que, aun siendo lo que es, puede ganarles en los tribunales) y su imagen en el sector empresarial es de pésima para abajo.

Nunca, desde que llegó a la secretaría general Feliciano operó nada. Alguien podía visitarlo en su oficina y hablar con él dos o tres horas sin interrupción porque no se ocupaba de nada que no fuera darle largas a los desplazados por la violencia o a torear manifestantes. Así que ha llegado a la Secretaría de Economía a lo mismo, desprovisto de talento para el cargo, sin relaciones empáticas con el empresariado y sin herramientas para mejorar nada.

Pero lo que menos se entiende es la designación de Yeraldine Bonilla como Secretaria General de Gobierno, que puede ser una buena mujer, pero sin más experiencia política que aquella que le ha dado ser diputada local cuatro años sin que se recuerde nada que haya hecho y que valga la pena destacar. En momentos como los que está viviendo Sinaloa, con problemas serios de gobernabilidad debido a la narcoguerra, que ha generado a su vez graves problemas económicos, miedo y hastío en los sinaloenses, lo que se ocupa es una o un operador con experiencia que ayude al gobernador a recuperar niveles de confianza que se le desplomaron desde aquel julio fatídico de 2024. Y que ya no va a recuperar del todo, eso hasta él lo sabe. No puede un equipo ir perdiendo 0-4 en el minuto 30 del segundo tiempo y pensar que puede ganar el partido. El gobernador ocupaba mucho colmillo en el cargo y puso a alguien a quien todavía no le salen los dientes.

Por eso es más fácil pensar que a Yeraldine la designaron en ese cargo para que alguien más lo ejerza desde afuera y se ocupe de las maniobras del gobierno estatal frente a la inestabilidad que puede y va a generar la sucesión —muy adelantada, por cierto— gubernamental. Y para esto les estorbaba Feliciano porque no es del grupo compacto del gobernador y porque, además, tiene una estrecha relación política con la diputada federal Graciela Domínguez, que se ha subido al tren de la sucesión. No lo dieron de baja totalmente del gobierno porque Graciela puede jugar un papel muy importante a la hora de las definiciones del año entrante y por ello ocupan cerca a Feliciano. Descartado el senador Enrique Inzunza, Rocha estaría jugando con dos cartas mujeres, Teresa Guerra y Graciela Domínguez. Sabe que la política también es de circunstancias y no se sabe qué puede pasar para cuando Morena tenga que definir las candidaturas.

Bola y cadena

CREO QUE UNA DE LAS RAZONES de mantener cerca a Graciela Domínguez es que ha sido muy obvio el apoyo que el gobernador le está dando a la diputada Teresa Guerra y esto terminará por no ser bien visto en Ciudad de México, donde se tomarán las grandes decisiones. Pero a Guerra no le queda de otra, no tiene canicas en Morena ni en Sinaloa ni en la capital y está trabajando, en medio de esta contradicción, para al final estar en una mejor posición de negociar algo.

Sentido contrario

SI DE LA PRETENDIDA RENOVACIÓN del PAN hay que hablar debemos empezar por recordar cómo perdieron hasta los calcetines al haber postulado a un priista por la gubernatura en 2010. Mario López Valdez no solo no asumió ningún postulado del partido que fundó Manuel Gómez Morín, sino que los hizo a un lado al llegar al poder, haciendo que el partido enflaqueciera a niveles deleznables. Se alió con el PRD cuando abominaban a la izquierda y luego, a nivel nacional, con el PRI, algo que parecía impensable. Pero será interesante ver qué armas esgrimen en este propósito y quiénes las habrán de empuñar. Que hablen los viejos panistas.

Humo negro

LE PEDÍ UNA OPINIÓN A Página Diseño sobre el nuevo logo del PAN y eso me respondieron: “Veo que actualizaron la tipografía y la inclinaron; imagino que con eso quieren connotar movimiento hacia adelante. Siento que le baja seriedad a lo que representa ese partido. Habrá algunos a los que ese detalle les venga bien, pero no creo que le quede al PAN, al ser un partido, precisamente y como dijo aquél, ‘conservador’. Quizá lo hicieron así para amigarlo con las nuevas generaciones. El círculo partido alrededor me da la sensación de una marca de lavadoras…”.

Artículo publicado el 26 de octubre de 2025 en la edición 1187 del semanario Ríodoce.

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