En una nueva serie apoyado de la inteligencia artificial, el artista sinaloense perpetúa a quienes han dado identidad a la ciudad
Lenin Márquez vuelve a poner en el centro de su obra a los personajes urbanos que han marcado la identidad de Culiacán a través de un proyecto inédito en su carrera: una serie de retratos creados con el apoyo de la inteligencia artificial.
Esta herramienta no sustituye su estilo, ni su visión artística, sino que expande sus posibilidades y le permite llegar a nuevos niveles de interpretación visual.
El proyecto surge como una forma de rendir homenaje a la ciudad en su aniversario. Desde un inicio pensó en pintar a aquellas personas del imaginario colectivo de Culiacán y después ampliarlo a los artistas locales.
Rostros conocidos, figuras entrañables, presencias que durante años han habitado el espacio público, pero ahora en lugar de tomar el camino tradicional del óleo, el dibujo o el mural, decidió experimentar con una combinación de fotografía, edición digital, composición visual y lenguaje artificial.
Este enfoque no parte de una moda. Es una decisión estética y conceptual que nace de una convicción: el arte se transforma y los medios deben estar al servicio de la idea.
“Esto no sustituye nada, es solo una herramienta más, como en su momento pasó con la fotografía digital. Muchos no se adaptaron. Aquí lo importante no es la tecnología, sino lo que haces con ella”.
“El proceso creativo sigue siendo riguroso; primero, elijo la fotografía base, luego las interviene en Photoshop, agregando elementos visuales y al final doy instrucciones específicas a un modelo de inteligencia artificial que interpreta y reconfigura la imagen”.
Lejos de ser una producción automática o impersonal, señaló Márquez que cada imagen implica una profunda elaboración conceptual y estética.
“No es escribir unas palabras y que la máquina lo haga todo. Tienes que estructurar una idea, pensar en cómo se ve, cómo se siente. Es como pintar un cuadro. Estás pendiente de los detalles en todo momento”, afirmó.
La ciudad y sus personajes
La serie incluye personajes como Lupita la Novia de Culiacán, Don Cachito, Amparo Ochoa, Don Robert, La Fanny, Tony, un vendedor de bolsas fallecido recientemente.
Algunos fueron figuras conocidas de la cultura o la música; otros, simplemente, parte del paisaje cotidiano que define a una ciudad. Cada uno de ellos aparece rodeado de símbolos y elementos surrealistas que remiten al trabajo de artistas como Leonora Carrington y Remedios Varo.
Aunque esta es la primera vez que Márquez recurre a la IA para una serie artística, el tema no le es ajeno. Hace más de 20 años, junto con el artista Mario Iribe, realizó el mural Para perpetuar el recuerdo, en la planta alta del Ayuntamiento de Culiacán.
Esta nueva serie continúa esa misma intención: rescatar la memoria urbana, dar permanencia a esas figuras populares, que las nuevas generaciones los conozcan y las viejas, que los recuerden.
“Es la primera vez que hago algo así de personal, algo tan íntimo pero también tan reconocible para mi entorno social. No me interesa idealizar a nadie, sino capturar lo que representan”, comentó.
Para él, cada retrato es también una forma de hablar de sí mismo. Desde su llegada a Culiacán, la ciudad se convirtió en un punto de inflexión para su obra.
“Yo ya había venido de niño, pero cuando llegué de adulto me impactó su movimiento, su rutina, su gente. Todo eso lo quise retratar desde el principio. Mi primera exposición fue Paisajes Urbanos, y desde ahí comprendí que mi trabajo siempre tendría un valor autobiográfico”.
“La gente con la que me rodeo, lo que vivo, lo que veo en la calle… todo termina entrando en mi obra. No podría hacer algo que no esté conectado conmigo”, afirma. Por eso mismo, el uso de nuevas herramientas no lo aleja de su lenguaje artístico, sino que lo afina”.
El arte para el recuerdo
Quienes conocen su trabajo, dijo que saben que puede hacer realismo, que dibuja, que pinta, pero aquí hay otra cosa. La IA, bien utilizada, puede ser parte del proceso sin borrar su huella personal. Tiene su chiste, su complejidad, su gracia.
Actualmente, el artista continúa trabajando en más retratos, buscando fotografías de calidad, investigando y seleccionando nuevos personajes.
Entre los nombres que planea incluir próximamente están figuras, que conforman el espíritu popular de Culiacán. Después añadirá a los artistas locales, como lo hizo con el escritor César Ibarra, fallecido recientemente.
“La idea es que la gente se reconozca en ellas, que los jóvenes identifiquen a estos personajes y que los adultos los vean con la nostalgia de quien recuerda un tiempo compartido. Es mi manera de conservar su presencia, de que no desaparezcan”, apuntó.
“Yo no tengo miedo al prejuicio ni a la crítica. No pretendo engañar a nadie. Sé lo que hago, y sé desde dónde lo hago. Es evidente que cada una de estas obras habla no solo de la ciudad, sino también del artista que la habita, que la observa, que la interpreta.
Artículo publicado el 12 de octubre de 2025 en la edición 1185 del semanario Ríodoce.





