Lo que ahora llamamos pugna o guerra entre Chapitos y Mayiza, que marcamos como inicio el 9 de septiembre de 2024, y que mantiene a ciudades y pueblos de Sinaloa en una espiral violenta sin precedentes por el número de asesinatos, desapariciones, desplazamientos forzados, robos de autos y depresión económica, en realidad es una imparable guerra histórica entre grupos de estas dos facciones aparentemente unidas en los negocios, pero en disputa permanente en muchos territorios de México con intensidades distintas, pero nunca en pausa.
Ni Chapo, ni Mayo, lograron en sus tiempos contener las disputas que ocurren entre los miembros de sus facciones. Esa aparente sociedad y cohesión que llevó a distintos grupos a integrarse en el Cártel del Pacífico o Sinaloa, nunca fue tal, ni siquiera cuando se juraban y demostraban lealtad. Escalones abajo, los episodios violentos están dispersos por todo México. Los intereses de la cadena del narco, de la producción a la distribución, y el resto de delitos que buscan controlar, están siempre en disputa.
Un ejemplo de eso se explica desde un personaje ahora elevado por el Departamento de Estado americano al rango de los 5 millones de dólares como recompensa para su captura: Juan José Ponce Félix o Jesús Alexander Sánchez Félix o Miguel Ángel Gaxiola Quintero, siempre reconocido más fácilmente como el Ruso.
Empezó ganando influencia en la zona de Tepuche, una sindicatura en la incipiente sierra de Culiacán, donde inició su carrera delictiva. Y después se trasladó al norte de Sonora y a Baja California, donde fue enviado para encabezar las operaciones del Mayo.
El personaje es clave y sirve para explicar esta afirmación: Cuatro años antes, al menos, de que el Mayo Zambada fuera engañado por su ahijado Joaquín Guzmán, y encarcelado en los Estados Unidos, el Ruso y el Nini (Néstor Isidro Pérez Salas) lugarteniente de los Chapitos, iniciaron su propia guerra sin que los Menores ni el Mayo y su hijo pudieran detenerlos –si es que querían hacerlo.
Desde marzo de 2020 y durante los meses que siguieron, los grupos armados del Ruso y el Nini se estuvieron atacando hasta volver territorio de guerra toda la zona. No los detuvo ni la pandemia, peor aun, ellos dispersaron otra pandemia en Bagrecitos, Tepuche, Agua Caliente de los Monzón, y todos los pueblos alrededor.
La policía Estatal, la Guardia Nacional y el Ejército hicieron un despliegue amplio, y aun así a finales de junio de 2020 asesinaron en un solo día a 16 personas, de ellos al menos siete solo eran transeúntes en los pueblos, ni siquiera estaban armados.
Tepuche ardía, un día sí y otro también aparecían camionetas blindadas baleadas, familias abandonando pueblos, y todos sabiendo que la guerra era muy clara entre dos predilectos de las cabezas del Cártel de Sinaloa, el Ruso y el Nini, cercanos al Mayo y a los Chapitos.
Un buen día, se dijo, el Mayo sacó al Ruso de Tepuche. Lo mandó al norte, a Sonora y Baja California. La guerra paró.
Margen de error
(Baja) La guerra paró a finales del 2020…en Tepuche, pero siguió en Mexicali y todo el norte de Sonora. Se cerraba momentáneamente en la sierra cercana de Culiacán, pero se abrían frentes de guerra con grupos bajo sus órdenes en Tijuana, Mexicali y Tecate. Igual que acá, una guerra de las facciones del propio Mayo contra su aparente socio en otros lados, los Chapitos.
El semanario Zeta de Tijuana fue documentando muchos de los episodios violentos entre los grupos, por años fueron revelando los nombres detrás de los ataques y enfrentamientos entre la delincuencia en ciudades como Mexicali o el norte de Sonora. Hasta que a la mitad del 2023 dejaron en claro que los muchos nombres del Ruso, eran en realidad solo uno: Juan José Ponce Félix, el mismo que ahora Estados Unidos pone en la lista de los más buscados con 5 millones de dólares.
Las guerras del Ruso contra los aliados de Los Chapitos (los Salazar, entre ellos), e incluso contra afiliados al Mencho, o lo que queda de los Arellano, todos queriendo las rutas que desembocan en la frontera con Estados Unidos, tuvieron a Sonora y Baja California en su propio infierno durante 2022 y parte del 2024.
Primera cita
(Nini) Acá en Sinaloa, le allanaban el camino al Ruso. A finales de noviembre de 2023 capturaban sin mucho escándalo a su peor enemigo en el 2020, al Nini. Muy poco tiempo después, antes de concluir el mandato de López Obrador, el gatillero principal de los Chapitos, Néstor Pérez, era enviado a los Estados Unidos por una petición de extradición.
Al Nini se lo llevaron muchos meses antes de que iniciara esta nueva guerra en Culiacán, y en su momento se aseguraba que los Chapitos quedaban desprotegidos al perder al encargado de su seguridad. No fue así.
Mirilla
(Sin-fin) Mayos, Chapitos, Menchos, y cualquier organización delictiva en México o en Estados Unidos (que también hay, aunque se cuidan de no decirlo) nunca detienen sus guerras porque siempre es necesario ampliar los tentáculos, dominar más territorios, acaparar mejores mercados.
Esta pugna actual pudo recrudecerse e intensificarse, incluso volverse irreconciliable, porque llevan muchos años matándose entre sí, o mejor dicho: llevan años mandando a muchos a matarse entre sí para mantener a flote los negocios (PUNTO)
Artículo publicado el 21 de septiembre de 2025 en la edición 1182 del semanario Ríodoce.






