La presidenta Claudia Sheinbaum anunció para este martes una nueva estrategia para abatir los índices de criminalidad en Sinaloa, principalmente los relacionados con homicidios, delito casi siempre relacionado con el de los levantones. En la redacción de Ríodoce le dimos vueltas y vueltas a la pregunta “qué irá a anunciar”, y no encontramos respuesta. No porque no vaya a dar a conocer nuevas iniciativas para reducir estos delitos, sino por la efectividad que pudieran tener. Y esto porque desde que empezó la guerra Mayos-Chapos en septiembre pasado, el gobierno ha anunciado varias estrategias, operativos para combatir la inseguridad y reactivar la vida social y económica —sobre todo en Culiacán—y hasta ahora nada le ha funcionado. Por el contrario, al anuncio reiterado y pomposo de que “hay una tendencia a la baja”, los manotazos de la violencia se han intensificado, como ocurrió con los veinte hombres asesinados recientemente, cuatro de ellos colgados de un puente y 16 apilados en una vagoneta.
No es que las cosas no tengan remedio, los hay y, como ella misma ha reconocido, tienen que aplicarse desde muchos frentes, empezando con acciones inmediatas contra los grupos en pugna y terminando con las causas, porque la incidencia gubernamental en estas tendrá efectos, pero en el muy largo plazo. Hablar de las causas es parte de la retórica del anterior presidente, con la cual pretendió quedar como un buen estadista, pero al no combinar acciones en este sentido con las inmediatas y de corto plazo, terminó por complicar aún más el problema de la inseguridad, permitiendo el fortalecimiento de las organizaciones criminales. La capacidad que ahora muestran chapos y mayos para enfrentarse entre ellos y al mismo tiempo defenderse de los operativos de las fuerzas federales, es un ejemplo claro de cómo se les permitió crecer en hombres, dinero y armas. Como Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, el gobierno de AMLO también fracasó frente a las organizaciones criminales. En este último caso con el agravante de que enarboló una bandera absurda llamada “abrazos, no balazos”. Si Calderón pasó a la historia como el presidente que agarró a escobazos un enjambre, López Obrador pasó como el presidente que apapachó a los narcos.
Y henos aquí que, gracias a esos fracasos gubernamentales, muchas veces acicateados por las complicidades con el narcotráfico, el gobierno no puede parar una guerra y regresarnos nuestras calles y ciudades, nuestros pueblos y nuestros campos. Porque no se trata solo de abatir los índices de homicidios, los levantones y los robos de vehículos, sino de que recuperemos la vida social y económica que hemos perdido desde que esto empezó. Las pérdidas han sido cuantiosas; los números danzan en derredor nuestro y pasará mucho tiempo para que las empresas, sobre todo las pequeñas, se recuperen. Porque pueden bajar los índices delictivos y es posible que volvamos a los que teníamos antes de la guerra, pero tendrá que pasar mucho tiempo para conseguir una plena recuperación. Y eso es igualmente doloroso pues en ello van empleos, sustentos familiares, y empeños empresariales que se fueron al caño y que no tendrán retorno.
Que la propia presidenta de la república haya puesto el foco en Sinaloa debe ser un aliciente. Ya no hablamos del gobernador Rubén Rocha —totalmente rebasado por el tema— ni del secretario de seguridad, Omar García Harfuch, cuyo desempeño ha sido por lo menos insuficiente; ni de las fuerzas federales, superadas por las estrategias guerrilleras de los grupos en pugna: hablamos de la máxima autoridad de este país, la única que no puede darse el lujo de fracasar. No estamos hablando del gabinete de seguridad, sino de la presidenta. ¿Qué va a anunciar? No lo sabemos. Lo único cierto es que, si con la nueva estrategia que conoceremos este martes no hay solución, la sociedad sinaloense quedará en el más completo desamparo.
Bola y cadena
EL VIERNES EL GOBERNADOR anunció que llegarán a Sinaloa 400 elementos más de la Marina para reforzar los operativos de seguridad; es posible que se haya adelantado al anuncio de la presidenta, porque hasta ahora la Armada de México no ha jugado un papel protagónico en esta guerra. Ellos reemplazaron a la SEDENA en el sexenio de Peña Nieto en operativos de gran calado y tienen la confianza —solo ellos— del gobierno norteamericano. Ya se verá si por ahí viene el asunto.
Sentido contrario
LA SECRETARIA DE EDUCACIÓN ESTATAL, Gloria Imelda Félix, dice que las compras de agua y café que en Ríodoce se denunciaron por haberse adquirido a sobrecosto, son legales. Y es posible que sí, que hayan transitado por los mecanismos establecidos en la ley de adquisiciones; pero en realidad está evadiendo el tema, porque lo que se denuncia no es eso, sino las compras a sobrecosto. El coordinador administrativo de SEPyC, por cierto, sigue sin darle la cara al reportero. Se llama Ricardo López Muñoz y alguien debería decirle que no se esconda.
Humo negro
DESPUÉS DE QUE FUERON DESCUBIERTOS los 20 cuerpos sobre la carretera a la altura del nuevo seminario, Feliciano Castro declaró que, pese a ello, en Culiacán había condiciones de seguridad. No piensan lo mismo las familias que han perdido a alguno de sus integrantes en el fuego cruzado. Al momento de escribir estas líneas una mujer fue herida durante un tiroteo en el sector Barrancos. Ni en Culiacán, ni en Navolato, ni en Elota, ni en Angostura, ni en Mocorito, ni en Concordia, ni en Mazatlán, ni en El Rosario, ni en Escuinapa… hay condiciones de seguridad para nadie. No aceptar esta realidad es engañarse pensando que con ello engañan también a la gente.
Artículo publicado el 6 de julio de 2025 en la edición 1171 del semanario Ríodoce.







