El pasado 30 de junio la Secretaría de Hacienda y Crédito Público dio un informe que dejó en shock a varios analistas financieros, que, aunque venían advirtiendo sobre el crecimiento de la deuda pública, no se esperaban tales niveles. El reporte indicó, entre otras cosas, que la deuda pública total alcanzó los 17.6 billones de pesos, que su costo financiero se incrementó en 13 por ciento y que las empresas del estado redujeron sus ingresos, lo que levanta alarmas sobre la política fiscal del actual gobierno.
Deuda porqué y para qué
Uno de los elementos de mayor importancia en las políticas públicas modernas es el desarrollo del sistema financiero que ha permitido a los gobiernos allegarse de recursos con los que no cuenta para hacer frente a pagos actuales. Sin embargo, visto desde lo individual, uno se debería endeudar para amortizar un bien demasiado costoso, como una vivienda, o un auto, que no podemos pagar con el salario de un año. Igualmente, en las empresas, muchas se endeudan para construir bienes de largo plazo. En el caso del gobierno la recomendación es justo esa, gastar en bienes muy costosos y apoyarse a través del endeudamiento para potenciar el crecimiento económico y la calidad de vida.
Sin embargo, en el sector público siempre hay inercias y es muy fácil gastar y casi imposible dejar de hacerlo. Desde su inicio, el actual gobierno tenía enfrente un gran reto al tener que disminuir el déficit fiscal y comprometer así su capacidad de gasto. El entonces secretario Rogelio Ramírez de la O, aseguró que así sería, pero dadas las perspectivas económicas, los proyectos de gasto y el nivel de recaudación, muchos fueron los cuestionamientos puestos en su momento contra estas expectativas tan optimistas.
Los resultados mostrados confirman lo que se esperaba, la deuda pública seguiría creciendo al igual que el gasto, no obstante, la reducción de inversión en obra pública, la falta de medicamentos y equipamiento hospitalario, la desaparición de oficinas y organismos autónomos, y un sinfín de ahorros que han llevado a una situación muy compleja al interior del gobierno, ya que cuenta con poca capacidad operativa, las muestras de corrupción siguen saliendo por doquier y la deuda pública sigue creciendo.
La carga intergeneracional
Uno de los problemas de la deuda pública tiene que ver con el hecho de que nuestros niños y futuras generaciones tendrán que pagar lo que nosotros hoy estamos gastando. Pero no solo eso, son ellos también los que sufrirán la falta de equipamiento, inversión y gasto en bienestar para quienes están en edad productiva, porque el gobierno ha decidido emprender diversas obras y programas de ayuda que consumen la mayoría de los recursos públicos. Son nuestras futuras generaciones las que se preguntarán si es necesario que Mexicana tenga más aviones o que haya más inversión en infraestructura pública y medicinas.
También hay que mencionar que el costo financiero de la deuda pública es muy alto y rebasa los 3 mil millones de pesos diarios, así es, diarios, por lo que la carga fiscal va comiéndose a los ingresos corrientes. Finalmente, el reporte de la SHCP menciona también que Pemex redujo sus ingresos en 34.6 por ciento y CFE en 4.6 por ciento de manera anual. Adicionalmente, el regalo de reducción de edad de jubilación costará al erario al menos 35 mil mdp más.
En suma, nuestro gobierno ha decidido gastar a lo grande y eso desafortunadamente ya lo pagamos todos con el detrimento en los servicios públicos, pero lo seguirán pagando nuestros hijos y nietos.
Artículo publicado el 6 de julio de 2025 en la edición 1171 del semanario Ríodoce.






