Desde la década de los 70’s del siglo pasado, el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), en su programa planteaba: 3.- Luchar porque se reestructure el Poder Judicial para acabar con la corrupción, porque sea realmente independiente y porque los ministros, que actualmente son designados por el Presidente de la República, los magistrados y los jueces, sean nombrados por elección popular.
La votación de cerca de 13 millones de mexicanos, y después de 50 años de lucha hace realidad la demanda que enarbolaron miles de mexicanos en la década de los 70’s del siglo pasado, sobre el Poder Judicial.
El primer indígena en llegar a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia fue el zapoteco, Benito Juárez García, en el siglo XIX. Ahora, el próximo presidente de la Suprema Corte de Justicia será el mixteco, Hugo Aguilar Ortiz.
La oposición racista no acaba de entender los cambios que se están operando en México y recurren a la descalificación. Una mujer en la Presidencia de la República, un bellaco en la presidencia del Senado (Lily Téllez), y un indígena en la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia.
Lo que estamos ocupando es una oposición que mantenga una relación fluida con el poder. Que interactúe permanentemente para que la vida política no sea estéril. Marginarse y no participar en los procesos electorales a nada bueno los va a conducir.
El PAN no ha participado en dos procesos electorales importantes: en 1976 no tuvo candidato a la presidencia de la República, y en esta elección reciente del Poder Judicial convocó al boicot, a la no participación. Partido político que no participa en elecciones se autoexcluye. Valentín Campa, sin registro de partido, fue el candidato a la presidencia de la República, de la izquierda (PCM).
México ocupa una oposición fuerte y vigorosa que tenga y haga propuestas. No es deseable una oposición estéril. La calidad del gobierno de la 4T también depende de la calidad de la oposición.
Entre el gobierno y la oposición siempre debe de haber una relación con mucha comunicación. Debe de reivindicarse la democracia entre mayorías y minorías. Para que quien hoy es minoría mañana pueda ser mayoría y al contrario. Los espacios donde se delibera y discute, deben de estar abiertos para que la oposición exprese sus propuestas, sus planteamientos.
El gobierno debe saber catalizar todas las iniciativas ciudadanas, pero pocas veces se observa que la calidad de un gobierno no depende solo de sus iniciativas y de sus habilidades y capacidades para dirigir la sociedad, sino que fundamentalmente la calidad del gobierno depende de la calidad de la oposición.
Una parte de la oposición en Sinaloa, sobre todo de la que se manifiesta en Culiacán, no está dispuesta a sujetarse a las reglas con las que funciona la democracia. No han asimilado la derrota de la elección en 2021, y buscan recuperar el poder con un golpe de timón, con gritos y sombrerazos. Desean que alguien del exterior les regrese la gubernatura. No han asumido que el poder lo perdieron en las urnas, y no quieren someterse a las urnas para recuperarlo. El llamado al boicot es un error.
Debe interesarles cumplir las reglas del juego. Añoran el viejo mecanismo que usaba el Presidente de la República para nombrar a los ministros de la Suprema Corte de Justicia (Ernesto Zedillo), y desdeñan el nuevo mecanismo que es más democrático, donde es el ciudadano el que nombra la estructura del Poder Judicial.
Ser oposición implica estudiar, trabajar con la gente, y abandonar la vida cómoda y el escritorio. Descalificar al gobernante, sin ofrecer alternativas viables, te hace ser una oposición estéril, de café.
Artículo publicado el 08 de junio de 2025 en la edición 1167 del semanario Ríodoce.







