El líder en hits en la historia en la Liga Mexicana de Beisbol, siempre fue un rebelde sin causa.
Y en 1970 —a la edad de 20 años—, había decidido jugar en una liga pirata de paga en México en vez de reportar a los Leones de Yucatán, pero un scout lo recomendó a los Bravos de Atlanta y entonces el joven toletero nativo de Guaymas decidió probar fortuna en EU.
Sommers, a quien ya conocían como Chucho desde sus inicios en la Liga Central —sucursal de la LMB—, viajó hasta un suburbio cerca de Atlanta para que lo asignaran a ligas menores.
“Llegué al aeropuerto y con hambre porque no había desayunado”, me comentó Sommers.
“Así es que en el trayecto al hotel le dije a la persona que me llevara al restaurante más cercano”.
Pero Sommers se llevó una desagradable sorpresa al llegar al restaurante cuando vio un letrero a la entrada: NO SE ACEPTAN MEXICANOS, NEGROS, NI PERROS (MASCOTAS).
“¡Imagínate paisano! Yo soy mexicano, negro y perro (‘Chucho’), así es que me di la vuelta y le dije a mi contacto que mejor me regresaba a México… Así se esfumó la única oportunidad de jugar en el beisbol organizado de Estados Unidos”.
Para 1971, Sommers llegó a un buen arreglo con los Leones de Yucatán y así inició una larga carrera en la LMB que terminó en 1996 con Poza Rica, ya con el récord histórico de la liga en hits (3004) y líder en dobletes (488), además de ser quinto en impulsadas (1573).
Sommers jugó con 15 equipos y también conectó más de mil hits en la Liga Mexicana del Pacífico, donde fue campeón con los Tomateros de Culiacán y Potros de Tijuana.






