Las menores murieron en un presunto enfrentamiento entre militares y civiles en Badiraguato; su mamá acusa que fue el Ejército
El de Alexa y Leydi es un dejá vu. Una pesadilla que ya se vivió con Gael Antonio y Alexander, el 19 de enero de su infortunio en el fraccionamiento Los Ángeles, en Culiacán. Y que nos remonta a junio de 2007, cuando un grupo de soldados alucinados por las drogas asesinaron a una maestra, una madre y dos niñas en La Joya de los Martínez, Badiraguato.
Dos capullos cortados en el tallo de la vida antes de convertirse en flor. Dos futuros y sueños encriptados en albos ataúdes, en medio de un jardín de rosas en el eufemismo de la muerte.
Una casa funeraria repleta de sobrevivientes de una guerra que cumple ya sus ocho meses en Sinaloa.
Ahí están Alexa y Leydi, inmortalizadas en el marco fotográfico. Ajenas a su estado actual. Con sus globos y peluches adornando una muerte prematura. En una ceremonia fúnebre de ensueño desgarrador, con sus flores y arreglos de colores suaves para una infancia interrumpida.
Es la misma historia que se repite. Familiares destrozados por la tragedia. Compañeros de la escuela tocados por la muerte.
Es el “daño colateral” de las autoridades en su guerra perdida.
Alexa, de 11 y Leydi, de 7, Gael Antonio de 12 y Alexander, de 7. Cuatro butacas escolares vacías en una guerra sin sentido…
Ahí está el reflejo de la incapacidad gubernamental para poner fin a este conflicto que enluta a una familia, a una ciudad y a un estado.
Infanticidios
Óscar Loza Ochoa, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), da a conocer que ya son 39 los menores asesinados desde el 9 de septiembre cuando comenzó la guerra entre las facciones del Cártel de Sinaloa.
La carpeta de investigación ya está abierta, dice, aunque sin versión oficial ni detalles de la familia de Alexa y Leydi.
“Andamos en 39 con esas dos (muertes). Entonces, lo que solicitamos es, precisamente, la información de quienes participaron, el lugar exacto y los detalles que implica esto, en qué situación se da ese enfrentamiento, de lo que se habla o de aquellas… (donde) mueren (por) fuego cruzado… Nosotros no tenemos todavía la versión oficial. El papá de Alexa estaba afectado emocionalmente. No nos dio detalles”, explica.
El día infausto
La versión oficial indica que el lunes 6 de mayo, cuando hubo enfrentamientos, balaceras y bloqueos en ocho municipios del estado, la familia originaria de La Juanilla, Badiraguato, regresaba a Culiacán después del “puente escolar”.

PROTESTA EN LA RAFAEL RAMÍREZ. ¡Con las niñas y los niños no!
Una patrulla del Ejército mexicano que daba seguridad a personal de la Fiscalía General del Estado, que iba a dar fe de unos cadáveres en la parte serrana del municipio, se “topó” en el poblado La Lapara con un grupo de delincuentes.
La familia de Alexa y Leydi, que viajaba en una camioneta, quedó en medio del fuego cruzado. En la refriega las niñas y otros miembros de la familia resultaron heridos.
Alexa y Leydi fueron trasladadas a la cabecera municipal de Badiraguato y después, vía aérea a Culiacán, donde dejaron de existir.
(Fueron) los militares
La tarde del 8 de mayo, cuando se celebraban los funerales de las alumnas de la escuela primaria Rafael Ramírez, en la cuenta de Instagram quitzelmedna_ apareció una publicación en la que rechazaban la versión oficial de los hechos.
“6 de Mayo día en cual le arrebataron la vida a mis pequeñas, Leydi y Alexa, siendo tan solo unas niñas totalmente inocentes ajenas a todos los acontecimientos sucedidos en Badiraguato, las autoridades actualmente lo están manejando como “daños materiales” o “fuego cruzado” desafortunadamente esa información que las autoridades o algunos medios de comunicación informan, es TOTALMENTE FALSA, el gobierno solo habla de lo que a ellos les conviene, a mis pequeñas le arrebataron la vida los MILITARES, si, nuestro propio gobierno, los militares confundieron el automóvil en la cual mi familia viajaba y empezaron a disparar sin cesar hasta acabar con la vida de mis niñas, es un acto totalmente injusto, se supone que están para “combatir el crimen”, pero esta vez ellos mismos le arrebataron la vida a mis pequeñas, les arrebataron sus sueños en un instante, esto no puede quedar impune, por mis pequeñas. CON LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS NO!!!”.
La despedida
El 9 de mayo, día en el que se cumplen nueve meses ya de la guerra que, por la hegemonía del Cártel de Sinaloa, sostienen las facciones de Chapos y Mayos, Alexa y Leydi tuvieron su último recorrido, después de una misa de cuerpo presente en la casa funeraria.
Los 33 grados de temperatura caen inclementes en una ciudad que arde por las balas inmisericordes.
En la escuela primaria Rafael Ramírez, compañeros, madres de familia y personal docente y administrativo las esperaban ya para darles el último adiós.
Con cadenas de palomas de la paz hechas en papel y globos blancos, fueron recibidas.
“¡Queremos paz… queremos paz… queremos paz…!”, corean los asistentes.
A la entrada, luce ya el moño negro que enluta a la escuela, y más al fondo está su director, sumido en la soledad de su responsabilidad.
“Los niños son los menos culpables en todo esto”, expresa.
Alexa y Leydi prosiguen su camino. Una visita breve a la que fue su casa en vida y después, a la que será su morada por siempre jamás…
Artículo publicado el 11 de mayo de 2025 en la edición 1163 del semanario Ríodoce.







