Los hallazgos realizados en 2024 en el sitio arqueológico revelan que el sitio corresponde a los años 1157 y 1219 dC
Estudios de un laboratorio especializado, confirmaron que los hallazgos realizados durante el verano del 2024, en donde se localizaron 16 sitios arqueológicos en el municipio de Guasave, corresponden a una etapa entre los años 1157 y 1219 d.C. lo que permitirá seguir trabajando para desenterrar el pasado histórico de esta región que para algunos historiadores representa la frontera de Mesoamérica.
Tres de esos sitios fueron identificados como zonas clave del pasado prehispánico del municipio, el de mayor extensión fue el sitio de Macapule, ubicado en la isla con el mismo nombre; las otras zonas son los puntos denominados como “El Oscuro”, localizado cerca de la comunidad de Palos Verdes, cerca de la costa, y el Sitio 117, en la comunidad de Chorohui, cerca de la ribera del río Sinaloa, el cual fue analizado por Gordon Frederick Ekholm en 1939.
En el territorio costero se registró la presencia de 10 montículos de concha con una altura promedio de entre 8 y 12 metros, 11 concentraciones de concha de entre 100 a 300 metros cuadrados, en conjunto con piezas de cerámica, metates y manos de metate.
El descubrimiento de estos hallazgos, que estuvieron a cargo del investigador de la Universidad de Oklahoma, José Rodrigo Vivero Miranda, están cerca de ratificar a la región como la frontera de Mesoamérica, ya que el pasado 6 de abril el arqueólogo recibió los resultados de los fechamientos por radiocarbono, los cuales indicaron el último periodo de ocupación humana en la zona.
De acuerdo con Vivero Miranda, en Macapule se recolectaron muestras de carbón halladas en lo que podrían haber sido antiguos fogones. Estos residuos fueron analizados en un laboratorio especializado, lo que permitió fechar su uso entre los años 1157 y 1219 d.C.
“Eso nos habla de una ocupación que pudo haberse dado en cualquier momento dentro de esos 60 años, y se trata, hasta ahora, de la evidencia más tardía de presencia humana en ese punto específico del sitio”, explicó.
En tanto, el sitio de El Oscuro arrojó una datación que va del 1221 al 1268 d.C., también correspondiente a una posible etapa final de ocupación. “Es probable que haya habido gente antes, pero por ahora no lo sabemos. Estos fechamientos nos indican el límite más tardío de actividad humana que hemos podido registrar hasta ahora en superficie”, puntualizó el especialista.
Un punto de encuentro
A pesar de que la zona isleña es conocida localmente, no se habían adentrado arqueológicamente en ella hasta el año pasado, resultando ser uno de los yacimientos arqueológicos más grandes de la región, pues cuenta con una extensión de 2 mil hectáreas.
El sitio de Macapule, además de su notable extensión territorial, está cobrando relevancia como un posible centro de reunión social y control de recursos marinos, funcionando incluso como un punto de conexión entre el valle de Guasave y la costa. El investigador de la universidad de Oklahoma señaló que existen fechamientos contemporáneos en el sitio de El Ombligo, dedicado al entierro de personas, lo que indica que distintos espacios estaban siendo utilizados de forma simultánea por comunidades interconectadas.
“Tenemos indicios de que existía un contacto entre todos estos grupos: desde Macapule, El Oscuro y El Ombligo, hasta los sitios ubicados en las márgenes del antiguo cauce del río Sinaloa. No sólo compartían el espacio, sino también recursos, prácticas y probablemente hasta símbolos culturales”, mencionó.
Vivero comparó esta red de interacción prehispánica con las visitas que todavía hoy hacen las comunidades indígenas durante Semana Santa, donde se recrean ceremonias como la danza del venado. “Estas conexiones podrían haber sido similares, con visitas, intercambios y rituales compartidos entre pueblos vecinos”, añadió.
¿Influencia mesoamericana en Guasave?
Uno de los principales objetivos del proyecto de Vivero Miranda es determinar si las culturas de la región de Guasave fueron influenciadas por Mesoamérica, particularmente entre los años 1100 y 1400 d.C. Para ello, además de los fechamientos por radiocarbono, se están realizando estudios cerámicos que permitirán analizar transformaciones sociales, económicas y simbólicas.
“Queremos saber si la llegada de ciertos símbolos del occidente o del centro de México provocó un cambio en la identidad de estas sociedades, o si simplemente adoptaron algunos elementos sin modificar su estructura social profunda”, detalló el arqueólogo, quien ya envió muestras de cerámica para su análisis y espera los resultados en los próximos meses.
Excavaciones en puerta
El arqueólogo confirmó que este mismo año regresará al municipio para realizar excavaciones más profundas con la intención de fechar los momentos iniciales de ocupación, y que de manera preliminar podrían situarse entre el año 500 y 700 d.C. en sitios como El Oscuro y Macapule.
A la fecha se tiene registro de 16 sitios arqueológicos en esta región del norte sinaloense, los cuales están localizados en rancherías, a la redonda del “Sitio 117”, desde San Pedro Las Árguenas hasta la desembocadura del río en la costa, en los que se han descubierto piezas que datan del año 700-800 D.C hasta 1400-1450 D.C., el resto fueron ubicados en las comunidades de Palos Verdes, Carricitos y La Pitahaya. Estos se dividen en dos grupos según su ubicación, los que están cerca de la costa y en el valle.
“Tenemos los permisos del INAH y los recursos aprobados, solo estamos esperando la confirmación del financiamiento para regresar entre junio y julio”, adelantó Rodrigo Vivero Miranda, quien estaría volviendo a la región durante este verano.
Artículo publicado el 13 de abril de 2025 en la edición 1159 del semanario Ríodoce.






