Blanco y el acomplejado rostro de Morena 

Blanco y el acomplejado rostro de Morena 

Bastó una tarde para que el estado de Morelos se convirtiera en la síntesis de las contradicciones de Morena. En una sesión de la Cámara de Diputados, la máxima representación del pueblo mexicano, la bancada de Morena se quitó la máscara y expuso al país su acomplejado rostro, el humanismo pregonado al caño, la cartilla moral ardiendo en gritos desaforados que convertían al presunto victimario en víctima, el tiempo de la mujer transformado en un teatro de lo absurdo. Y todo por un arribista de la política cuya única gracia para Morena fue darle votos, un caro lastre por el que diputadas y diputados morenistas comprometieron el sentido y la autenticidad de lo que ellos mismos han llamado “el segundo piso de la cuarta transformación”.

¿Cuánto vale Cuauhtémoc Blanco para que todo el discurso de Morena sobre la condición de las mujeres, con una bancada construida con equidad de género —por Ley—, ante una presidenta —la primera de la historia de México—, mujer, fuera arrojado a la basura? ¿Quién, quiénes y cómo van a recoger la pedacería que quedó regada en medio de las curules para tratar de relanzarlo?

El martes pasado, la mayoría morenista, con el apoyo de diputados del PRI y del Verde, rechazaron el desafuero del diputado y exgobernador de Morelos acusado ante la fiscalía estatal de intento de violación de su hermana, Nidia Fabiola Blanco. Ella lo acusó. El diario El País tuvo acceso a la carpeta de investigación y lo que la mujer relata ante la fiscalía debiera avergonzar al más plantado. Es una mujer, es su hermana y los hechos habrían ocurrido en la casa oficial de Gobierno cuando él era gobernador. Fue en diciembre del 2023 después de una fiesta a la que fue invitada; se quedó a dormir y a la media noche Blanco entró a su alcoba, cerró la puerta y la atacó durante cuatro minutos; lo notó “con aliento alcohólico, en un estado de desesperación y ansiedad, con los ojos rojos”. Luego ocurrió el ataque. Le hizo saber a gritos que era su hermana preguntando qué le pasaba, forcejearon y al no lograr su propósito, se marchó furioso. Ella presentó la denuncia hasta octubre del año siguiente, lo cual es muy común en estos casos por el trauma que se genera y por la exposición pública que implica y con la cual nunca es fácil de lidiar.

Desaforarlo no era convertirlo en culpable; significaba ponerlo frente a la acusación como cualquier ciudadano en las mismas circunstancias, de tú a tú con la mujer que se dice agraviada.  Pero ni el acusado ni los diputados de Morena quisieron correr el riesgo de que en tales circunstancias pudiera ser declarado culpable y sentenciado. De él se puede entender que tema ir a la cárcel y sea señalado de por vida como abusador de mujeres, pero la parte que corresponde a Morena tendrán que explicarla ellos, sobre todo ellas, porque pierden más protegiendo a un abusador de mujeres que abriendo cauces a la justicia. Más por el momento histórico que vivimos y en el cual el partido en el poder juega un papel central. “Es el tiempo de las mujeres” han repetido ellas a lo largo y ancho del país; lo dijo la propia presidenta Claudia Sheinbaum como uno de sus lemas de campaña. Pero hemos visto que no, que es solo una frase hueca, negociable, una pantomima grotesca protagonizada estelarmente —y esa es la gran ironía— por las propias mujeres.

La misma presidenta al día siguiente dijo que ese era un tema del Congreso y llamó a voltear la mirada hacia el ex fiscal de Morelos, Uriel Carmona, quien armó la carpeta contra Blanco antes de irse. Llamar a que siga la investigación no aporta nada, si lo dice o no, no cambia nada. El tema es cómo más de 80 mujeres de Morena y aliadas del PRI y del Partido Verde protegieron a un presunto abusador. Y sobre eso no se expresó. El tema es cómo bajo la presidencia de una mujer que siempre luchó por las libertades, se puede lograr un trato digno e igualitario para ellas, sobre todo hablando de justicia.

Bola y cadena

EL PRIMERO QUE SE APUNTÓ PARA barrer el estercolero que quedó de la sesión del martes fue el vice coordinador de la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuellar, que al día siguiente anunció que presentaría una iniciativa para eliminar el fuero a gobernadores y legisladores, pero con mala suerte que ni el mismo coordinador de su bancada, Ricardo Monreal, lo apoyó y mejor esquivó las preguntas de los reporteros; los panistas le dijeron que ellos no le lavarían la cara a Morena después de cómo quedaron con el tema de Cuauhtémoc Blanco.

Sentido contrario

NO ES EL PRIMER CASO DE ABUSO sexual que gravita en torno a personajes de Morena; hace años se ventilaron denuncias similares en contra el senador de ese partido, Félix Salgado Macedonio. En este caso fueron dos y en ambas se le acusó de violación, una de ellas contra una empleada del diario La Jornada de Guerrero, cuando Salgado era su director. Pero el angelito sigue allí.

Humo negro

ESTE 2 DE ABRIL SE CUMPLIRÁN dos años de la muerte de nuestro amigo José Luis Franco Rodríguez, escritor, cronista e incansable promotor de la cultura y de la lectura en Mazatlán. Fue colaborador de Ríodoce desde el primer número que editamos en febrero de 2003 primero con cuentos y luego con crónicas que no tenían desperdicio y que luego compilamos en un libro que él mismo llamó Mira esa gente sola, en alusión a una canción de los Beatles. Con la idea de seguir conversando con él y con su obra, la próxima edición de nuestro suplemento cultural Barco de papel, será dedicada a su memoria. Espérela.

Artículo publicado el 30 de marzo de 2025 en la edición 1157 del semanario Ríodoce.

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