“Morir es nunca más estar con los amigos”.
Gabriel García Márquez, 1992
Doce cuentos Peregrinos
Nadie quien viera al Profe Cruz Hernández Fermín, con su apacible sencillez, caminar por las calles de Recoveco o transitar en su vieja camioneta, pensaría en su trayectoria como lector, promotor de lectura y creador de la gran obra cultural construida en la zona rural de Mocorito, Sinaloa, al fundar 23 años atrás el Club de Lectura La Hojarasca y el Festival Cultural Gabriel García Márquez.
Con su inseparable vestimenta azul mezclilla y sus zapatos cafés todo terreno, el Profe Cruz se convirtió en un personaje “literario”, como surgido del realismo mágico garciamarquiano, que puso a Recoveco, al que hoy llaman “Macondo sinaloense”, en el mapa nacional de la cultura del libro.
Para cuando falleció, el 4 de febrero de 2023, el Profe había dejado muy en alto a Sinaloa en la promoción de la lectura, además de haber transformado el entorno rural adverso en un pueblo que lee y se informa.
Era originario de un minúsculo pueblo del municipio de Tempoal, en la huasteca veracruzana; su niñez precaria no le impidió cumplir sus sueños de salir adelante y fue, en su etapa de secundaria, cuando se encontró por primera vez con la narrativa garciamarquiana; le pusieron en sus manos la novela El coronel no tiene quien le escriba y se sintió inmediatamente identificado con la narrativa de la obra, de tal manera que a partir de ahí se convirtió no sólo en lector, sino en fan número uno del Nobel colombiano.
Mientras estudiaba la preparatoria y la universidad, devoraba libros de Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, José Saramago, Octavio Paz, Juan Rulfo, entre tantos otros; la revista Proceso y periódicos como La Jornada, El Universal; se cruzó con los ideales del Che Guevara y Fidel Castro, pero, sobre todo, mantuvo su pasión por las novelas y cuentos de García Márquez. Leía y releía.
Culminó sus estudios de Ingeniero Agrónomo Especialista en Educación Agropecuaria, y por azares del destino, la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria lo envió en 1985 al CBTA 133, de Recoveco, Mocorito, donde se casó, tuvo dos hijos y realizó sus mayores aportaciones a la cultura y a la promoción de la lectura.
Su cercanía con Culiacán le permitió estudiar para Médico Veterinario Zootecnista. En el CBTA 133, el Profe Cruz se dedicó a sembrar en los jóvenes la pasión por la lectura. “¿Tú qué estás leyendo?”, les preguntaba, y de inmediato les extendía la mano con un libro de García Márquez y les decía: “Lee esta vaina”, al estilo colombiano.
Para 2002, ya cosechaba algunos frutos de su tenacidad y los jóvenes le pedían leer más. Para marzo de ese año les propuso hacer una tertulia “en honor al maestro Gabo”, con motivo de su natalicio. En ese improvisado evento, el 6 de marzo, comentaron las obras del Nobel de Literatura y de ahí surgió la idea de crear el Club de Lectura La Hojarasca (en honor a la primera novela del Nobel) y fue el parteaguas de lo que hoy es el Festival Cultural Gabriel García Márquez, que este 2025 cumplirá 23 años de realizarse ininterrumpidamente, donde se presentan libros, se rinden homenajes a quienes han aportado a la cultura del país, se dan conferencias, talleres, obras de teatro, música, pero sobre todo se rinde homenaje al escritor colombiano leyendo su obra con flores, globos y mariposas amarillas.
Su perseverancia le concedió contactar al Nobel de Literatura y mantuvo comunicación telefónica y epistolar permanente, incluso, el escritor le enviaba libros de su autoría para que los leyeran los miembros del club de lectura. En ese tiempo, el pueblo de Recoveco y sus alrededores leyeron en voz alta ininterrumpidamente la novela Cien años de soledad.
El Profe platicó personalmente con Gabo en dos momentos importantes: uno en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en 2007, y de nueva cuenta en la casa de Gabo en la Ciudad de México el 12 de septiembre del 2012. García Márquez le prometió que un día vendría a Recoveco “sin mucho ruido”, sin embargo, por su avanzada edad no pudo cumplir la promesa, falleciendo en 2014.
Todo giraba alrededor de Gabo, pero no sólo eso, su vida entera orbitaba en ese eje literario, incluso, compró un terreno como reserva territorial al que llamó “Macondo”. Fue tanta su admiración por la narrativa del realismo mágico que en algunas ocasiones su esposa Alma Sapiens Payán, en tono de broma le decía: “Ubícate, Cruz, aterriza, aquí estamos en la tierra, bájate de esa nube, aterriza, la novela es una cosa y la vida es otra”.
Una silla vacía y un globo amarillo huérfanos lloraron entre la muchedumbre aquel primer lunes de marzo de 2023 recordando al Profe Cruz quien heredó al pueblo de Recoveco y al CBTA 133 un Festival Cultural Gabriel García Márquez y un Club de Lectura La Hojarasca que han convertido a esta región en una de las plazas más importantes en la promoción de la lectura en Sinaloa.
Macondo ya no es un pueblo ficticio como el inventado por Gabriel García Márquez para dar vida a la estirpe de los Buendía en su obra máxima. Hoy es una comunidad ubicada por la carretera Costera Benito Juárez, cerca del pueblo de Caimanero, Mocorito, y tiene un habitante: Cruz Hernández Fermín, quien decidió residir ahí para toda la eternidad, dejando una herencia cultural invaluable para las futuras generaciones.
Fiesta del libro
Del 3 al 7 de marzo de 2025 se llevará a cabo el XXIII Festival Cultural Gabriel García Márquez, en Recoveco, Mocorito, donde se rendirá un homenaje especial al político y líder de la izquierda mexicana, Arnoldo Martínez Verdugo, originario de Pericos, Mocorito. Se leerá también un texto de Gabriel García Márquez en la cruz donde se encuentran las cenizas del Profe Cruz Hernández Fermín, en el predio Macondo. Además, se presentará el libro biográfico titulado El realismo mágico del Profe Cruz.
Artículo publicado el 16 de febrero de 2025 en la edición 9 del suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.







