Hace más de 40 años que Óscar Liera estrenó su monumental y deslumbrante obra El Jinete de la Divina Providencia con los actores originales del legendario TATUAS (Taller de Teatro de la Universidad Autónoma de Sinaloa).
Esta obra marca el principio de la épica Lierana que bucea en los mitos y leyendas del imaginario colectivo de los sinaloenses, pero no de manera superficial, pues hay una propuesta de largo aliento. Rodolfo Arriaga en su libro Los Caminos de Óscar Liera como Creador de Universos, recupera una entrevista que le hizo Luis Enrique Ramírez (1984), del por qué viene a una ciudad provinciana como Culiacán:
“Es que el artista está para eso, para descubrir a veces lo que no se ve a simple vista. Para adentrarse más en los mitos lugareños… Malverde, por ejemplo, que es un mito fantástico… Heraclio Bernal”.
Por eso antes de desarrollar la construcción dramática de El Jinete de la Divina Providencia, Liera realizó una investigación seria de la historia, las leyendas y la fe que tienen los creyentes en Jesús Malverde.
Óscar Liera investiga sus posibles lugares de nacimiento, recupera las tradiciones orales sobre su vida y el poder milagroso del que hablan sus seguidores, por supuesto, concluye que Jesús Malverde no existió, que no hay pruebas documentales de las hazañas que narran sus fieles, pero hay un sustrato incontrovertible: Jesús Malverde es un bandido generoso que robó a los ricos para ayudar a los pobres y es muy milagroso, ese es su poder real y el sobrenatural.
La saga de Jesús Malverde, le devela a Óscar Liera la devota religiosidad de sus fieles culichis que no sólo lo han mitificado, sino que han llevado a cabo el proceso de canonización popular por su milagrería que se transmite de boca en boca y de milagro en milagro.
Nadie le podía contar a Óscar Liera sobre esos hechos, él fue testigo del ir venir de los fieles que se postraban ante el montículo de piedras, lugar donde se suponía que yacían los restos del santo. Pero Liera va más allá, recupera la creencia romana y después cristiana, de marcar el lugar donde alguien muere, con un montículo de piedras para que su ánima repose ahí, comenta la antropóloga Sthephanie Cortés.
El ánima de Jesús Malverde pervive en la Capilla que le fue consagrada y en las piedras de río que cubren el escenario de El Jinete de la Divina Providencia, que es el sustrato macondiano del microcosmos creado por Óscar Liera.
Desde la perspectiva histórica el nacimiento del mito de Malverde se ubica en el año de 1909 que se relaciona con la inscripción que se encuentra en el Puente Negro, que marca el término de la obra ferroviaria que se extiende majestuosamente sobre los tres ríos de la Ciudad de Culiacán.
Esta fecha es el referente de la recreación histórica y dramática de El Jinete de la Divina Providencia, los personajes se presentan y se mueven con un rostro histórico que se trasmuta en actual cuando se hace el recuento de todos los males económicos y sociales que aquejan a los seres humanos más pobres y desprotegidos de nuestra sociedad. Esa es la magia de la creación de Óscar Liera que se inspira en la épica griega y en la de Bertolt Brecht, por un lado, la catarsis aristotélica y por otro el distanciamiento. Walter Benjamin lo frasea así:
“… La manera de actuar en el teatro épico permitirá conocer sin imposiciones hasta qué punto son idénticos en este campo el interés artístico y el político”.
Los personajes que actúan y recorren el escenario empedrado son paradigmáticos de los variados segmentos políticos y sociales, sin llegar a la vulgarización de las obras didácticas, da voz y carta de identidad a un microcosmos social.
Aquí el artista comprometido Óscar Liera es uno y el mismo que el ciudadano Óscar Liera, que lucha contra el abuso de poder de los políticos que cortan luces, cortan apoyos económicos y esperan el vasallaje. Óscar Liera no dio concesiones, dirían los clásicos de ahora: “no se dobló” ante ninguna insignia política, como otros.
Corría 1987, el Teatro Pablo de Villavicencio se vestía de gala, se presentaba El Jinete de la Divina Providencia, con el elenco original del TATUAS. El asombro del público ante un escenario con una estética y grandiosidad que los transportaba a una épica recreada en el sonido del fraseo sinaloense y la universalidad que iba y venía entre el pasado desgarrador y el presente sólo iluminado por el Jinete de la Divina Providencia.
Desde esa experiencia, creo que la lectura de la dramaturgia de Óscar Liera es sólo una parte, el montaje con el esplendor y magistral dirección lo es todo.
- El autor es crítico, curador de arte y documentalista que realiza y produce de manera independiente documentales sobre escritores, artistas plásticos, compositores y de danza. Curador del concurso de pintura Antonio López Sáenz. Ha publicado ensayos sobre Juan Carlos Onetti, Malcom Lowry, Raymundo Chandler, Luis Barragán, Élmer Mendoza y Juan Rulfo.
Artículo publicado el 16 de febrero de 2025 en la edición 9 del suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.






