Ismael Zambada García ya había dado muestras de ser un comunicador eficaz. Apenas habían extraditado a su hijo Vicente Zambada Niebla a los Estados Unidos, en febrero de 2010, cuando buscó una entrevista con el director de la revista Proceso, Julio Scherer García. No le dijo nada importante al periodista (aunque el solo encuentro era un acontecimiento), pero se tomó la foto con él y con ello les mandó un mensaje a los gringos: ustedes tienen a mi hijo y yo tengo información de ustedes. Cualquier dato importante que en posteriores encuentros le hubiera hecho llegar a Scherer para su publicación, con el prestigio que tenía, se hubiera dado por hecho.
El desenlace del proceso contra el Vicentillo se conocería después. Apoyado por cuatro despachos de abogados que estaban en permanente comunicación con el Mayo, obligaron a los fiscales a sellar la investigación. Fue un intercambio, pues los Zambada contaban con información documentada, audios y videos de sus trácalas con agentes de la DEA durante años, quienes les facilitaron el tráfico de drogas a su país.
Al final, el hijo del capo se declaró culpable, pero con una pena irrisoria. Y luego se quedó en los Estados Unidos, declaró contra el Chapo Guzmán en el llamado juicio del siglo y ahora se pasea de ciudad en ciudad en compañía de su familia.
El otro caso fue reciente, el 10 de agosto del año pasado, cuando uno de sus abogados hizo pública una carta en la que el capo “revela” que fue secuestrado por Joaquín Guzmán López en la misma finca donde fue asesinado el ex rector de la UAS, Héctor Melesio Cuen Ojeda; que fue citado por su ahijado para mediar en el conflicto que había entre la UAS y el gobierno estatal y que en esa reunión estarían, el gobernador Rubén Rocha Moya, Melesio Cuen e Iván Archivaldo Guzmán Salazar.
Seríamos ingenuos si pensáramos que fue una casualidad, pero la carta se publicó justo el día en que el presidente AMLO estaría en Sinaloa junto con Claudia Sheinbaum, entonces presidenta electa, en un evento con el gobernador Rocha Moya. Por supuesto que fue un escándalo. Lo dicho por el Mayo sobre el montaje en la gasolinera donde supuestamente habían baleado a Cuen, fue confirmado después por la fiscalía federal al atraer el caso. Lo demás es muy conocido.
Ahora Ismael Zambada manda otra carta, pero esta vez a la presidenta Claudia Sheinbaum, donde le pide que solicite su repatriación bajo el argumento de que fue secuestrado y le argumenta que un juicio en los Estados Unidos con ese antecedente, sería ilegal. La carta puntualiza aspectos del tema que, en principio, obligaron a la presidenta a asumir una postura en su conferencia del viernes, anunciando que lo que se hará ante tal petición lo dará a conocer el fiscal Alejandro Gertz Manero.
Así, el Mayo Zambada, con sus 77 años, humillado por el secuestro, enfermo y recluido en una prisión de máxima seguridad con la amenaza de ser sentenciado a la pena de muerte, ocupó en minutos las primeras planas de los diarios del país y se convirtió en lo más leído y escuchado en las redes sociales.
Según una nota de El Universal, el gabinete de seguridad de la presidenta estaría sugiriendo que no se solicite la repatriación del capo porque podría generar una crisis diplomática con el presidente Donald Trump, pues este puede pensar que el gobierno mexicano defiende delincuentes… aunque le sugiere que se coordine para asegurarse que el proceso penal que se lleva a cabo en la Unión Americana contra el capo Ismael Zambada, se apegue a derecho.
Principales integrantes del gabinete, los militares no hicieron esos cálculos cuando se trató del general Salvador Cienfuegos, pues aquí hicieron lo contrario y hasta tuvieron que doblar al entonces presidente AMLO, quien ya había festinado la detención del general y se había pronunciado porque se le investigara a fondo. ¿Vigilar que el juicio se apegue a derecho cuando fue secuestrado en México e internado clandestinamente en los Estados Unidos? Tampoco se pronunciaron nunca contra el hecho de que los gringos, en una operación planeada por ellos, violentaron la soberanía del país al realizar operaciones sin la autorización del gobierno mexicano.
Bola y cadena
SI EL MAYO ESTÁ PIDIENDO EL APOYO del gobierno mexicano podemos pensar que no está negociando con los Estados Unidos como lo han hecho otros líderes del narco. Si esto es así, aumenta la probabilidad de que vaya a juicio y no termine negociando su destino en un proceso sellado, para luego declararse culpable. Un juicio tendría costos para ambos gobiernos, pero sobre todo para el mexicano por la cantidad de información que el Mayo tiene desde por los menos los años 90’s. A menos que, por proteger a su familia, se quede callado como el Chapo, quien al final solo dijo que había sido objeto de un juicio injusto.
Sentido contrario
EL VIERNES PASADO SE LLEVÓ A CABO un operativo en Mazatlán a partir de llamadas que la policía recibió donde alertaban que objetos explosivos habían sido colocados en carros alegóricos y monigotes carnestolendos. Puede ser pura propaganda narca de distracción, pero también un aviso. Vale más no jugar con el tema.
Humo negro
DESPUÉS QUE SE HA INFORMADO sobre el aseguramiento de 146 cámaras de vigilancia furtivas que se supone sirven al narco, vale la pena preguntar ¿Y qué hace la Secretaría de Seguridad Pública Estatal? ¿De qué sirve la mesa por la paz en la que participan todos los niveles de Gobierno? ¿A qué se dedican? ¿De qué hablan? ¿No se habían dado cuenta?
Artículo publicado el 23 de febrero de 2025 en la edición 1152 del semanario Ríodoce.






