Gonzalo Cárdenas Álvarez instaló su taller en pleno centro de Culiacán, desde ahí pinta y esculpe personajes que rompen el estereotipo de lo ‘bello’
Son personajes en el limbo que luchan contra el ego y el despertar espiritual, así los pinta Gonzalo Cárdenas Álvarez, un joven artista que instaló su taller en pleno centro de Culiacán.
Por la calle Hidalgo, es donde muestra los cuadros en los que aparecen rostros que gritan, se enojan, pero también se liberan. Hay también esculturas de papel y barro, que repiten estas temáticas.
Es de la idea de que el arte no siempre debe ser ‘bello’, entiende que es una herramienta para que él mismo pueda sacar todo lo que siente y lleva dentro.
“La pintura es el reflejo del alma, con ella yo saco todas mis frustraciones, enojos, todo lo que siento, por eso en mis personajes hay rostros de terror, miedo, de liberación”, señaló el artista.
“Personalmente soy muy ansioso, pero con la pintura me libero, me expreso. Saco todo lo que siento. Me interesa pintar el lado oscuro del ser humano: la depresión, los trastornos, todo lo que hacemos mal y que no aceptamos”.
Influenciado por el cine de terror y lecturas sobre el budismo, Gonzalo Cárdenas explicó que se ha encaminado por la obra abstracta para pintar a los “demonios”.
“Estoy enfocado en estos temas, los pinto y también los hago en escultura, para eso leo, investigo, estoy proponiendo mi propio estilo y personajes”, indicó.
“Me llama la atención la obra de pintores como Leonora Carrington, Toledo, Tamayo, Picasso, Dalí, pero lo que hago es muy personal”.
Hacer arte en la ciudad
En 2021 se animó a poner su taller. Antes se había dedicado a dar clases de pintura en la Escuela de Artes José Limón, pero sentía que necesitaba algo más.
Trabajó durante algunos meses y con lo que ganó, rentó un espacio para convertirlo en su taller. Desde ahí empezó a difundir su trabajo; sacó una mesa pequeña para mostrar sus obras. También a través de redes sociales inició a hacer rifas.
Tiene claro que, si no muestra lo que hace, difícilmente lo van a conocer. Quiere vivir para y del arte. Esta es la vía que ha seguido.

“Al salir de la escuela empecé a tener varios trabajos en otras áreas, hasta que empecé a dar clases y encontré este espacio para instalar mi taller para pintar, dar clases y vender obra”, dijo Cárdenas Álvarez.
“Es difícil, pero no imposible. Me gusta estar aquí, tener mi propio espacio como otros pintores, aun cuando no se valore mucho aquí el arte, a veces si me desespero, pero esto es lo que yo quiero para mi vida”.
El artista mencionó que desde chico supo que este sería su oficio. Tomó talleres de pintura y después estudió la licenciatura en la Escuela de Artes de la UAS.
“Siempre me gustó el arte, pero ciertamente no sabía todo lo que existía alrededor de él; todo este mundo de la historia y de los artistas, me gustó mucho”, recordó.
Pintar para vivir
Sobre papel o bastidores, el artista de 34 años señaló que como rutina diaria pinta una obra, que a veces le puede llevar varios días. Es su manera de vivir.
“Yo siempre miré a otros artistas locales como Lenin Márquez, Luis Landeros Cano, Antonio Rembao, que tenían sus talleres y eso me gustaba mucho. Siempre tuve en mi cabeza que quería eso, yo también”, detalló.
“Aspiro a ser llamado artista, que es aquel que ya tiene una trayectoria y tiene definida su propuesta. Estoy trabajando para eso. Al arte yo lo veo siempre en mi vida, porque además de darme seguridad y oportunidades, me ha ubicado en lo que realmente soy”.
Aunque en su trabajo ha pasado por la figura humana, el paisaje y los bodegones, el artista, aseguró que la vida no es color de rosa y si el arte sirve para mostrar la realidad, se siente satisfecho. Es lo que lo hace persistir en este oficio.
“El arte no solo debe mostrar lo bonito, sino el mundo como realmente es, yo tomo a los personajes que están en el limbo, en esa lucha contra el ego y el despertar espiritual”, apuntó.
Artículo publicado el 12 de enero de 2025 en la edición 1146 del semanario Ríodoce.






