Desde 2021 se generaron expectativas optimistas de crecimiento económico para México debido al interés de muchas empresas extranjeras de localizarse en territorio mexicano, que irían concretándose de forma paulatina. Sin embargo, los datos de Inversión Extranjera Directa en 2023 y 2024 muestran que el fenómeno se ha frenado y las expectativas de inversión cambiaron por completo, por lo que la nueva inversión se redujo a su nivel más bajo desde 2006.
La desaceleración
Según los datos publicados por la Secretaría de Economía, en el 2023 se registraron flujos de inversión por 36 mil 296 millones de dólares (mdd), de los cuales solo 5 mil 046 (14 por ciento) fueron nuevas, mientras que hasta septiembre de 2024 los flujos registrados fueron de 35 mil 737 mdd, de los que 2 mil 060 (6 por ciento) fueron nuevas, mientras que para periodos anteriores, por ejemplo, 2021 y 2022, las nuevas inversiones representaron el 46 por ciento y 50 por ciento del total de flujos, respectivamente.
Fue notorio que las elecciones federales del 2024 y la incertidumbre generada por las ya anunciadas reformas constitucionales que afectarían al T-MEC, como la reforma al Poder Judicial y la desaparición de organismos autónomos, trajo consigo sigilo en los inversionistas extranjeros. Aún así, los datos son claros, ya desde 2023, los inversionistas empezaron a ser precavidos, y aún con todos los tan aplaudidos anuncios de inversión, el crecimiento de nuevas llegadas fue muy limitado. También, si se revisa el número de empresas que recibieron Inversión Extranjera Directa, para el 2023 fueron 3 mil 595 y 2 mil 815 para 2024, la cifra más baja para la estadística 2006-2024.
Nuevos aires
La evolución de la segunda mitad del 2024 con la política interna, así como los cambios políticos en nuestro vecino del norte, trajo con ello un giro total en las perspectivas de inversión, además de la violencia que ha afectado a varios estados del país. Por lo que aun si las inversiones siguen en pie, es probable que esperen un poco más a que las cosas se enfríen. Tal es el caso de Sinaloa con los anunciados proyectos de inversión como Tetakawi, Mexinol y GPO, que tienen ya muchos años en cocción y que justo ya en 2024 parecían cristalizarse, no obstante, ante la situación de violencia, la quema de transportes a lo largo del estado y otros hechos de alto impacto es probable que los inversionistas esperen aún más, ojalá, para terminar sus proyectos, eso si es que no deciden retirarse.
Es una pena porque esta nueva administración federal consideraba que la guerra comercial con China representaría una oportunidad para que México creciera sus relaciones comerciales con Estados Unidos e incrementara su porcentaje de mercado, como publicó la propia Secretaría de Economía. También los datos del empleo formal del IMSS a diciembre 2024 muestran que la industria manufacturera ha perdido capacidad de creación de empleos y en estados como Baja California, Tamaulipas, Sonora, Chihuahua, Zacatecas Puebla, Durango, ya se perdieron más de 43 mil empleos anuales netos.
Entonces…
Habrá que buscar otra fuente de crecimiento, desafortunadamente el modelo de este gobierno no fortalecerá la producción, sigue empecinado en fomentar el consumo y destinar grandes cantidades de dinero a proyectos no rentables, poniendo al ejército a tomar el lugar de la iniciativa privada, en lugar de proveer seguridad y paz pública que es lo que nos urge en todo el país.
Artículo publicado el 12 de enero de 2025 en la edición 1146 del semanario Ríodoce.







