Están desperdigadas por todos lados, pueblo chico o ciudad grande, centro y periferia. A la vista, abiertas, sin disimulo. Desde hace más de 10 años son un secreto a voces, acá en Sinaloa les conocemos como las jugadas, en otras ciudades del país les dicen mini-casinos —algunos no son tan minis.
Desde que empezaron a propagarse como una peste, sabemos que dentro se ofrecen como mínimo máquinas tragamonedas y drogas. Son pequeños galerones, construcciones básicas alargadas, en puntos de tránsito en colonias populares o en el centro de la ciudad. De preferencia son sitios sin vecinos a los lados, o con pequeños locales comerciales. Algunas veces tienen alguna fachada falsa, cuando se baja la cortina ostentan el logo de alguna empresa famosa.
No confundir con pequeños abarrotes o expendios de cerveza o hasta casas particulares donde instalan máquinas tragamonedas. Aunque en estos casos los dueños finales son los mismos, la diferencia es que son negocios legítimos y legales donde les llegaron con la máquina sin preguntarles si la querían o no, es a fuerza que la iban a poner, la gran mayoría de los casos solo llegaron a instalárselas y cada tercer día pasan a recoger las monedas y pagarles al propietario un porcentaje como cuota del negocio.
Jugadas y máquinas tragamonedas desperdigadas son negocio del narco. Todas las autoridades por más de 10 años llevan haciéndose de la vista gorda. Oponerse les costó caro a muchos en un inicio. Denunciarlas fue inútil en todas las colonias, hasta que las normalizamos. Madres y padres hartos de saber dónde ocurría todo, se desgastaron los dedos y la paciencia llamando al 911, denunciando donde podían.
En otras entidades del país —Michoacán, Coahuila, Yucatán o Ciudad de México— se han anunciado espectaculares operativos de incautación o destrucción de maquinitas. Lo anuncian como una operación contra el juego ilegal o en combate a la ludopatía, pocas veces se relaciona con su fuente real: el grupo del narco con el control de la zona donde se instalan. Es como quitarle un pelo a un gato. Más se tarda en integrar el papeleo de las órdenes de cateo y demás formalidades, que en volverse a instalar ahí o en cualquier otro espacio.
En Sinaloa ni eso, al menos no recientemente. Han operado a la vista de todos, y cada vez más descaradamente. Los aseguramientos de maquinitas en Salvador Alvarado, según los archivos, son de hace 10 años que incautaron 20 tragamonedas en el mercado, y en Elota y Mazatlán hace 8 años en un operativo de la Fiscalía General de la República.
Los sucesos recientes en jugadas de Culiacán, donde han ocurrido ataques armados y asesinatos, pone de nuevo la mira en estos negocios. Como están desperdigados por todos lados, pueblo o ciudad, y como todos los vecinos saben dónde están, la preocupación y el miedo se fue regando. Así como atacaron unos, podrían atacar otros.
Margen de error
(Dinero) Las Jugadas son una fuente de ingresos importante para la organización que las controle. No hay de otra por todo el país, es el narco de la región quien las opera bajo sus esquemas impuestos. En los negocios ilícitos, como en cualquier otro, no hacen más que copiarse. Si algo funciona en otro lado, se replica.
Se trata no solo del chorro de monedas que en fila llegan a entregar los vecinos de ellas, sino además el punto de venta de cualquier droga. Para el narco pocas cosas pueden ser mejor que tener desperdigados cientos de puntos de venta por la ciudad. Es acceso y disponibilidad.
Por más que se publiquen informes y reportes sobre cálculos de cuántas jugadas pueden estar operando en una ciudad como Culiacán o Mazatlán, todos serán especulación o mera proyección. Pero las jugadas deben ser cientos, y las tragamonedas miles.
Primera cita
(Dispensarios) Además hay que sumar los dispensarios. Son muchos menos que las jugadas, van a otra clase de clientes. Igualmente están a la vista, aunque con una discreción distinta porque son sectores clase-medieros o plazas comerciales. Si aquellas son como un abarrote, estos son como una boutique. En ellos hay decenas de productos en su mayoría con tetrahidrocannabinol, la sustancia activa de la cannabis.
Aquí las palabras son en inglés: smoke shop, lo mismo que las bolsas que contienen los productos. Muchos simulan empaques o nombres de productos muy conocidos. Hay estantes luminosos y empaques atractivos. Pipas de todos colores y formas.
Los dispensarios igual están controlados por la organización del narco que esté a cargo de la ciudad.
Se trata de lo mismo, al final, de mantener el monopolio de la venta. Hacerlo por todos los medios posibles, atendiendo todas las demandas.
Mirilla
(Por qué) Luego nos preguntamos por qué estamos como estamos. Cómo llegamos a más de 500 asesinatos en dos meses y medio, y más de 500 desaparecidos. Casi siete crímenes por día en promedio, el jueves de la semana pasada en un solo día fueron 14 homicidios, de ellos 12 cometidos en Culiacán.
Los gobiernos se ponen a atacar la emergencia cuando fueron y son años de complacencias. Los empresarios hicieron negocios con el narco y el narco se fue apoderando de cadenas de producción, se fueron adueñando de la ciudad, patrocinaron campañas y pidieron puestos, pusieron alcaldes y diputados, hicieron creer que había que pedirles permiso para ser candidato o para ganar, para circular por caminos.
Las jugadas siempre fueron esa parte visible de los alcances del narco. Las jugadas desnudan el nivel de atrevimiento, descaro e invasión del narco. A plena luz del día, en la nariz de todos nosotros (PUNTO).
Artículo publicado el 1 de diciembre de 2024 en la edición 1140 del semanario Ríodoce.






