En Sinaloa y en México, de todos es conocido que existe una concentración económica muy significativa en las ciudades, mientras que las zonas rurales, y especialmente los municipios serranos tienden a presentar altas tasas de marginación, que se traducen en una limitada oferta de servicios públicos como agua potable, educación, salud, internet, entre otros. Esta situación es especialmente importante en el sur del país, como se ve en el mapa.
En Sinaloa, de acuerdo con la información publicada por CODESIN, en 2021 tan solo los municipios de Culiacán, Ahome y Mazatlán concentraron el 77.4 por ciento de la producción estatal, mientras que los tres municipios con menor relevancia fueron Badiraguato, San Ignacio y Choix, que concentraron apenas el 0.5 por ciento de la producción estatal. Sin embargo, otros municipios son también muy pequeños en la producción, como Cosalá, Concordia y el Rosario, cuya aportación individual al producto estatal no alcanza el 1 por ciento.
En la actual ola de inseguridad son los municipios más pobres los que tendrán mayor dificultad para levantarse, especialmente porque su actividad económica es mayormente comercial y en algunos casos el turismo ha venido a apoyar su economía, empero en el horizonte cercano menos personas estarán interesadas en visitar pueblos mágicos, o destinos de sol y playa como Altata, Ponce, Ceuta y otros destinos vecinos a los municipios que han presentado hechos violentos.
La estrategia de crecimiento económico hacia el sur de Mazatlán es una gran oportunidad para transformar esa parte del estado al atraer industria que genere empleos formales y bien pagados. Sin embargo, por mucho que se diga que las afectaciones no han llegado a la inversión extranjera, dos semanas, y contando, de conflictos dañarán también estas expectativas, el menos en el corto plazo. Al mismo tiempo, las llegadas a Mazatlán por la carretera Durango serán también otro freno económico que ya se verá. Incluso algunas poblaciones en ese estado están siendo ya afectadas.
Una estrategia territorial, sectorial y de largo plazo
Similar a las soluciones ofrecidas durante la pandemia, el gobierno del estado y el municipio de Culiacán han ofrecido incentivos económicos muy pequeños para las empresas que han sido afectadas por la inseguridad. Cinco mil pesos no cubren ni siquiera el costo total de dos empleados que tengan un salario mínimo registrado ante el seguro social, por lo que el apoyo no serviría ni siquiera para solventar ese gasto en el entendido que las empresas están teniendo muchos problemas para operar y obtener al menos ingresos, no digamos ganancias.
Por otro lado, la extensiva oferta de créditos no sirve, pues ninguna empresa con sus ingresos en riesgo se endeudará para hacer frente a su gasto corriente, sólo el gobierno hace eso.
Lo que se requiere es un enfoque de largo plazo para mantener los empleos, especialmente los formales, que son más difíciles de generar. Las empresas necesitan apoyos más significativos, especialmente en el pago de impuestos estatales, municipales, e incluso prórrogas como las otorgadas en zonas de desastre, porque sí, esto es una catástrofe. E igualmente atenderlo con enfoque territorial y sectorial pues las necesidades son muy diversas.
Artículo publicado el 29 de septiembre de 2024 en la edición 1131 del semanario Ríodoce.







