¿Esta guerra septembrina entre narcos es el episodio más violento en la historia de Sinaloa? Es la pregunta insistente entre locales y desde fuera, al cumplirse 15 días de la escalada de ataques, asesinatos y atentados en el estado. Se concentra por ahora principalmente en el municipio de Culiacán, pero con muestras de que se expande a Choix y El Fuerte en el norte, y por supuesto Concordia y Mazatlán en el sur.
Incluso, podría anticiparse que las escaramuzas entre quienes fueron aliados, Chapos y Mayos —ahora enemigos— contagien a otras entidades del país donde unos y otros tienen presencia, intereses y enemigos. Que el territorio en disputa solo sea Culiacán no tendría mucho sentido.
La intensidad de la guerra y el impacto en la ciudad capital, paralizando social y económicamente a Culiacán, ha sido estos días un temor que se convierte en horror en casas y negocios. Muchos padecen el efecto del golpazo y han salido a la calle por la disminución en sus ingresos, como los músicos, en escenas que hacen recordar la pandemia del 2020.
¿Es entonces, el episodio más violento? La respuesta por ahora sería no, definitivamente, porque aun con la intensidad en que se han presentado los sucesos en esta ocasión, todavía es demasiado temprano para llamar a esta nueva guerra como la más violenta en Sinaloa.
Por el número de asesinatos oficial, hasta el momento, aunque ya se rebasó el medio centenar, no es comparable a otros sucesos violentos en estas tierras que cuentan demasiadas historias de sangre en el siglo de las drogas, como lo llama Luis Astorga.
En lo que se refiere a las personas desaparecidas sí podría decirse como un episodio particularmente violento, porque en apenas 15 días, organizaciones de búsqueda, familiares y autoridades, reportan al menos 80 personas desaparecidas. Algunas de ellas han aparecido asesinadas y otras han sido liberadas, pero la gran mayoría se desconoce su paradero.
Desde 2018 los reportes de desapariciones superan en número al registro de homicidios. Y en esa proporción es también en estos 15 días el comportamiento entre desapariciones y asesinatos. Las personas desaparecidas debería ser el de mayor preocupación en México y Sinaloa, no solo porque sobrepasa con muchos a los muertos sino porque evidencia con mayor crudeza la violencia de una región específica.
Margen de error
(Importa) ¿De qué sirve saber si es o no el episodio más violento? Seguramente de nada, porque tampoco debería tratarse solo de comparaciones que nos hacen concluir que cada nueva guerra provocada por el narco es todavía peor que la anterior.
Solo sirve para la especulación y para sumarle congojas al ambiente ya de por sí enrarecido y de zozobra.
Sin embargo, sí es necesario para el análisis y el entendimiento, poner en perspectiva las cosas. Lo obvio es comparar lo que ocurre ahora con la guerra de 2008 y años posteriores. Esa fue larga, sangrienta y cada vez más feroz, sobre todo cuando las víctimas fueron familiares del círculo principal de los cabecillas, como el hijo del Chapo, Édgar Guzmán López.
Fue tan larga esa guerra que en 2010, dos años después de iniciada la confrontación entre los Beltrán Leyva y Chapo y Mayo como aliados, el número de asesinatos en Sinaloa alcanzó una cifra histórica de 2 mil 423.
Simplemente por eso no es posible por ahora cuestionarse si esto que hemos vivido en Sinaloa desde el 9 de septiembre y contando, es o no el episodio más violento.
Primera cita
(Zozobra) Lo que sí está claro ahora es que han creado un ambiente social que sí lo hace pensar como el episodio más violento en Sinaloa. Particularmente por la interrupción total de actividades, que aun 15 días después mantiene desolada la ciudad desde las 9 de la noche. Paralizada por encima de los peores momentos de la pandemia por Covid 19.
Y el retorno a la normalidad le está costando mucho a Culiacán. Y aquí no se trata de optimismos o pesimismos, pero costará todavía más esa normalidad porque no se ve cerca. Citando al general Comandante de la Tercera Región Militar, Jesús Leana Ojeda, dependerá de cuándo decidan Mayos y Chapitos suspender la guerra.
Pero más allá del resbalón mediático de su declaración, difícilmente hubiera podido decirlo más claro quien comanda las operaciones de contención de esa guerra.
Deben tener muchas manos derechas las cabecillas del narcotráfico, porque de cuando en cuando se anuncia que cae la mano derecha del empoderado en turno, y meses después: cae la mano derecha de Fulano de Tal, y después de nuevo.
Así se anunció esta semana la detención de Mario Alexander Gámez Cuevas, quien el mismo ejército llama como la mano derecha de Iván Guzmán.
Mirilla
(¿?) Después de aquella larga guerra que inició en 2008, y después de estos primeros 15 días de esta nueva guerra. Cuando se ha conocido que al final los herederos de los Beltrán Leyva y los Chapitos terminaron por reconciliarse, uno no deja de preguntarse: ¿y todo para qué? (PUNTO).
Artículo publicado el 22 de septiembre de 2024 en la edición 1130 del semanario Ríodoce.







