Las redes conectan a muchas personas, cierto. Las redes dañan a muchas otras, también cierto.
Transitar por redes sociales (RS) no es un camino fácil, estas se usan a menudo como un bote de basura donde se depositan los despojos mentales de odiadores o haters.
Estos haters, usuarios tras un perfil, en ocasiones genérico, en otras oficial, buscan ofender, demeritar, desacreditar, humillar, exhibir y conspirar contra otros usuarios, por interés o por gusto. No importa el tema. El fin es descargar odio, el medio: las redes sociales.
El odio afecta, pero se puede manejar
“Es complicado que no nos afecte; conozco a personas con muy buena autoestima que, si alguien los ofende, les afecta”, declaró Fabiola Benítez, psicóloga del Tec de Monterrey.
Menciona que el odio puede decantar en situaciones muy graves, como considerar el suicidio como una vía de escape a los ataques.
“Pensamos que la otra persona es falsa, pero en algunos casos, el reconocer que nos lastimó y hacerles saber cómo nos afectaron, puede ayudarles a que se den cuenta de sus acciones en la vida real”, explica.
Una forma de manejar el odio es utilizar las herramientas que cada red social nos facilita, como la de “Reportar” o “Bloquear”.
Otros especialistas recomiendan los ayunos de redes sociales: alejarse de ellas un tiempo, para evitar la carga psicológica que estas implican.
El odio y la desinformación como negocio
Las redes sociales ya no son solo espacios para socializar. Gran parte de la información se deposita en redes sociales, donde se distribuye amplia y rápidamente, lo que convierte a las RS en espacios propicios para la desinformación.
En un entorno de odio, la desinformación es igualmente distribuida que la información real. No es necesario verificar la veracidad de la información, que lo desmientan los de enfrente.
En este sentido, influencers al servicio de intereses particulares son cocineros del caldo de desinformación y odio. El postre: la polarización.
El Colegio de México, en el contexto del incidente de la línea 12 del metro de la Ciudad de México, publicó el informe número 7 de la serie Construcción del odio en redes sociales, en el que indicó que “en la disputa de ganar la narrativa en las redes sociales encontramos que hay un grupo de superdifusores que obtienen ingresos económicos al crear contenido que se viraliza en plataformas digitales y mensajerías de comunicación”.
En el batido de reacciones de los grupos de la 4T y de la oposición, se encontraban expresiones como “buitres” o “carroñeros”. Los seguidores del oficialismo, criticaban a la oposición por politizar el hecho, los de oposición culpaban al gobierno morenista del accidente.
Este discurso perduró y fue parte de la campaña de la oposición. Uno de los hashtags utilizados fe el de #SeLeVaACaerElPaís, al que se le invirtieron más de 2 millones de pesos en publicidad.
Artículo publicado el 14 de julio de 2024 en la edición 1120 del semanario Ríodoce.






