En México, los espacios periodísticos para la difusión del arte y la cultura, han ido minando desde 2000
A principios de 2000, en la Ciudad de México desaparecieron varios suplementos y secciones culturales por motivos económicos, en los estados, la situación no fue distinta. Los espacios se acortaron y el interés ahora depende de los dueños o directores de los periódicos.
Se dejó atrás toda una época en la que la circulación de las letras, ideas, tendencias estéticas y creación de grupos literarios, donde se tuvo la figura tutelar de Fernando Benítez, en periódicos como El Nacional, Novedades, Unomásuno.
Esta situación no fue de tajo, ni un acto solitario. El periodismo en general, en todas partes, explicó José Luis Martínez, director del suplemento cultural Laberinto, del periódico Milenio, se encuentra en una etapa de redefinición. En El País, el énfasis actual está en lo digital y recibe el 70 por ciento del presupuesto. Lo mismo sucede en otros grandes periódicos como The New York Times.
“Yo creo que el futuro de los suplementos depende del interés de los dueños o directores de los medios en la cultura, de lo que estén dispuestos a invertir en espacios culturales. A los periodistas nos corresponde hacer nuestro trabajo con la mayor exigencia posible, sin ceder al facilismo, ni desdeñar el horizonte que nos abre el mundo digital”, señaló Martínez.
“Esa es nuestra única y gran responsabilidad, si la asumimos plenamente, el futuro del periodismo cultural, no sé si de los suplementos como los conocemos, estará garantizado, dentro o fuera de los medios tradicionales”.
Añadió que los suplementos culturales históricamente han tenido y tienen una vocación que trasciende la agenda informativa de las secciones diarias, en la que se privilegia la nota.
Son medios, dijo para la reflexión, para el tratamiento de temas con mayor profundidad, para las entrevistas de largo aliento. En ellos coinciden todos los géneros, entre ellos la poesía, la crónica y el ensayo, que pocas veces encuentran lugar en las secciones cotidianas.
Los suplementos culturales en el tiempo
De acuerdo a José María Espinosa, desde principios de la década de los 50 y hasta finales del siglo XX, los suplementos desempeñaron un papel fundamental, para que escritores dialogaran entre sí, surgieran polémicas en torno a la cultura y nacieran nuevos talentos literarios.
Estas publicaciones, señaló que han acompañado a la sociedad mexicana en un lapso histórico, como el sistema nervioso de la cultura. A finales de los 90 se podían contabilizar alrededor de 15 suplementos de periódicos como Novedades, La Jornada, El Heraldo, Reforma, incluso en Monterrey y Guadalajara.
“Muchos suplementos dejaron de existir, hoy son escasos y lo que se puede publicar es muy poco, pero hay que saber que ha cambiado la manera de leer y la aparición de lo virtual”, señaló quien fuera colaborador de Novedades, El Nacional, El Cultural y revistas literarias.
“Se han encarecido los costos de producción para imprimir, además de que tienen menos lectores que antes. Han pasado a tener un papel menos importante en el intercambio de ideas e información”.
El periodista contó que, en un ensayo, Gabriel Zaid analizó que uno de los éxitos de La Jornada era que dedicaba más páginas que otros diarios de circulación nacional a la cultura, danza, literatura y música. Eso le hizo ganar un público muy importante.
“Yo creo que eso es una cosa que los periódicos deben valorar, el lector que busca un suplemento cultural es porque es un lector diferente, con una capacidad de eco, yo creo que los periódicos serios deben tener un suplemento cultural: Milenio, La Jornada, La Razón, El Universal, pero Reforma, no y eso es muy lamentable”.
“Había suplementos culturales en provincia, según entiendo hay ahora muy pocos, y yo recuerdo el suplemento Jorge Esquinca, en Guadalajara; otro de gran calidad en Monterrey, Jalapa, Villa Hermosa, había actividad, suplementos literarios y culturales, muy importantes”.
“Creo que tendría que encontrarse una fórmula mixta para que el suplemento en papel tuviera extensiones virtuales para publicar textos más amplios. La manera en que los editores han dejado de dar la batalla para defender el papel como soporte, es muy contraproducente”.
Fundamental para la sociedad
Para Luis Tovar siempre es un dolor grande que cada semana no se tenga el espacio suficiente para incluir todo lo que vale la pena publicar. La aspiración es que se tuviera el doble de páginas.
El director del suplemento cultural de La Jornada, dijo que lo idóneo sería la posibilidad de abrevar más formas de abordar un tema, que no se dejara fuera a nadie, además de tener un mayor alcance.
“Un suplemento entre otras misiones, debe ser el espacio idóneo para la maduración de las ideas, perfeccionando puntos de vista desde todas las artes y ámbitos de la cultura. Es fundamental para una sociedad culturalmente sana que apunten al futuro de la mejor manera posible”.
Tovar señaló que es preciso que haya más espacio para la cultura. No atendiendo solo para publicar premios, medallas, grados académicos, sino los textos mismos y esa necesidad de que los miembros de la comunidad intelectual, de decir y dar a conocer algo.
“Lo más importante para cualquier publicación, es tener un respeto muy grande a los lectores y eso significa proponerle materiales de lectura que le sean realmente útiles, que no respondan ni al inmediatismo, ni a la mercadotecnia, ni a agendas de negocios, que es lo que por desgracia sucede”, detalló.
“Lo que importa son los temas que no tienen qué ver con una coyuntura, en La Jornada hemos sido consistentes a lo largo de casi cuatro décadas, de estar buscando cada semana, plumas, poetas, ensayistas para proponer al lector un tema que le sea útil para enriquecer su criterio y generar un diálogo”.
Artículo publicado el 16 de junio de 2024 en la edición 01 del suplemento cultural Barco de Papel.



