El hijo bastardo del corrido

El hijo bastardo del corrido

El corrido es la versión popular de la historia oficial, es una tradición musical donde se forjan héroes, se ensalzan acontecimientos y se interpela a los gobernantes. El narcocorrido, su hijo bastardo, en cambio, es un niño malcriado que necesita de la violencia para existir. En el narcocorrido se normaliza el asesinato y se siguen ciertas reglas porque, de lo contrario, los cantantes acaban cosidos a balazos como algunos personajes de sus canciones, y si no que le pregunten a Chalino Sánchez. A diferencia de su progenitor, que es muy mexicano y que tiene su auge en la Revolución Mexicana —La cucaracha es menos mexicana de lo que se cree—, el narcocorrido nace en El Paso, Texas, y sus principales proveedores son el narcotráfico y la corrupción en ambos lados de la frontera. Porque el narcocorrido no es sólo un fenómeno discográfico o de streaming; también es un suceso bicultural y binacional que retrata en tres minutos a toda una galería de contrabandistas y asesinos que se han instalado en el imaginario como una suerte de antihéroes fronterizos.

El doctor Juan Carlos Ramírez Pimienta ha descubierto que La Piedrera es el primer narcocorrido. Trata de un tiradero en Ciudad Juárez donde el traficante Enrique Fernández manda arrojar a los cadáveres que él y sus sicarios van dejando en el camino. Ha sido grabado el 9 de julio de 1929 y lo ha escrito Clemente Chávez, el primer cronista popular de la violencia en Juaritos. El dueto compuesto por Luis Hernández y Leonardo Sifuentes lo han grabado en El Paso, para el sello Victor Talking Corporation. Después viene el corrido de El Pablote, grabado por José Rosales y Norverto González, el 8 de septiembre de 1931, también en El Paso. Pero son Manuel Cuéllar Valdez, Juan Gaytán y Frank Cantú los que componen los históricos El contrabandista, Por morfina y cocaína o El Papelero. “A diferencia de la concepción contemporánea sobre los compositores de narcocorridos, presentados casi siempre como apologistas del narcotraficante y del narcotráfico, lo que hicieron tanto Gaytán, Cantú y, sobre todo Cuéllar Valdez fue observar un fenómeno lo suficientemente importante como para dejar un testimonio musical, narrativo e histórico al respecto”, ha escrito Pimienta.

LA PIEDRERA. El primer narcocorrido.

El narcocorrido moderno tiene su boom en los años 70, cuando el expresidente estadounidense Richard Nixon lanza una política basada en la supuesta guerra contra las drogas. Y si bien Paulino Vargas, el fundador de Los Broncos de Reynosa, detona el narcocorrido en México, son Los Tigres del Norte los que revientan la industria musical en California. Con Contrabando y Traición nace Camelia la Texana, “una hembra de corazón”, pero también nace la condena implícita del narcotráfico con la muerte de los protagonistas. “Hierba mala”, cantan tímidamente Los Tigres, en vez de decir mariguana.

La famosa Operación Cóndor, en 1976, invade el nido de los capos sinaloenses y los desplaza hacia Jalisco, donde fundan la primera organización criminal en México: el cártel de Guadalajara, como lo bautizó la DEA. En estos años aparece un primer artículo sobre el narcocorrido: The Theme of Smuggling in the Mexican Corrido, de María Herrera-Sobek, publicado en 1979. No se hablará más del tema en la academia hasta 2000, cuando Elijah Wald publique Narcocorridos o cuando José Manuel Valenzuela Arce publique Jefe de Jefes. Antes, en 1985, a Caro Quintero, Félix Gallardo, Fonseca Carrillo y a otros narcos se les acaba el corrido con el secuestro y asesinato de Camarena. Debilitado por el homicidio, el gobierno de México intenta censurar el narcocorrido. El pueblo se rebela y lo masifica en voz del sinaloense Chalino Sánchez, la estrella emergente del narcocorrido en Los Ángeles, el sicario que sí ha querido el título que a Los Tigres les avergüenza. Después matan al Chalino en Culiacán y Los Tigres regresan con Pacas de a Kilo.

Otra mexicana forjada en California es Jenny Rivera, la primera reina del narcocorrido y a la que también se rumora que mataron. Si bien la fuga del Chapo Guzmán le regresa la épica al género musical, es la guerra fallida contra el narco que declara Felipe Calderón en 2006 para legitimar su triunfo electoral lo que provoca que el narcocorrido se deforme y se globalice. El Movimiento Alterado, un género inventado por los Gemelos Valenzuela, explota en YouTube. Los Buitres de Culiacán y El Komander toman la batuta de la nueva generación que terminará por abandonar el género por sangriento. Cuando el narcocorrido esté en declive, los jóvenes Natanael Cano y Peso Pluma aparecerán con los corridos tumbados, exaltarán sin medias tintas a los hijos de Guzmán y a sus sicarios, triunfarán en Spotify, cantarán en los premios MTV y el narcocorrido estará de regreso.


Referencias: Juan Carlos Ramírez Pimienta, Una historia temprana del crimen organizado en los corridos de Ciudad Juárez, UAS/UACH, 2021; Ramírez Pimienta, El Pablote: una nueva mirada al primer corrido dedicado a un traficante de drogas, Mitologías hoy, vol. 14, diciembre 2016, pp. 41-56; Ramírez Pimienta, Narcocultura temprana: El consumo de drogas en la corridística de la primera mitad del siglo XX, Studies in Latin American Popular Culture, Vol. 37, 2019, pp. 201-216; Montoya Arias, Luis Omar (coord.), ¡Arriba el Norte…! Música de acordeón y bajo sexto, Instituto Nacional de Antropología e Historia/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 2013; Entre balas y acordes, Ánima producciones, VIX, 2024.

Artículo publicado el 16 de junio de 2024 en la edición 01 del suplemento cultural Barco de Papel.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.