Unas 8.5 millones de personas sufren de asma en México. Dependiendo de la región del país, su prevalencia es de entre el 5 y 12 por ciento, explicó Luis M. Montaño Ramírez, investigador de la Facultad de Medicina, de la UNAM.
En 2020, de los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) México se ubicó en segundo lugar en mortalidad por asma, con 1 mil 521 fallecimientos.
Se trata de un padecimiento crónico que afecta a infantes y adultos, aunque los primeros sufren de consecuencias más severas. Puede presentarse en dos tipos: de manera alérgica y no alérgica.
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El asma se da por la inflamación de la vía aérea, donde el músculo liso que rodea al tracto respiratorio se contrae con mayor fuerza y provoca un exceso de mucosidad, limitando el espacio en el tracto y provocando molestias respiratorias y limitaciones en la actividad física.
El lugar y la higiene importan
En las regiones costeras, la incidencia de asma es mayor que en las zonas menos húmedas, esto debido a que la humedad propicia la proliferación de pólenes o ácaros, que influyen en el desencadenamiento de crisis asmáticas en quienes las padecen.
El 50 por ciento de los casos se da por alergias a dichos pólenes y ácaros, que se acumulan en alfombras, peluches y camas; en general, donde no hay buena higiene.
También se asocian las crisis asmáticas al contacto con pelo de animales de compañía, como perros y gatos, o la exposición a lugares donde haya cucarachas, cuyas heces desencadenan reacciones alérgicas.
El tipo de asma no alérgica puede mostrar complicaciones cuando se realiza ejercicio (se dificulta respirar), debido al frío, por alteraciones del ritmo circadiano (crisis nocturnas, pero días tranquilos), por temas emocionales, por reacción a medicamentos, o por otras enfermedades como diabetes u obesidad.
La testosterona ayuda
En la niñez los varones sufren crisis de asma más agudas, pero al llegar a la adolescencia, estás se controlan. Desde los 14 años, la testosterona se dispara y puede proteger a este grupo de edad. Los niveles altos de esta hormona se mantienen hasta los 50 años, aproximadamente, a partir de ahí, los niveles bajan y las crisis vuelven.
“Es por esto que, al no presentar crisis asmáticas en esa etapa de la vida, creen que ya no padecen la enfermedad, pero no es así”, señaló Montaño Ramírez.
Indicó que cuando llega un paciente con una crisis de asma y la aplican salbutamol como tratamiento, es importante que se considere su sexo ya que, de ser varón, la dosis del medicamento debería ser menor.
“Nos estamos encaminando hacia un tratamiento personalizado para un mejor control del asma, y donde el sexo es relevante”, concluyó.
Con información de la Gaceta UNAM.
Artículo publicado el 02 de junio de 2024 en la edición 1114 del semanario Ríodoce.







