Con la obra, la artista visual incursiona en el mundo de las letras
Rosa María Robles dice ser una artista feroz, que lo mismo hace obra visual que literatura. No le gusta encasillarse. Desde hace muchos años descubrió que escribir también le brindaba placer.
Construía sus historias, pero las guardaba, hasta que sintió que estaba lista para compartirlo y lo hizo con un relato de largo aliento con registros poéticos, bajo el nombre de Dardos de Hierro.
Empezó a escribirlo hace tres años, a la semana de que enterraron a su madre, la poeta Irene Montijo, como una forma de vivir su duelo, la catarsis.
Ahí, contó que siguieron estando sus temas; su postura crítica ante la violencia, pero aquí les prestó su voz a los personajes de río turbulento, el escenario de la historia.
“Este relato me costó mucho hacerlo, pasé tres años encerrada escribiendo, luché contra muchas cosas. Me despejé de mi edad, porque me preguntaba para qué voy a publicar si ya estoy vieja, pero estoy en un momento muy mío, antes no hubiera estado preparada para esto”, comentó.
“Escribir fue una catarsis por la muerte de mi mamá, primero se lo mostré a la poeta Rosy Paláu, a quien admiro mucho, ella revisó y me alentó. Me dijo que me aventara, no quise presentarlo como poemario, no soy poeta, le di un giro y lo convertí en relato, como un torrente, realmente lo mío es la narrativa”.
Dardos de Hierro
La autora contó que el tema central, es el calvario. Todo es ficción, pero abreva de la realidad. Torna Tormento, es el personaje que transita en el territorio narrativo. Delira, su doctor se confunde y no sabe si es realidad o fantasía.
“Esta novela se desarrolla en calvario, me costó mucho sufrimiento crear este mundo, no es Culiacán, no es Sinaloa o México, puede ser cualquier lugar del mundo”, detalló.
“Aparecen en la historia Torna Tormento, un par de hermanos, el sabio, hay un desconsuelo fantasmal, animales que le revolotean, gritan. A pesar de que el personaje central de Dardos de Hierro, es lúgubre, me hizo sufrir mucho en temas, pero lo gocé, es algo que me inculcó mi madre, esto no quiere decir que me desligué de las artes visuales por supuesto”, aclaró.

Aunque Robles dijo que no tiene estudios de literatura, pero tenía claro lo que haría. Lo hizo con respetando sus propias ideas y su editor José Garza, la respaldó.
“Lo hice sin la influencia de nadie, me pasé muchos meses para llegar a construir este mundo literario. Es un relato de largo aliento con registros poéticos. Este libro está plagado de imágenes, es un relato que bien puede llevarse al teatro o al cine”.
El placer de escribir
Robles explicó que le gusta mucho escribir. Es algo que realmente disfruta, aunque paralelamente sufrió al construir este relato, que inició hace tres años a partir de la muerte de su madre.
“Yo tenía escritos textos cortos, relatos, pero cuando empecé a hacer de largo aliento, me di cuenta que desconocía la libertad que me daba la literatura y eso no lo encuentro en las artes visuales”, aclaró.
“Con la escultural hay cosas que no puedo decir porque me limita, en la literatura pude crear, un mundo literario. He tejido episodio tras episodio, encontré como un portal donde estoy encantada de lo que puedo decir.
Los últimos años, contó que leyó los libros de la biblioteca que dejó su madre y se inmiscuyó en la literatura de Juan Rulfo y Dostoyevski, de quienes abreva en su narrativa.
“Con este relato me sentí lista para el año que entra publicar la novela. Esto sí ha sido como lanzar un primer dardo y aquí están mis temas, soy feroz, no me gusta rodear al tema, la violencia por su puesto está ahí porque la barbaridad existe en todo el mundo”.
Para esta obra, que presentó en la Feria del Libro de Monterrey y próximamente, en la Feria del Libro de Culiacán y en la de Guadalajara, la autora utilizó el heterónimo de Río Turbulento.
Artículo publicado el 15 de octubre de 2023 en la edición 1081 del semanario Ríodoce.







