Qué come usted: Refresco Mexicana

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El refresco Mexicana, propiedad de la productora colombiana Quala, entró al mercado mexicano de bebidas azucaradas hace poco más de un año, y lo hizo de la misma manera que con otras de sus marcas como Vitaloe, Vive100 o Bon Ice: con grandes campañas de publicidad, principalmente televisivas, que incluyen figuras públicas como actores, cantantes o deportistas.

Con el afán de enganchar, la marca se colgó de la cultura de México, aunque el origen del producto es sudamericano. El refresco, ni bien fue presentado, fue adoptado fuertemente por los mexicanos a pesar de que no trae nada nuevo a la mesa: azúcares, edulcorantes y un sabor no definido, que ni siquiera podemos atribuir una fruta, sino más bien producto de mezclas químicas que resultan en sabores inéditos.

Envase

El envase del refresco Mexicana tiene una forma atípica, como de pino de boliche acinturado. Físicamente tiene un ‘cuello’ alargado, una ‘panza’ amplia y una ‘cintura’ baja.

Por su transparencia podemos ver un contraste de colores: el del refresco al interior tiene un tono similar a una mezcla indecisa de jugos de durazno y manzana comerciales, por otra parte, tanto en la tapa como en la etiqueta predomina el color morado.

El diseño de la etiqueta hace referencia a elementos típicos de la cultura mexicana, como pirámides, tacos, molcajetes, piñatas, sombreros, maracas, entre otros. Al centro de la misma, podemos ver el nombre de la marca sobre la cual resaltan dos sellos de la Secretaría de Salud: exceso de calorías y exceso de azúcares; así como también una leyenda precautoria que no recomienda su consumo en niños por contener edulcorantes.

Ingredientes

Este refresco contiene 15 ingredientes en su receta. El primero es agua carbonatada, seguido de jarabe de maíz de alta fructosa; ácido cítrico; saborizantes naturales y artificiales, aunque no se menciona de qué fruta son dichos saborizantes; ácido málico; y cuatro conservadores, dos derivados del sodio y dos del potasio.

El refresco Mexicana también contiene sucralosa y acesulfame K, edulcorantes cuyo uso acaba de ser desaconsejado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta bebida no es de dieta, sin embargo, hace uso de edulcorantes artificiales, una práctica muy común en los últimos años en la industria refresquera. Los edulcorantes artificiales pueden llegar a ser cientos de veces más dulces que el azúcar de mesa o los jarabes de maíz, por lo que su uso puede estar más relacionado en pro de los costos que de la salud del consumidor.

Además, la OMS publicó recientemente una advertencia sobre el uso de sustitutos de azúcar para controlar el peso o reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles (ENT). Incluso, los resultados analizados por el organismo sugieren que con su uso prolongado puede haber un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y mortalidad en adultos.

La lista de ingredientes se completa con tres colorantes: caramelo clase IV, amarillo 6 y rojo 40, este último señalado como sospechoso desencadenante de enfermedades crónicas.

Rojo 40: en todas partes, al mismo tiempo

De todos los aditivos alimentarios que se puedan añadir a un producto, los colorantes son los menos necesarios. Su función es únicamente estética: no aportan sabor, ni textura, ni aroma; solo pintan una mezcla con la finalidad de darle vida a algo que regularmente carece de ella.

En los alimentos procesados, sin importar de qué familia sean, podemos encontrar una gran cantidad de colorantes. Sin darnos cuenta, el mismo colorante puede estar en una salsa, en un aderezo, en un refresco, y en un helado, y puede ser servido en la misma comida en las formas citadas.

De ser así, habríamos comido el mismo colorante de cuatro fuentes distintas. Esto pasa a diario y difícilmente nos damos cuenta.

Un estudio publicado en diciembre pasado por la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de McMaster, en Canadá, advierte que el rojo 40 o rojo Allura presenta riesgos para la salud intestinal ya que promueve la inflamación y enfermedades asociadas.

Dicho estudio afirma que este colorante “interrumpe directamente la función de barrera intestinal y aumenta la producción de serotonina, una hormona/neurotransmisor que se encuentra en el intestino, que posteriormente altera la composición de la microbiota intestinal, lo que lleva a una mayor susceptibilidad a la colitis”.

Este colorante ya era señalado anteriormente por su relación con ciertas reacciones alérgicas y trastorno de déficit de atención en niños. Su alta presencia en el mercado de alimentos procesados hace que el rojo 40 pueda ser ingerido de más de una fuente, llegando a cantidades que podrían resultar dañinas para nuestra salud intestinal.

Artículo publicado el 28 de mayo de 2023 en la edición 1061 del semanario Ríodoce.

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