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Cirugías ‘patito’, cuando embellecerse puede costar la vida

Leslie Paulina

Paulina entró voluntariamente en un quirófano improvisado, sin saber que 21 días después le costaría la vida.

Luego de tres semanas de luchar por su vida, Leslie Paulina, una joven madre de Eldorado, perdió la vida a causa de las heridas provocadas durante una sesión de cirugía estética, de las llamadas ‘mini lipo’.

Los familiares de Paulina confirmaron que la joven estudiante de derecho de la UAS, tenía heridas punzantes en el intestino, colon y páncreas, así como daños en un pulmón y el hígado.

El 9 de febrero, la joven de 26 años acudió a realizarse una ‘mini lipo’ que financió mediante una cundina. Planeaba verse mejor, pues no era obesa ni tenía sobrepeso.

Pero la sesión no acabó bien, y su salud se complicó para la noche siguiente, por lo que fue llevada al hospital de su comunidad, de donde la trasladaron al Hospital General de Culiacán por la gravedad de sus heridas. Allí falleció el 3 de marzo.

¿Qué es la lipoescultura?

La lipoescultura es la operación de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora que se realiza para eliminar los depósitos de grasa localizada entre la piel y el músculo. El objetivo de la operación es remodelar el contorno corporal de forma permanente, y se realiza por zonas: abdomen, muslos, glúteos, brazos, y papada son las más comunes. No es lo mismo que la liposucción tradicional.

Este tipo de prácticas deben ser realizadas por cirujanos solamente. No basta con ser profesional de la salud o especialista en belleza. Los métodos utilizados son altamente riesgosos y requieren de la destreza de un profesional certificado.

Redes sociales, enajenando y enganchando

Una simple búsqueda en Facebook nos muestra como primera opción la página ‘Mini Lipo’, que se atribuye a Amayrani Rodríguez, presunta responsable de la clínica donde se practicó la lipoescultura que acabó por terminar con la vida de Leslie Paulina.

En esta página, entre el 11 de noviembre de 2020 y el 16 de enero de 2021, se publicaron fotografías de resultados de sus intervenciones, algunas mostrando el antes y el después junto a un número de teléfono para contacto y el nombre de la doctora. Los precios por operación en las publicaciones más recientes son de 26 mil pesos.

En el segundo resultado de la búsqueda en Facebook ‘Mini Lipo Culiacan (sic)’, también aparece el nombre de Amayrani, pero este perfil solo tiene dos publicaciones hechas el 1 de marzo de 2020.

Las operaciones estéticas no son precisamente económicas. Esto lleva a que en ocasiones se recurra a sistemas de ahorro colectivos para poder pagar la o las intervenciones; aquí es donde entran las cundinas.

Cundinas para operarse, una práctica común

Una cundida es el típico sistema de ahorro por tandas entre un número de participantes fijo, donde se otorgan turnos o números a cada participante y todos deben aportar una cantidad igual, previamente acordaba en un periodo determinado, por ejemplo, cada semana. La suma de todas las aportaciones hechas en la semana se entrega a quien tenga el siguiente turno.

En cirugías, las cundinas se utilizan para financiar el pase al quirófano. Cada participante aporta para que alguien más se opere y así sucesivamente hasta que la ronda de turnos termine y el grupo completo se haya operado.

Algunos perfiles de Facebook e Instagram de supuestas clínicas de lipo escultura ofrecen este tipo de facilidades.

Cómo saber si un cirujano no es charlatán

La carrera para convertirse en cirujano plástico certificado es larga, ardua. Son seis o siete años de medicinal general, tres o cuatro más de cirugía general y otros tres o cuatro de subespecialidad en cirugía plástica, estética y reconstructiva.

Al final, tras como mínimo doce años de estudio y prácticas, hay que aprobar el examen del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (CMCPER), para obtener la certificación.

La Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (AMCPER), lanzó hace algunos años la campaña “Cirugía Plástica Segura”, por la necesidad de hacer contrapeso al incremento en oferta de servicios ‘patito’ por parte de médicos y aún no médicos, que carecen de la preparación teórica y práctica necesarias para la realización de cirugías estéticas, los cuales se llevan a cabo en condiciones deplorables de higiene y seguridad.

Tanto la AMCPER como el CMCPER tienen en sus páginas web el registro oficial de cirujanos plásticos certificados en todo México y que incluso se puede filtrar por estado. Una búsqueda sencilla en la página puede ser la diferencia entre ser atendido por un profesional calificado o un charlatán.

Las clínicas y cirujanos ‘patito’ son una plaga que las autoridades sanitarias no han logrado controlar.

Artículo publicado el 13 de marzo de 2022 en la edición 998 del semanario Ríodoce.

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